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jueves, 22 de julio de 2010

Amor |Miedo|

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Título; Amor Miedo
Autora; Jae;Ale~ {Nana} {Ale;Chan}
Pareja; JaejoongxYoochun
Género; Drama.
Rating; PG





Como si nunca quisiera que lo notara, me abatí
Y oculté mi respiración.
—Azumi Takamiya—








Amor. 

Miedo







—¿Te acuestas con alguien más?.

Sí, la pregunta era extraña, tal vez más por el hecho de preguntárselo a su mejor amigo. Y aunque su tono fue moderado, en su interior fruncía el ceño y su estómago se retorcía, molesto. Aun cuando para eso no hubiese razón.

Pero Yoochun simplemente sonrió acongojado.

—No lo sé, no sé qué estoy haciendo, Jaejoong… —le respondió sincero mientras abotonaba su camisa—, es raro, me acuesto contigo pero… no lo sé…

—¿Te gusta? —preguntó, volviéndose a recostar apoyando su codo contra el colchón y colocando su cabeza en su mano.

Yoochun asintió mientras desordenaba un poco más su cabello negro y se volvía a acostar junto a él.

—Entonces… si te gusta tanto, ¿por qué no se lo dices? —Y la sonrisa acongojada desapareció rápido y él solo pudo resoplar, acariciando gentilmente la mejilla del menor.

—Porque estoy tan asustado que lo arruinaré…

—Pero, ¿has dormido con él, no?

—Sí, pero es porque fue insistente… pensé que era mejor que nada, así que… —él asintió comprendiendo el repentino silencio de Yoochun, para después tan sólo ver cómo desviaba la mirada—, prefiero ser su ‘amigo sexual’ antes que arruinarlo…

Y cuando vio su expresión dolida no pudo decirle nada más.
¿Se conformaba con ser su amigo sexual aunque le guste? ¿No es eso estúpido?

Él es realmente estúpido, ambos lo somos

La melodía del celular de Yoochun sonó, haciéndole reaccionar un poco. Le vio salir de la cama apurado y él sujetó su mano sin realmente saber por qué, tan sólo intentando detenerle. Y la melodía volvió a sonar cuando acercó su rostro al de él, tan sólo rozando un poco sus labios entreabiertos.

—Ya, tengo que contestar Jaejoong… —se separó de él, zafándose de su agarre y le vio agacharse para buscar en sus pantalones el celular, el cual respondió rápido y en tono animado al ver el nombre en la pantallita—. ¡Yunho, disculpa por tardarme!... ¿Ahora?, claro, ahí estaré —su sonrisa no desaparecía y Jaejoong se preguntó qué clase de chico era—, OK. Nos vemos… —colgó y se colocó los pantalones, para después dirigirle una mirada que le pareció a despedida.

—¿Qué, irás? —preguntó resignado y sentándose en la cama.

—Por supuesto.

—… Luces tan feliz, Yoochun —le vio recoger el resto de sus cosas, junto con la pequeña mochila de la universidad.

—Sí…

Fue su última palabra mientras esa sonrisa acongojada volvía a aparecer y él no dijo nada, porque sabía que no lo podría retener así que sólo le vio salir de la habitación para después escuchar la puerta principal cerrarse en un azote.

¿Cómo es Yunho?

¿Es gentil contigo?

¿Tienes que recurrir a esto?

Todas esas preguntas simplemente se atascaron en su garganta.



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Lo besó con suavidad, dejándose llevar por todo lo que esos labios le provocaban, bajó su boca hasta el cuello de Yoochun, y fue cuando se dio cuenta de esa corbata, también de que el saco estaba ahora en el piso.

—El traje… —murmuró con voz ronca—. ¿Por qué lo llevas puesto todavía? Creía que la entrevista de trabajo era en la mañana… —guardó silencio un momento, viendo los ojos de Yoochun—. ¿Has ido a casa del chico ese?

Nuevamente usó un tono neutro, casi logrando ignorar la vocecilla en su cabeza que le decía miles de cosas acerca de Yoochun.

—Sí…

—Así que… ¿sólo lo hiciste…?

—No, no lo hicimos… —Yoochun habló suave, retirando sus brazos del alrededor de su cuello.

Y Jaejoong se sintió roto al ver su expresión dolida mientras recogía su saco y acomodaba su corbata.

—Me he acordado que tengo que hacer algo de la escuela, hablamos luego, Joongie…

Y sonrió cuando le llamó así, tal vez era su manera de decirle que no estaba molesto, sólo cansado. Se levantó de la cama y se detuvo frente a él, besando con suavidad su frente y después acariciando su cabeza.

—Sabes que aquí puedes venir cuando quieras, y no sólo para ‘esto’… —le anunció con una risilla cómplice.

Yoochun asintió levantando un poco su cabeza y sonriéndole para después caminar hasta la salida de su departamento y él le acompañó. Pero cuando la puerta se abrió, los ojos del menor se cristalizaron y él no supo qué decir ni qué hacer.

—Oh, pensé que estabas solo —dijo Junsu con una sonrisa desde la salida, inclinó un poco su espalda viendo a Yoochun—. Hola.

—Hola, Junsu —Yoochun bajó su cabeza hasta encontrarse con una bolsa de mandado en sus manos.

—Le prepararé algo de comer a este descuidado —anunció—. ¿Te quedas, Chun?

Y él negó con suavidad, saliendo del departamento y dándole la entrada a Junsu.

—En otra ocasión, nos vemos…

Y se despidió sin ver atrás, hasta perderse en una distancia en la que él ni Junsu lo podían ver.

—Vaya, ese chico es tan raro… —murmuró Junsu, sonriendo y adentrándose en la cocina—, me ve con ojos de celos —rió bajo y cerró la puerta, acompañando al recién llegado en la cocina.

—Tonto —le sonrió.

—Enserio, pero… ¿qué le has hecho, Jaejoong, le hiciste llorar? —preguntó, mientras lavaba las verduras.

—Claro que no, Junsu.

—Vamos, yo me pongo así cada vez que discuto con el ‘innombrable’

Rió a carcajada limpia por las ocurrencias del menor.

—Tú eres tú, Yoochun es… Yoochun.

Junsu le dirigió una mirada para después seguir lavando.

—Ese niño te quiere, es tonto por parte tuya que no te enteres, Joongie….

Guardó silencio un momento, escuchando sólo el sonido del agua correr. Y es que no sabía qué responder a eso.

—¡Dios, sabes que él te quiere y no dices nada! —Junsu le acusó apuntándole con el filo de un cuchillo y él volvió a reír.

¿Lo sé, realmente lo sé?

—No sé que tanto hagas con él, pero se ve en su cara de tonto que te quiere, y a ti igual —le sonrió y él hizo lo mismo—, hago la misma cara de idiota cuando el innombrable y yo hablamos…

—Junsu, cada vez que le llamas así creo que hablas de un fenómeno.

Esta vez fue Junsu quien rió, cortando las verduras.

Y esa fue tal vez la cena más silenciosa que hubiese tenido con ese chico de expresión aniñada, porque no hubo más comentarios ni risas, tal vez una manera de dejarle pensar.

Y fue así por una semana, porque Yoochun no iba a verle desde entonces. Solamente había esos mensajes cortantes que llegaban a su celular diciéndole que después de la universidad y un día de trabajo había llegado bien a casa, y cuando él le preguntaba cómo estaba de ánimos los mensajes paraban, y no recibía ninguno en toda la noche.

¿El chico de ‘amigo sexual’ del que hablas… soy yo, no es así?

¿Ese Yunho sólo te ayuda, no?

¿Por qué no me hablas directo a la cara?

¿Por qué… te guardas todo…?

Las preguntas nuevamente se estancaron en su garganta.

Abrió los ojos medio adormilado al escuchar como tocaban la puerta, se levantó de la cama y avanzó descalzo por el departamento. Y cuando abrió la puerta se dio cuenta de que sólo cuando lo veía su corazón latía así.

—Yoochun, hace tiempo que no hablabas… —Murmuró, sintiendo sus brazos rodear su abdomen—. ¿Qué pasa, todo bien?

—Continuemos, Joongie… —cerró la puerta y abrazó al menor.

—¿Estás seguro?

Yoochun asintió mientras levantaba su cabeza para besarle, entreabriendo sus labios para profundizar su caricia.

Y él sólo le hizo el amor como todas esas veces, gimiendo su nombre y esperando por algo que le indicara que había algo más que todo eso. Pero al final sólo obtuvo otra sonrisa acongojada y un abrazo necesitado.

Como si nunca quisiera que lo notara, me abatí y oculté mi respiración.

Y él le correspondió con fuerza, intentando decirle con todo aquello que él siempre estaría ahí para él.
Que sólo tenía que decir que le quería y él nunca se apartaría.

Porque el mundo de Kim Jaejoong giraba entorno a Park Yoochun, y eso le agradaba…

Ese sentimiento de amor le agradaba, porque esa era la palabra.

Amor, él siempre había amado a Yoochun.



;FIN.




Mi Vida Junto a Ti

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Titulo: Mi Vida Junto a Ti
Autor: Lenochka
Pareja: Jaechun




Jaejoong abrió sigilosamente la puerta del dormitorio, colándose dentro y volviéndola a cerrar. Frente a él se encontraba aquella amplia cama blanca en la que se dibujaba la forma de su cuerpo bajo las finas sábanas. Algunos tímidos mechones de su pelo se movían sinuosamente sobre la almohada, debido a la suave brisa que hacía hondear el semitraslúcido bisillo que cubría el gran ventanal de la habitación. La escasa luz que entraba por él, procedente de las farolas y mezclada con la claridad de la luna llena, iluminaba pequeñas franjas de aquella piel blanca. Dormía plácidamente sobre su pecho, regalando la maravillosa visión de su espalda y cintura descubierta. Le daba muchísima pena despertarle y más sabiendo su pasión por dormir, pero le superaba el deseo de acercarse a él. Sólo se oía su acompasada respiración, mezclado con el susurro de la suave brisa. Jaejoong decidió acercarse con sigilo y tumbarse a su lado donde podía observarle; su atención se centró, después de pasear por todo su dulce rostro, en sus carnosos labios ligeramente entreabiertos… No podía resistirse… se fue escurriendo entre las sábanas hasta estar lo suficientemente cerca para besar suavemente su labio inferior atesorando su delicioso tacto y tibieza. Al retirarse de nuevo a su lado, Jaejoong se dio cuenta de que le había despertado con aquel beso y ahora le miraba aún con cierta somnolencia.
- ¿Qué haces aquí, Jaejoong-ah…?
- Siento despertarte, Chun, pero esque no podía dormir…
Yoochun le acarició la mejilla para después atraerle de nuevo a sus labios.
- Anda, ven… - le dijo ofreciéndole hueco para que se acurrucara en su pecho, lo cuál Jaejoong acertó y besó suavemente su pecho para después descansar sobre él. – Que duermas bien, Rubito.
- Que duermas bien, Chun.




JaeChun~
Situación 2.

- ¿Estás seguro de que quieres ver esta película? Mira que tú te asustas con nada… - le advirtió Jaejoong arrodillado frente al DVD, aireando la película que sostenía en su mano ya fuera de la caja.
- Que sí, hombre, que seguro que no es para tanto. – Le respondió cansinamente Yoochun desde el sofá con el bol de palomitas en las manos.
- Bueno, bueno, ya verás como al final me lloras. – le dijo Jae mientras se acercaba al sofá con el mando de la tele.
Se sentó recostándose hacia un lado y subió una pierna al sofá. Yoochun se amoldó a su cuerpo de forma que pudiera echarse sobre él. Empezaron a ver la película y al rato Yoochun comenzó a aburrirse, no le acababa de pillar el hilo, y se le ocurrió algo con lo que entretenerse…
Mientras Jae estaba absorto en la película, Yoochun comenzó a deslizar una mano bajo la chaqueta de chándal que llevaba y vigilaba el momento en el que Jae se diera cuenta. Yoochun comenzó a buscar su ombligo y prosiguió con unas caricias circulares sobre su suave vientre. Jae apartó la mirada de la tele y miró muy seria a Yoochun, luego le agarró del mentón y le besó suavemente arrancándole finalmente un leve quejido de puro placer. Al separarse, se dibujó una sonrisa en los perfectos labios de Jae y dijo:
- Quiero ver la peli, no me intentes distraer que te conozco, pequeño manipulador – Yoochun se separó de él algo molesto por el fracaso de su plan, y se fue a la otra punta del sofá, no quedándole otra que ver aquella aburrida y previsible historia. La película empezó a entrar en su punto álgido al llegar a la típica escena en la que la chica guapa y tonta va caminando hacia el sótano oscuro donde está el asesino de fijo.
- ¡Jennifer, no vallas para allá! ¿Desde cuando un sótano oscuro y tenebroso es un lugar seguro? Verás como te mata… - decía Yoochun con un cojín entre sus manos con pinta de utilizarlo como escudo. La película dio dos segundos de tensión seguidos de un susto por parte del asesino en cuestión.
- ¡OSTIA! – gritó Yoochun pegando un salto y tirándose contra Jae en busca de refugio. Jae, muy divertido por dicha escena, pasó su brazo por los hombros de Yoochun para tranquilizarle.
- Te lo avisé, Jennifer – dijo Yoochun todavía bajo el brazo de Jae. – Jaeee~ ¿por qué tenemos que verlaa?
- ¿No decías que no era para tanto? – dijo entre risas.
- Bah, pero si sabes que van a morir todos…
- Pero quiero saber cómo.
- ¡Eres un sádico! – dijo Yoochun haciendo un intento de marcharse de allí, lo cual no le dejó Jae por tenerle sujeto del pantalón del chándal.
- Vale, vale, ya la quito, pero ¿a dónde te crees que vas? – le dijo con aquella mirada pícara, rematada con su sonrisa, sujetando a Yoochun de pie frente a él.
Jae aún sentado en el borde del sofá sujetaba la cintura de Yoochun con ambas manos que empezaron a subir un poco por su camiseta para dejar su vientre al descubierto, pero poco tiempo, ya que Jae empezó a cubrirlo de besos.
- Siempre te sales con la tuya… - le susurró Jae aún contra su piel. Yoochun le hizo levantar y le acercó a sus labios regalándole un beso lento, intenso y profundo.
- Yoochun-ah… estos besos son los que me dan la vida… - le dijo mientras acariciaba algún mechón suelto de la coletita que llevaba Yoochun.
- Y a mi lo que me da la vida… es tu comida, ¡hazme la cena anda! – dijo Yoochun saliendo disparado hacia la cocina y dejando a Jae con la boca abierta.
- ¡Tendrás morro! ¡Como te pille, verás!




JaeChun. Situación 3

Yoochun luchaba contra la luz del amanecer cubriéndose la cara con su brazo derecho. Dado que aun así algunos rayos se colaban, tiro de la sabana hacia arriba para quedar totalmente tapado. Ahora se podría hacerse el remolón durante algunos minutos más antes de levantarse. Saboreaba aquellos minutos de tranquilidad cuando sintió un nuevo peso en la cama a ambos lados de su cuerpo. Retiró la sabana de su cara e intento enfocar la vista. Le empezaron a caer gotas sobre su cara y esto le ayudo a despejarse y darse cuenta de que tenía a Jae a cuatro patas sobre él y las gotas de agua procedían de su pelo aun húmedo. En aquella posición no le fue muy difícil ver gran parte de su pecho gracias a la abertura del albornoz blanco que probablemente solo llevaba encima.
-Buenos días – le dijo Je a media voz con aquellos ojos aleonados sobre Yoochun y aquella expresión juguetona.
-¿Sabes que me estas mojando toda la cara?- le dijo Yoochun haciéndose el desinteresado a su provocativa desnudez.
-Perdona-dijo echando el pelo hacia atrás con la mano inútilmente para después quitar cada gota del rostro de Yoochun con sus rosados labios. Su frente, su nariz, su pómulo, su mentón y por ultimo sus labios de los que no pudo retirarse ya que Yoochun lo había atrapado.
-Jae… una pregunta inocente… ¿solo llevas el albornoz puesto?- le pregunto Yoochun sin poder ignorar por más tiempo aquel sinuoso camino hasta su cintura.
-¿Tu que crees?- le dijo Jae desafiante.
Yoochun sin dejar de mirar a los ojos a Jae bajo sus manos hasta la cintura de Jae y de un tirón deshizo el sencillo nudo que llevaba en el cinturón de dicho albornoz. Aun refrenando eel impulso de bajar la vista, Yoochun prefirió pasear sus manos desde la cintura hacia si parte baja de la espalda y así deleitarse con el suave tacto de la piel de Jae sin ningún tipo de impedimento en su camino. Jae acabo por dejar caer todo su peso sobre Yoochun acortando así toda distancia y poder morder su cuello.
-Bueno… ¿y que me vas ha hacer para desayunar?- le dijo Yoochun con la respiración acelerada y toda intención de picarle.
A lo que Jae respondió guiando una de las manos de Yoochun hacia la parte baja de su vientre – Sírvete tu mismo – le dijo maliciosamente robándole el aliento con un beso al cual le seguirían muchos más aquella mañana.



Fin...






miércoles, 2 de diciembre de 2009

My Destiny?

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Titulo: My Destiny?
Autor: Tey
Pareja: JaeChun
Género: Lemon






Otra vez los golpes, los insultos, los abusos. Otra vez la pesadilla de cada noche. Otra vez aquel asqueroso destino.

Jaejoong estaba tirado en el suelo, abrazándose a si mismo mientras temblaba de frió. Estaba totalmente desnudo, con el cuerpo lleno de moratones.

Lentamente se fue levantando del suelo, poniéndose las viejas y gastadas ropas que tenia, intentando sentir algún tipo de calor.

Tantos años con lo mismo, tantas noches en las que se repetía siempre la misma historia, tantas lagrimas derramadas.

-Ya no puedo ni llorar... -susurro mientras se sentaba en el suelo y se abrazaba a sus piernas- cuanto te odio...

-A quien odias? -dijo parándose delante suyo-.

-A nadie -susurro con miedo, después de todo era su padre, un padre al que tenía pánico-.

-Levanta -susurro todavía allí parado-.

-No puedo -susurro mientras se aferraba mas a sus piernas, escondiendo la cabeza-.

-Mierda de niño -gruño pegándole una patada en las costillas- no me sirves para nada!!

Continuaba allí quieto, sin decir nada. Podría chillarle, incluso pegarle pero sabía que no iba a servir de nada, que todo iba a ser peor.

-Lo siento... -susurro sin moverse, repitiéndose a si mismo que aquello era su destino, que no tenía nada mas-.

-Das asco!! Mírate... tendrías que hacer sido una chica!! -chillaba mientras lo golpeaba- me da asco violarte cada noche... ya no me sirves... VETE!!

-No tengo... a donde ir... -susurro sin poder levantarse-.

-Pues te quedas debajo de un puente!! Tampoco será tan diferente a ahora y ya no me interesas así que fuera -dijo cogiéndolo de la camiseta, lo levanto del suelo y lo tiro a la calle sin más-.

Se quedo un momento en el suelo cuando lo tiro fuera. Lentamente se fue levantando y comenzó a caminar, mirando un momento lo que había sido su casa.

Siempre habían sido muy pobres, su madre había muerto cuando el solo tenía dos años, no la conocía.

El único recuerdo que tenía a sus 22 años era su padre golpeándolo, insultándolo o abusando de él.

Comenzó a caminar sin rumbo fijo, no tenía a donde ir y estaba golpeado y con sangre en el rostro, las ropas rotas y sucias.

-Seria mejor si estuviera muerto... -susurro dejándose caer al suelo-.

Sin saber exactamente como lo había conseguido había llegado a un parque donde no había nadie, dejándose caer bajo la copa de un árbol, se apoyo en aquel tronco quedando sin fuerzas al final, perdió la consciencia.

Despertó unas horas más tarde demasiado alterado. Estaba dentro de una mullida y calentita cama, llevaba puesto un fino pijama de color negro y estaba tapado hasta el cuello.

Se sentó en la cama mirando toda la habitación, era grande y lujosa, extremadamente iluminada pero muy cálida. Intento levantarse de la cama pero fue totalmente incapaz.

-No sirvo para nada... -susurro mientras, después de años, comenzaba a llorar-.

-Por fin has despertado, como te sientes? -pregunto un chico que estaba parado en la puerta-.

-Qué?! Ah... yo... bien... lo siento -susurro entrecortadamente mientras intentaba secar sus lágrimas-.

-Tranquilo, puedes llorar -decía mientras se acercaba y se sentaba en la cama- pero estaba preocupado... has dormido más de un día -decía sonriéndole-.

-Lo... lo siento -susurro mientras intentaba levantarse de nuevo-.

-No te muevas -dijo serio- te cure las heridas y te cambie de ropa pero estas débil, ahora que has despertado haré que te preparen algo de comer -decía sonriéndole-.

-Porque? quien eres? tu... también me harás daño? -susurro encogiéndose en la cama muy asustado-.

-Porque no te iba a dejar inconsciente bajo aquel árbol. Soy Park Yoochun. Nunca te haría daño -dijo acercándose a él para acariciarle el pelo-.

-NO!! -chillo encogiéndose más en la cama mientras comenzaba a temblar-.

-No te haré daño -susurro mientras lentamente le acariciaba el pelo-.

Cerró los ojos al sentir aquella caricia, comenzó a llorar de nuevo mientras se quedaba bien quieto.

-Como te llamas? -Susurro mientras seguía jugando con su pelo- cuántos años tienes?

-Jae...Jaejoong -dijo relajándose un poco- tengo 22 años -susurro abriendo los ojos para ver a aquel chico-.

-Yo tengo 21 -decía sonriendo- y no voy a pegarte si es lo que estabas pensando -susurro acariciándole un poco el rostro-.

-Gracias -decía avergonzado- yo... debo irme.

-A dónde vas a ir? no tienes casa verdad? -decía levantándose de la cama-.

Jae se quedo callado pues aquel chico tenia razón, estaba solo y en la calle.

-No -susurro mientras conseguía bajar los pies al suelo- por no debo molestar. Muchas gracias Yoochun...

-No molestas -dijo cogiéndolo en brazos- el baño está preparado, ahora subieran comida para ti.

-No!! tengo que irme...

-No estás en condiciones. Mira... yo siempre he querido un hermano mayor... quieres serlo tú? -decía sonriéndole sin soltarlo-.

Sin decir nada más se aferro a su cuello con las pocas fuerzas que aun tenia y comenzó a llorar. Aquel extraño le ofrecía el cariño que nunca había recibido en casa.

-Eso es que si quieres? -decía sonriendo mientras lo cargaba hasta el baño- con permiso...

Lentamente Yoochun fue quitándole el pijama a Jae con mucho cuidado.

Cuando termino de desnudarlo lo dejo dentro de la bañera, viendo como el mayor parecía estar en otro mundo, le acaricio un poco el pelo intentando que lo mirara así.

-Puedo llamarte Jae? -decía sonriéndole-.

El mayor asintió con la cabeza, viendo todavía al frente con la vista perdida. Cuando reacciono y se dio cuenta de lo que ocurría Yoochun ya se había desnudado y estaba en la bañera con el. Sintió como lo abrazaba fuerte por la espalda mientras le acariciaba el pelo con la otra mano. Se dejo caer sobre su pecho, refugiándose entre sus brazos.

-Quien te hacia todo esto Jae? -susurro sin deja de acariciarle el pelo-.

-Mi padre -dijo sin moverse- me pegaba, insultaba y... violaba casi cada noche.

Yoochun lo abrazo más fuerte, acariciándole el rostro con dulzura mientras le besaba el pelo. Después lo soltó para obligarlo a voltearse.

-Te baño yo? -decía sonriéndole-.

Asintió con la cabeza mientras se dejaba hacer, sin fuerzas para nada.

-De verdad me puedo quedar? -susurro cerrando los ojos-.

-De verdad, ahora eres mi hermano -decía sonriendo aunque el otro no pudiera verlo-.

Yoochun comenzó a lavarle el pelo suavemente después de haberlo bañado entero. Lo abrazo fuerte cuando termino de aclararle el pelo mientras dejaba algunos besos por el mismo.

-Vamos... cuando hayas comido un poco y te sientas bien iremos a comprar ropa y cosas para ti.

-Pero yo no tengo dinero -decía bajando el rostro-.

-Tonto... no lo necesitas -dijo saliendo de la bañera con el en brazos-.

-Y como vamos a comprar? -decía cogiéndose a su cuello-.

-No te has dado cuenta? soy rico Jae... y ahora también lo eres tu -susurro dejándolo encima la cama-.

-Yoochun... el rico eres tu... no yo -decía avergonzado-.

-Jae.. ahora eres mi hermano si? todo lo mío es tuyo -dijo pasándole algo de ropa- te servirá hasta que vayamos de compras.

-No sé qué decir... -susurro sonrojado-.

-No tienes que decir nada, solo vístete y come lo que ahora traerán. Se mi hermano y sonríe -decía sentándose a su lado-.

-Está bien... muchas gracias -decía vistiéndose-.

Justo cuando terminaba de vestirse llamaron a la puerta de la habitación, Yoochun sonrió cuando vio a Jae con su ropa y dejo pasar a la chica del servicio, le colocaron la comida a Jae que parecía realmente impresionado por la gran cantidad y variedad de alimentos que había allí.

Comenzó a comer algo avergonzado mientras miraba a Yoochun en algunos momentos.

-Ya esta... muchas gracias -susurro acercándose a él, abrazándolo fuerte- muchas gracias...

-No me las vuelvas a dar eh -decía sonriendo mientras lo abrazaba también- anda, vamos a comprar tus cosas...

Jae solo asintió sonriendo débilmente mientras se levantaba de la cama y salía de la inmensa mansión con Yoochun, los dos subieron al coche y fueron de compras mientras se iban contando como habían sido sus vidas hasta el momento.

Los meses pasaron rápidamente. Hubo una pequeña discusión en la casa cuando Yoochun pidió que adoptaran a Jae pero finalmente todo se soluciono, Jae era un miembro mas de aquella casa.

Una tarde estaban los dos tumbados en la cama mientras veían la tele. Había pasado casi un año desde la tarde que se conocieron y se hicieron hermanos.

Yoochun había abrazado fuertemente a Jae por la cintura, recostando la cabeza sobre su hombro, quedando tumbado casi completamente sobre el cuerpo del mayor.

-Jae.. perdóname.. no te haré daño -susurro antes de besarlo lentamente-.

-Uhm.. Yoochun... no... los hermanos no hacen... estas cosas -susurraba correspondiéndolo sin saber bien porque, contradiciéndose totalmente-.

-No tenemos... la misma sangre -susurraba sin dejar de besarlo-.

-Yo... esta mal -susurro agitadamente pues de alguna manera hacia demasiado tiempo que deseaba aquello-.

-Lo siento -susurro besándolo mas mientras le acariciaba el rostro y el pelo-.

-Chun.. no.. tengo miedo -susurraba comenzando a temblar-.

-Mírame a los ojos -dijo cogiéndolo suavemente por el mentón- crees que te haría daño?

Lo miro unos segundos a los ojos y negó con la cabeza, comenzando a besarlo de nuevo mientras pasaba los brazos por su nuca.

-Cuanto tiempo desee esto... -susurro mientras lo besaba más y le iba quitando la camiseta- tranquilo...

Jae se quedo quieto y bien callado mientras seguía besando al menor, dejándose llevar por todas aquellas sensaciones que Chun le estaba provocando.

Cuando se dio cuenta de lo que pasaba ya estaban los dos totalmente desnudos, Yoochun seguía encima de Jae, besándolo.

-No digas nada... -susurro besándolo con dulzura al ver que iba a hablar- tendré cuidado... no te haré daño...

-Gracias -susurro besándolo de nuevo mientras le acariciaba la espalda, tocando a veces su trasero-.

Yoochun iba bajando por el cuerpo del mayor, llenando su pecho de besos y caricias. Jae se estremecía a cada beso que el menor dejaba por su abdomen, a cada caricia recibida.

Lentamente y con mucho cuidado Yoochun comenzó a masturbar a Jae, viendo su rostro con una gran sonrisa pues se lo veía tranquilo, relajado y excitado.

Yoochun continuaba masturbando al mayor, escucho como comenzaba a jadear y gemir débilmente. Sonrió y lentamente comenzó a introducir un dedo por su entrada.

Sintió como Jae se removía en la cama y lo vio cerrar los ojos fuertemente.

-Tranquilo -susurro besándolo de nuevo mientras movía lentamente dos dedos que había introducido en el- no te haré daño... por eso hago esto...

Jae asintió mientras se dejaba hacer, con los ojos cerrados, aferrándose a las sabanas mientras correspondía a todos los besos de Yoochun.

Se aferro con más fuerza a las sabanas cuando Yoochun lo penetro, unos momentos después abrió los ojos indicándole que podía seguir mientras le sonreía y lo besaba.

Yoochun comenzó a moverse en su interior mientras lo besaba en todo momento. Continuaron así durante un rato hasta llegar los dos juntos al orgasmo. Yoochun se desplomo sobre el cuerpo del mayor totalmente agitado.

-Gracias... es la primera vez que alguien me hace el amor -susurro Jae mientras lo abrazaba fuerte- te amo...

-También ha sido mi primera vez y... también te amo -susurro besándolo-.

Los años fueron pasando y ellos continuaron con su relación, queriéndose y amándose siempre. Siendo hermanos y novios, amantes y pareja, casándose en secreto después de más de cuatro años. Pudiendo ser felices al fin. Rompiendo el destino.




Fin

Mi amor, no llores más

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Titulo: Mi amor, no llores más
Autora: Replaced Memory
Parejas: JaeChun
Género: Slash
Extención: Oneshot







En la inmensa profundidad de la noche,
veo tus ojos resplandecer bajo la luz de la luna.
El brillo es intenso y tus orbes, más hermosas que nunca,
me piden con gritos silenciosos que te estreche entre mis brazos.

"Yoochun..." me llamas y, en ese llamado, siento que hay tantas cosas. La Sorpresa que causó mi abrazo repentino va desapareciendo al momento en que comienzo a acariciar suavemente tu espalda y mi mentón se apoya sobre tu hombro tembloroso.

Sé que estás triste y qué lo que hago está mal. Sé que estoy traicionándolos a todos, pero al pensar que si dándole la espalda a los demás puedo tenerte a ti, entonces para mí valdrá la pena.

Aunque al final lo pierda todo, si te tengo a ti, podré continuar, estoy seguro de ello.

"Mi amor, no llores más..." canturreo un fragmento de la canción que tanto te gusta, nuestra canción. Aquella que compusimos juntos esa tarde en la que no pudimos reprimir más nuestras emociones. Esa melodía era sin duda el reflejo de nuestros sentimientos.

Recuerdo bien tu rostro de confusión mezclado con la tristeza de la incertidumbre, siempre eres tan transparente conmigo, así que cuando te besé por primera vez aquella tarde tu reacción era de esperarse. Pero, sin duda, me sorprendió más aún que no te resististe para nada a mis besos y después me confesaste lo que sentías por mí.
Cuando lo supe, no podía estar más feliz y, a la vez, no tenía idea de que hacer.

Los dos sabemos muy bien que este sentimiento que compartimos solamente nos causará dolor y tu rostro, cubierto por lágrimas, me dice que nuestro amor nunca podrá ser.

Yo continúo cantándote suavemente al oído.

"Mi amor, no llores más...Mi amor, no llores más...debería darme por vencido...pero no puedo dejarte ir..."

Tu figura tan bien formada tiembla delicadamente, mientras tu ser absorbe las notas que compusimos únicamente con lo que nos dictaban nuestros corazones. Es evidente que buscas contenerte, no quieres que vea tu lado débil una vez más, porque lo que Kim Jaejoong más odia es que los demás lo vean cuando esta vulnerable, aunque una de las cosas que yo más amo es que Kim Jaejoong muestre su vulnerabilidad ante mí.

"No sé qué hacer..." susurra entre sollozos, esa era su forma de pedir ayuda. "Yoochun...él no se merece esto...nadie se lo merece"

Sus tersas manos se colocan en mi pecho y aprietan mi playera, sus ojos chocolate, hinchados por el llanto, me miran en busca de respuestas. Sé muy bien a quien se refiere cuando dice "él" de esa manera.

Y de pronto un instinto me golpea. Podríamos evitar todo ese llanto y sufrimiento, podríamos irnos lejos y comenzar una nueva vida...solo nosotros dos, nadie más.

"Tú tampoco te mereces nada de esto..." le digo tomando su barbilla suavemente y acariciando su mejilla "Tal vez sería mejor dejarlo todo...huir lejos de aquí..." mis pensamientos anteriores no pueden evitar salir a flote y observo como los ojos de Jaejoong se abren más de lo normal al escuchar mi súbita propuesta.

"No. Yo no podría vivir así y sé que tu tampoco..." respondió con firmeza. Sabía que diría eso, pero aun así, muy en mi interior, esperaba que huyera conmigo, que dejara todo atrás, dispuesto a mirar solamente hacia lo que el futuro le deparaba.

Pero…quizás Jaejoong tiene razón...quizás a la larga el dejar todo atrás me haga daño, sin embargo, tampoco creo ser capaz de continuar viviendo en esta mentira, de continuar engañando a mis amigos...engañándome a mí mismo.

"Te amo" confesé acariciando sus rozados y suaves labios. El sonrió dulcemente y sus ojos tintinearon con un deje de profunda tristeza.

"Yo también te amo" me dijo en un susurro, tomando una de mis manos y acariciándola cariñosamente "Pero estas manos no podrán tocarte más...al igual que las tuyas tampoco podrán hacerlo conmigo" su sonrisa se fue tornando amarga y, de nueva cuenta, las lágrimas comenzaron a danzar por sus mejillas.

"No..." susurré con tono desesperado, reacio a aceptar lo que Jaejoong me había dicho. Sentía como mis ojos comenzaban a tornarse cada vez más calientes, pero no le di importancia y volví a cantarle al oído, secando sus cristalinas lágrimas una por una.
"Mi amor, no llores más...Mi amor, no llores más...debería darme por vencido...pero no puedo dejarte ir..."

Jaejoong me miró con dulzura mientras se acercaba para rozar sus labios con los míos.

"Ahora tú eres el que está llorando" me dijo, logrando que me percatara hasta entonces de que mis mejillas se encontraban completamente mojadas.
"Mi amor, no llores más...Mi amor, no llores más...debería darme por vencido...pero no puedo dejarte ir..." me cantó al oído suavemente, mientras me consolaba con un cálido abrazo. Todo parecía estar bien cuando me estrechaba entre sus brazos.

Tú me enseñaste como amar...¿Ahora, cómo es que puedo olvidarte?

Aún así no quiero verte llorar cuando nos despidamos, aunque sé que yo no podré contener mis lágrimas.

Mi amor, no llores más...Mi amor, no llores más.





FIN





El seminarista de los ojos negros

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Titulo: El seminarista de los ojos negros
Autora: Lucy_isa
Extencion: Oneshot
Parejas: JaeChun
Género: Lemon










Mi nombre Park Yoochun , soy un joven empresario y soy dueño de varias empresas importantes. Mi ciudad natal es Soul Corea, pero por cuestiones de trabajo, desde hace 5 años vivo en Barcelona España, junto con mi madre y mi hermano Ricky. Al principio fue muy difícil para los tres, por que tuvimos que aprender el idioma español, y mas si solo hablas coreano y un poco de ingles, pero ahora domino el idioma a la perfección.

Toda mi vida pareciera ir de maravilla, pero a pesar de vivir junto a mi familia y tener una fructuosa fortuna, mi vida en pocas palabras era….aburrida.

Hacia tiempo decidí donar a la iglesia una pequeña mansión que se encuentra al lado de la mía, ya que soy católico quise hacer algo así como una obra de caridad, fue entonces que los obispos decidieron convertirla en un seminario. La cual era perfecta, por que tenia varias habitaciones, comedor, sala de estar, baños, cocina y un hermoso y amplio jardín.

Todas las tardes paseaba por aquel jardín, pues yo tenía el privilegio de entrar y salir cuando yo quisiera. Los seminaristas hacían un tipo marcha vestidos con su traje de color blanco y negro, con enormes velas encendidas, formados en dos filas perfectas, y con la cabeza gacha, comenzaban a orar.

Yo observaba la misma escena como de costumbre, mientras disfrutaba de un delicioso cigarrillo me ponía cómodo en la banca bajo el árbol de cerezo, era el único rincón donde me podía hundir en mis pensamientos. Los comencé a observar, todos los rostros me eran familiares, hasta que mi mirada se desvió por completo hacia aquel chico.

-“Que bello es”-pensé

Lo comencé a mirar de abajo hacia arriba, esas manos sostenían delicadamente la vela, eran unas manos suaves pero a la vez firmes, una cruz de oro colgaba de su cuello, una cruz de oro colgaba de su cuello tenia unos carnosos labios rojos que resaltaban con lo oscuro de su pelo y la claridad de su piel; dos pequeños pendientes en forma de cruz adornaban sus orejas, hasta que me tope con ese par de diamantes negros, que ha pesar de ser tan oscuros brillaban con tanta fuerza. Esa mirada me cautivo e hizo que mi corazón latiera rápido. Hasta que eche un grito de dolor por que mi cigarro se había consumido al punto de quemar mis dedos (T.T)

-Yoochun…¿Estas bien?- se escucha un voz burlona

-Ricky!! De…des..desde cuando estas aquí?-le dije con la mano en el corazón

-desde que te quedaste mirando como zombie, pero que te tiene tan enlelado.- pregunta con curiosidad.

Ricky y yo siempre estábamos juntos en las buenas y en las malas, no importaba cuan difícil fuera la situación, o que tan separados podíamos estar el uno del otro, el yo teníamos una hermosa relación hermano mayor-hermano menor

-¿viste que llego un nuevo seminarista?- le señalo

-es verdad!!, aquí en España es raro ver a asiáticos, ¿crees que sea de Corea?

-quien sabe - le contesto con la mirada fija al frente

-hace frió, será mejor que volvamos- dijo

-tienes razón volvamos- conteste

Nos dirigimos a casa, pero no pude evitar voltear de reojo hacia atrás, y para mi mala suerte Ricky lo noto.

-parece que realmente te gusto el nuevo seminarista- dijo pegándome con su codo en las costillas.

-cállate ¬ ¬ -

-vamos hermano te conozco, y se que te ha gustado.

-tu que sabes

-jajaja ves??.. te has sonrojado ^ ^

-te voy a matar!!!!! *se echan a correr los dos*

EN LA NOCHE….

“¿Por qué no me puedo quitar la imagen de aquel chico?...esas manos…esos labios, esos ojos…

EN LA MAÑANA….

Como no pude conciliar el sueño, me levante muy temprano, y me dirigí a esa banca tan mía, pero cual fue mi sorpresa que había alguien mas sentado allí.

-“tan temprano?” “¿Quién podrá ser?... el jardinero?”- pensé

Lentamente me acerque y aclare mi garganta.

-buenos días- dije educadamente

-buenos días!!-

Cual fue mi sorpresa que al voltear, se trataba del nuevo seminarista, aquel que por su culpa no había podido dormir. Era aun más bello de cerca, sentía que mi corazón salía de mi pecho.

-¿estas bien?-me pregunto con cara de duda

-eh!, así, gracias

-si gustas puedes sentarte ^ ^

-si gracias- se recorrio un poco para que yo me sentara y tome asiento a su izquierda.

*SILENCIO INCOMODO*

¿Por qué? ¿Por qué el súper empresario Park Yochuun con extrema confianza en si mismo, se siente tan nervioso con un chico que ni siquiera sabia su nombre y peor nunca en su vida había hablado con el?

-¿no soy hermoso?- dijo el seminarista con la mirada fija al frente

-pues “maldición, ¿Qué digo?, ¿es así de directo, y honesto? ¬ ¬”

- no soy hermoso el amanecer- dijo

-eh??...(O.o?)

-si, el amanecer….hermoso

- oh!!! Ya veo jajaja- no pude evitar soltar una pequeña carcajada- veo que aun no dominas bien el español.

-¿Qué?, dime que fue lo que dije entonces!!!- me voltea a ver con una graciosa cara de preocupación.

-en coreano dijiste: “¿no soy hermoso?

- oh Dios!!!jajaja- comienza a reirse ocultando su sonriza con su mano derecha- espera….¿como supiste que soy coreano?-cambia su expresión por completo.

-pues por tu acento, ademas por si no lo habeis notado, yo tambien soy coreano, si gustas te puedo ayudar en el español.

-de veras??!!! Oh gracias Dios por mandarme a este ángel disfrazado de de hombre a ayudarme- dice mientras se persigna como si hubiese olvidado que yo seguía ahí.

- por cierto mi nombre es Kim Jae Joong, pero puedes llamarme simplemente Jae, y cual es tu nombre?

- Park Yochuun-conteste

-Park Yochuun!!??el que dono el edificio?? Woooo!!! Gracias Dios por mandarme a este ángel disfrazado de de hombre a ayudarnos- volvió a decir lo mismo pero persignándose mas rápido.

-(n.n;) y eres nuevo verdad?- le pregunte

- sip solo faltan pocos días para que me ordene, y que hay de ti? Eres rico verdad??

-pues…es solo que se me dan bien los negocios.
-oh! Impresionate-dijo

Y así continuamos nuestra conversación, los nervios desaparecieron poco a poco, y hablaba con toda naturalidad, es como si esa persona transmitiera una confianza inigualable. El era simplemente todo lo contrario a lo que aparentaba.

-entonces adoras cocinar??- continué

-sip ^ ^

-me gustaria probar tu comida

-algun dia cocinare algo especial para ti, lo prometo-dijo

-es una promesa ^ ^

- entonces si te gusta tanto cocinar ¿Por qué decidiste ser padre?

-por que no creo en el amor- contesto con una expresión seria

En ese momento comenzaron a sonar las campanas de la iglesia.

- los ochos!!!- se para de un salto

-se dice las ocho (n.n;)

-(O///O) quise decir las ocho…me tengo que ir, me dio gusto conocerte ^ ^

-a mi también me dio gusto conocerte, espero verte pronto- le conteste

Se fue corriendo pero se detuvo cuando como iba 5 pasos adelante

-yochuun…¿ahora somos amigos?-voltea a verme con una cara tierna de duda

Esas palabras hicieron que mi corazón saltara de gozo, y con una sonrisa le conteste- por supuesto, tu y yo ahora somos amigos.

El fijo su mirada en mi y contesto con una voz suave- eso me hace feliz, por que yo no tengo a nadie aquí en España, gracias Yochuun-

*las campanas vuelven a sonar*

- me tengo que ir!!! Nos vemos!!!- se dio la vuelta y comenzó a correr toscamente.

Yo lo despedía con la mano y reía silenciosamente por que estuvo a punto de tropezar como 6 veces con su traje de seminarista.

Ese mismo día en la tarde, como era costumbre, regrese a la banca, donde horas antes era acompañado por Jae. Estaban todos los seminaristas formados como siempre, y allí se encontraba él, lo observe durante un buen rato, no podía creer que aquel con apariencia fría y oscura mirada, en realidad fuera alguien inocente y encantador. Hasta que se percato de mi mirada, no pude evitar sonrojarme. Me sonrió y leyendo sus labios me dijo:

“te veo mañana”

Yo sonreí y moví la cabeza en forma positiva.

Y desde ese día cada mañana él y yo nos reuníamos para conversar, yo le hablaba sobre mis negocios, sobre administración, viajes y el siempre me hablaba sobre Dios, sobre la fe y esperanza. Estar con él era lo mejor que me pasaba durante el día. Día tras día me enamoraba más de Jae.

Una mañana platicábamos como de costumbre pero lo note un poco serio y por mas que intentaba hacerlos sonreír no podía o solo respondía con una sonrisa falsa.

-¿Qué ocurre?- le pregunte

-nada- contesto con seriedad

-si no quieres contarme esta bien ^ ^, solo quiero que sepas que si necesitas ayuda, no olvides que yo siempre estare aquí para ayudarte.

-gracias Yochuun!!_ al fin logre que sonriera, eso me puso feliz y le regrese la sonrisa.

-lo que ocurre es que este fin de semana, los seminaristas tenemos nuestros 2 únicos días del año en los que podemos salir y visitar a nuestras familias, pero yo no tengo las posibilidades de viajar hasta allá, además se necesitan de mas días para hacer ese viaje tan largo, aunque ellos están muy al pendiente del mío y cada semana me mandan cartas, aun así creo que me siento un poco solo.- sus ojos comenzaron a ponerse vidriosos y dos lagrimas recorrieron sus blancas mejillas.

Limpie suavemente sus mejillas y le dije
-sabes Je? Realmente me haria muy feliz si pasaras este fin de semana conmigo

-eh!!!... no creas que te digo esto para que te apiades de mi, yo solo…- lo interrumpo

-realmente me haría muy feliz, por favor te pido que pases el fin de semana conmigo-le dije sonriendo sinceramente.

Y después de un corto silencio dijo -esta bien acepto la invitación (n.n)/

Y así fue que llego el fin de semana y quedamos de vernos en nuestra banca.

-perdón llego tarda!!!

-tarda?? (O.o?)- volteo y mis mejillas se tornaron rojas, se veia tan apuesto vestido con ropa normal.

-¿Qué …que tengo?- dice mientras tranquiliza su respiración
-nada es solo que ya me había acostumbrado a verte en tu vestido de seminarista

- no es un vestido ¬ ¬

-bueno no importa vamos a divertirnos

-si!!!

-¿A dónde quieres ir primero?..Aunque aquí no hay mucho para escoger.

-quiero un paseo en bicicleta!!!- dijo entusiasmado

-¿un paseo en bicicleta?

-sip

-Muy bien vamos

10 MINUTOS DESPUES

-estas muy pesado ¬ ¬- dije gruñendo-cuando dijiste un paseo en bicicleta, creí que te referías a uno en cada una, además…¿Por qué tengo que ser yo el que va paladeando?

-no te quejes y ve mas rápido

-con que eso quieres?? Jojojo..Pues…aquí voy..yahoooo!!!

-aaahhhhh!!!!

Sentí como sus manos apretaban fuertemente mi cintura y su pecho se pegaba a mi espalda y recostaba su cabeza en mis hombros. Me sentí muy feliz en ese momento.

-.Yochuun tengo hambre (T.T)- me dijo haciendo puchero

-pues vayamos a comer algo

-pero donde? Si aquí no hay restaurantes

-vamos a mi casa, ademas tu prometiste que me cocinarias algo, lo recuerdas?

-es cierto..es hora de demostrarte mis dotes de cocinero

Llegamos hasta mi casa en bicicleta, la casa estaba completamente sola, mi madre se encontraba en un viaje de negocios, y Ricky seguramente se habia hido en busca de su novio Junsu a Corea. Entramos a la casa hasta llegar a la cocina.

-bien es toda tuya!!- le dije mientra abria las puestas, la cocina en pocas palabras era…enorme

-ok!!- comenzó a remangarse la camisa y a saquear la alacena
Yo me fui a descansar al sillón de la sala ya que había quedado exhausto por el paseo. Me quede profundamente dormido hasta que una vos me despertó, abrí los ojos y como a 5 cm se encontraba el rostro de Jae. Me levante de un salto, sentía los ojos muy hinchados.

-¿Cuánto tiempo me quede dormido?-pregunte

- lo suficiente como para preparar una rica cena.

-ahh muero de hambre (X.x)

Nos dirigimos a la cocina y quede boquiabierto con el tremendo buffet que habia preparado, cada platillo lucia exquisito y tanto olores hicieron que se me abriera mas el hambre.

-pues bien comamos-dije afrontándome las manos

- si yo también muero de hambre

Comimos sin hablar mucho, yo disfrutaba de cada bocado de aquel platillo que había preparado especialmente para mi.

-¿te gusto?- pregunto con curiosidad

-sin duda eres el mejor cocinero del mundo- conteste con la boca llena

-(n///n)

-en lugar de ser padre, deberías dedicarte a ser chef o algo así…ahora que lo recuerdo… el otro día te pregunte que por que decidiste ser padre y tu contestaste que la razón era por que no creías en el amor.

-así es, yo solo creo en el amor de Dios, ese amor es mi única fortaleza, es lo que a todos nos mantiene vivos, Dios es amor y yo quiero seguir ese camino-dijo poniéndose serio.

-ya veo- sentí un pequeño nudo en la garganta ahora tenia claro que era un amor imposible para mi.

-tu casa es enorme- dijo mirando a todas partes

-si yo también pienso que es enorme, ¿quiere que te la muestre?- pregunte

-me encantaría ^ ^

Y asi paseamos por la biblioteca, el pasillo adornado con hermosos oleos, el jardín que daba al seminario hasta que llegamos al cuarto de música.

-woooo!!! Un piano, amo el sonido del piano-dijo mientras tocaba unas tecla al azar-¿sabes tocarlo Yochuun? Yo no soy muy bueno para tocar instrumentos.
-si hace tiempo lo aprendí a tocar solo- dije “modestamente”

-toca algo para mi por favor por favor >-< -Ok!- me senté en la banquilla del piano y en seguida él se sentó a mí lado, nuestros hombros se rozaban ligeramente. Comencé a tocar mi melodía favorita, cuando escuche una hermosa voz que me hizo temblar hasta los huesos. …FLY AWAY FLY AWAY LOVE ¿tristeza? ¿felicidad?...no lo se…solo se que mis lagrimas comenzaron a salir sin poder evitarlo, voltee a ver a Jae, tenia una expresión triste, tenia los ojos cerrados y sin embargo lagrimas salían de sus ojos pero aun asi su voz no se quebraba y continuaba cantando. ….FLY AWAY FLY AWAY LOVE La canción termino y los dos nos encontrábamos uno al lado del otro llorando. Nos miramos fijamente y poco a poco nuestros rostros se acercaban. Como deseaba probar esos labios carmesí. Cerré los ojos lentamente hasta que sentí la gloria cuando nuestros labios se encontraron. Lentamente comenzamos a besarnos dulcemente. Sentía como nuestras lenguas bailaban un vals de amor. Nos separamos lentamente y sus ojos negros ya secos fijaron su mirada en la mia. -te amo Jae Joong- le susurre El de inmediato se paro y se dirigió a un costado del piano, donde se recargo dándome la espalda, yo lo seguí y lo acorrale entre el piano y yo. -Jae, desde la primera vez que te vi, quede locamente enamorado de ti, pero no quiero que …- el callo mi boca con un beso, muy diferente al anterior, ahora se trataba de un beso apasionado, de un brinco se sentó en la orilla del piano y lentamente se desplazo hacia atrás para abrirme paso, hasta que quedamos hincados frente a frente, comencé a desabrochar su camisa mientras recorría con mi lengua la piel que poco a poco iba descubriendo, arroje la camisa al suelo y delicadamente lo recosté, me desnude poco a poco, hasta quedar completamente desnudo, el miraba fijamente, como si lo disfrutara, se quito los pantalones discretamente, me acosté sobre el y comencé a besar cada parte de su cuerpo, llegue al ombligo y baje sigilosamente hasta su miembro, lo acaricie con mi mano y comencé a lamer y dar pequeños besos. -ah..ah..ah..Yochuun-gemía Hasta que penetre en él, nuestras caderas comenzaron a moverse sensualmente, los dos empapados en sudor, gemíamos de placer. Él jalaba de mi pelo como si quisiera arrancármelo y yo sujetaba fuertemente su cadera para sentir mas contacto. Hasta que Salí de él cuidadosamente, los dos terminamos con el corazón casi saliéndosenos por la excitación. -jae…queda…quédate conmigo-dije casi sin poder respirar. -Yochuun…mi yochuun- se voltio hacia mi y comenzó a acariciar mis mejillas- tu vas a ser el único hombre al que yo ame, pero ya elegí mi camino…tu y yo…nun..Nunca mas debemos volvernos a ver – sus lagrimas comenzaron a salir de nuevo- tu vas hacer mi único pecado, mi mas hermoso pecado. Bajo del piano y me entrego mi ropa en señal de que me la pusiera. Cuando los dos nos encontrábamos vestidos. Lo abrace y le dije- Jae, renuncia al seminario y quédate conmigo -perdoname Yochuun, pero no puedo, lo de los dos días libre era mentira, solo era un pretexto para estar contigo, por que mañana es mi ordenamiento, mañana por fin seré padre, esa era la razon de mis lagrimas por que sabia que ya nunca te iba a volver haber. -Jae,no me digas esos… dime que voy hacer yo sin ti!!!- dije llorando amargamente - Lo mejor será no volvernos a ver..es lo mejor para los dos..entiéndelo… yo siempre te recordare y te llevare en mi corazón.- dijo mientras sujetaba mis manos Lentamente soltó mis manos y Salio del cuarto sin despedirse y yo sin poder evitarlo, lo mire marcharse desde la ventana…no pude ver si voltio hacia atrás por que mis ojos estaban llenos de lagrimas. Al siguiente día en la mañana fui con el corazón destrozado a nuestra banca, con la esperanza de encontrarlo allí, dure como 4 hrs. Y nunca llego. En la tarde volví y tampoco estaba. Y todos los días así fue hasta que pasaron 2 años y yo continuaba yendo. Un día en la mañana, estaba sentado y escuche como alguien se acercaba lentamente, aclaro su garganta y educadamente dijo: -buenos días!! -buenos días- conteste Voltie a ver a la persona, y cual fue mi sorpresa que era mi amado seminarista de los ojos negros. -Yochuun te amo y renuncio a todo por ti -Jae ¿Por qué tardaste tanto?¡que no vez que te extrañaba? –Sonreí y le dije- yo también te amo.

FIN