sábado, 3 de abril de 2010

Changmin en el Pais de las Maravillas






Titulo: Changmin en el Pais de las Maravillas
Autora: Miyu-Chan
Pareja: ChangminxAll [Todos D:]
Género: Fantasía, Lemon
Estado: Terminado





Changmin en el Pais de las Maravillas cap 1
Yoochun, el Conejo Blanco





~~~~ Hace unas horas escape de casa por los problemas que tenía, realmente estaba aburrido de tantas peleas, así que me fui sin avisar, de todos modos… no creo que les afecte… Luego de correr tanto quedé muy cansado, y ¿Qué mejor que un delicioso descanso bajo un árbol?

- ¡Despierta! -

Escucho una voz que me llama a lo lejos, pero no quiero despertar. Hace días que no dormía tan bien, así que ignoro esos llamados y sigo durmiendo.

- ¡Es tarde! -

¿Quién demonios quiere despertarme? ¿Y para qué? ¡Aquí no molesto a nadie!

- ¡Llegaremos tarde! Oh dios, oh dios… -

¿Tarde? ¡No llegaré tarde a ningún lado porque no iré a ningún lado!

- ¡Levántate, maldición! - golpe
- ¡¡Ouch!! -

Oh, que dolor de cabeza… Me levanté rápidamente para mirar a quien me había golpeado de esa manera, encontrándome con un…

- ¿Conejo? -

Miré incrédulo la imagen frente a mí. Era un joven como de mi edad, piel blanca, labios rojos y gruesos, ojos profundos y… ¿Orejas? Orejas largas y esponjosas… Levanté mis manos y tiré una de ellas.

- ¡Oye! ¡Eso duele! ¡No toques! - Se alejó de mí
- ¡Son reales! -
- ¡Claro que lo son! ¿Qué creías? -
- Que… ehm… No lo sé, no es normal ver a un hombre conejo… -
- Bueno, no hay tiempo para eso ¡Llegaremos tarde! Rápido, rápido - Dijo mirando su reloj.
- ¿Qué? ¿Tarde para qué? -

No me contestó y comenzó a correr rápidamente.

- ¡Hey! Espera -

Corrí tras él gritándole que se detuviera pero hizo caso omiso a mis llamados. Comenzamos a adentrarnos en el bosque.

- ¡Oye! ¡Conejo! -

De pronto lo perdí de vista y paré en seco, no sabía a dónde ir. Diablos…

- Jajaja, ¿Estás perdido? -

Miré a todos lados buscando al dueño de esa voz, miré a un árbol y desde ahí me sonreía un extraño hombre mitad gato (Si, ahora un gato, este lugar es demasiado raro)

- ¿Quién eres tú? -
- Nadie... - sonrió
- ¿Como que nadie? No seas tonto… - fruncí el seño.
- Oh, tranquilo, no te enojes ¿Si? -
- Agh, no me fastidies… -

…el comenzó a reír y yo salí corriendo. Corrí una larga distancia hasta que vi nuevamente al conejo, quien se dio media vuelta.

- ¡Vamos! ¡No te distraigas! - Comenzó a correr nuevamente.
- ¡Oye! ¡Espera! ¡Detente! -

Justo ahora me hizo caso y se detuvo en seco, haciendo que chocara contra su espalda.

- Oh, sí vuelves a hacer eso juro que me quebrarás la nariz - Dije llevando mi mano a esta, tapándola como si el dolor se fuera con mi acto.
- Tú dijiste que me detuviera… -
- Oh, ¿Y ahora me haces caso? -
- ¡¡Entonces corre!! -

Comenzó a correr nuevamente a toda velocidad saltando repetidas veces, ya me estaba cansando de correr tanto.

- ¡¿Podrías decirme a donde vamos?! -
- Aún no - miró su reloj - ¡Corre! ¡Es tarde! ¡Más rápido! - me tomó del brazo y aceleró haciendo que me tropezara y lastimara la rodilla.
- Ahhh duele… ¡mira lo que hiciste! -
- No te quejes por tan poco… - Se acercó a mí, miró mi rodilla que ahora tenía sangre y… la lamió, me levante rápidamente, totalmente sonrojado
- ¡¿Q… que crees que haces?! ¡Eres un degenerado! - Grité exaltado
- Eres un escandaloso… vamos, vamos, no hay tiempo para idioteces, ¡corre! - Me tomó de la mano y comenzó a correr nuevamente.

El bosque cada vez se hacía más profundo y oscuro hasta que llegamos a un extraño árbol con un agujero inmenso en él.

- Entra, baby, vamos. - Me indicó
- Es un árbol - Dije recalcando lo obvio, ¡Claro que era un árbol!
- ¿Y? -
- Y… ¡Es un árbol! -
- ¡Solo entra! - me empujó dentro del árbol y caí en un profundo vacío.
- ¡¡Waaaaaah!! ¡¡Voy a morir!! -

¿Qué tan profundo son los árboles? Espera… ¿Desde cuándo los árboles tienen agujeros infinitamente profundos y están llenos de… relojes? Nada de esto es coherente, todo aquí está totalmente loco.

Esto es totalmente loco, hace un rato estaba durmiendo tranquilamente bajo un árbol y ahora estoy cayendo en un vacío repleto de relojes.

- ¡Agh! ¡Buda! - Me quejé cuando al fin caí al suelo… me levanté lentamente - Ouch, esto dolerá mañana… - susurré sobando mi adolorido trasero
- ¡¡Cuidado!! - No alcancé a mirar cuando un peso cayó sobre mí, era ese extraño tipo conejo.
- ¡Bájate, pesas!… - grité
- Lo siento -

Cuando se bajó me quede recostado un rato esperando a que mi adolorido cuerpo dejara de reclamar, luego pose mi vista en el lugar donde estábamos. Era una extraña habitación muy pequeña en la que había una mesa con dos botellitas, una azul y otra roja, dentro de cada una había un papel. Frente a la mesa había una puerta cerrada.

- Oye… ¿Podrías por favor explicarme… donde y porque estoy aquí? - susurré algo confundido
- Me mandaron a buscarte, baby -
- ¿A buscarme? ¿Quién? -
- No puedo decírtelo aún, oh no, eso no - respondió cruzándose de brazos
- ¡Esto es totalmente loco! Debo estar durmiendo… Si, esto es un sueño, un extraño sueño -
- No, no lo es - sonrió y se acercó rápidamente a mi depositando un rápido beso en mis labios, mis ojos se abrieron de par en par y todos los colores se me subieron al rostro.
- P… pero que… que… ¡¡¡Waahhh!!! - Tapé mi boca rápidamente y me alejé de él tropezando con mis propios pies - ¡Sí! ¡Debe ser un sueño! ¡Lo es, lo es! - grité alterado y el comenzó a reír.
- ¡No te pongas tan histérico! - rió
- ¡No estoy histérico! - grité histérico, valga la redundancia
- Eres muy raro -
- ¡Tu eres el raro! ¡Me besaste! Ahh Changmin, despierta -

Me di unos golpecitos en la cara como si con eso fuera a despertar, sabiendo en el fondo que estaba despierto, consiente y todo eso.

- Vamos, no es para tanto - Se quejó haciéndose el ofendido
- ¿Como que no es para tanto? ¡Me besaste!… y… y… ¡Somos hombres! Bueno… en realidad tú eres una mezcla rara entre hombre y conejo y -
- cállate -
- Como sea… ¿Cómo saldremos de aquí? - Pregunté aun sonrojado.
- Hmm… no lo sé - Saltó de una manera extraña quedando frente a mí, tomó mi rostro entre sus manos y volvió a besarme - ¿O quizás si lo sé? - volvió a besarme repetidas veces y luego se alejó de mí, yo estaba completamente mudo, impresionado, sonrojado, traumado y todo lo que termine en “Ado” y describa mi situación.
- Eres… eres… eres… - traté de formular una frase coherente - ¡Un conejo violador! -
- ¿Eh? ¿Violador? ¡No lo soy! -
- ¡Lo eres! -
- ¿A qué igual te parezco lindo? - Hizo una pose rara y me lanzó un beso, sentí escalofríos recorrer mi espalda y mis mejillas se sonrojaron nuevamente.
- Eh… n… no, no lo eres -
- oh… ¡Eres cruel! - Hizo otro puchero haciéndose el ofendido
- Como sea… dime como diablos salir de aquí -
- Hmmm… lo pensaré -
- Si no me lo dices ahora yo… eh… yo… - se dio vuelta y mis ojos brillaron cuando vi su colita, era tan esponjosa… y… ¡Quiero tocarla!
- ¡¡Ahh!! ¡¡Mi cola!! - se dio vuelta rápidamente cuando le di un apretón a esta - Te prohíbo que me toques la cola o las orejas, ¿entendido? -
- Ehh~ Pero son tan esponjosas - sonreí bobamente
- Lo sé, pero aun así no puedes -
- Conejo violador feo… - susurré enojado
- No soy violador ni feo, si soy conejo pero tengo nombre -
- ¿Y? -
- Que me llamaras por él desde ahora -
- Que te hace creer que… - otro beso - ¡Waah! ¡Lo haré! -
- Yoochun, es Yoochun ¿Ok? -
- Ok, ok… -

Me senté en un rincón de la habitación y cruce mis brazos… ¡Quería de una maldita vez salir de ahí! Pero no sabía como hacerlo y al parecer ese Yoochun no me diría como.
Paso largo rato y Yoochun comenzó a dar vuelas por la habitación parándose frente a una mesita con las dos botellas.

- Bien, ya no estoy enojado. Te diré como salir -
- ¡Genial! -

Se dio vuelta con una botella en cada mano y una extraña sonrisa en su rostro.

- Debes elegir una -
- ¿Elegir una? ¿Para qué? -
- Solo hazlo, por dios… -
- Bien, bien -

Me levanté y me acerque a él…

- Creo que… la roja… -
- Ok -

Intenté tomarla pero él la alejo, dejo la azul sobre la mesa y saco el papel que tenía dentro, cuando lo leyó una sonrisa perversa y maliciosa se dibujó en su rostro y me miró con un extraño brillo en sus ojos.

- Oh, esto me gusta… -
- ¿Qué dice? -

No me respondió, se abalanzó contra mí y me besó nuevamente, mas fue ahora un beso más salvaje y rudo.
Intenté alejarme de él pero su agarre se hizo aún más fuerte y me aprisionó contra la pared.

- Q… que ha… haces -

Cuando intenté hablar introdujo su lengua en mi boca y un gemido involuntario salió de mi garganta.

- ¡Detente! - Lo empujé - ¡¿Qué demonios… estás haciendo?! - Grité totalmente sonrojado.
- ¿Quieres salir de aquí o no? -
- ¡Claro que sí pero no se qué tiene que ver besarme de esa manera! -
- Solo haz lo que diga y no me contradigas o te dejo encerrado aquí para siempre -

Medité un rato y suspiré resignado, si quería salir de ahí tendría que hacer caso, mientras fueran solo besos estaría bien. De todos modos… al fin y al cabo igual se siente rico.

- ¿Qué tengo que hacer? - Intenté que mi voz saliera con naturalidad pero fallé olímpicamente
- Dejarte llevar, nada más… -

Sonrió nuevamente y me besó, cerré mis ojos esperando a que todo esto terminara rápido para poder al fin salir de este lugar.
Sentí sus manos posarse en mi cintura, acercándola a la suya… Y me di cuenta de lo homosexual que estaba siendo… Y peor aún… me sentía bien, muy bien.
Di un salto de susto cuando sentí sus labios calientes y húmedos besando mi cuello y sus manos desabrochando mi pantalón.

- N…no, espera… eran solo… besos… - Susurré entrecortadamente.
- Yo no dije eso - Sonrió, pese a que no pude verlo lo supe por su tono de voz. El calor comenzó a acumularse en mi entrepierna, no puede ser, me estoy excitando solo con sus besos y… ¡Y es otro hombre!

En un rápido movimiento que no pude predecir bajó mis pantalones y sonrió al ver mi miembro casi erecto.

- Oh, está funcionando - Susurró

Sentí su aliento caliente sobre mi miembro y gemí, el sonrió nuevamente y comenzó a lamer por sobre mis bóxer.

- Pero que… ahhh -

Mi miembro comenzaba a doler con intensidad, me estaba torturando el no poder sentirlo directamente.

- Ahhh… quítalos… - Me miró dejando lo que hacia
- ¿Qué cosa? - le devolví la mirada y sonrió
- Sabes a lo que me refiero… -
- Sabía que te rendirías… -

Hizo caso a lo que dije deslizando lenta y dolorosamente la tela del bóxer hasta ajarlo lo suficiente y tomó mi erección con una mano, sacándome un jadeo.

- Hmmm… - Me miró como pidiéndome permiso y yo, luego de mirarlo completamente sonrojado, cerré mis ojos.
- Ahhh… - al parecer tomó mi acto como respuesta y dio una lamida por toda la extensión de mi masculinidad, para luego meterlo entero en su boca.

Solo podía gemir y jadear. Gemir y dejarme llevar como él me había dicho. Sin darme cuenta comencé a mover mis caderas en busca de más contacto. Tapé mi rostro con una mano, avergonzado por las muecas de placer que, inconscientemente, hacia y la otra mano la posé en su cabeza, buscando una velocidad que me complaciera.

Sentí como reía y quise golpearlo, pero dio una succión tan fuerte que sentí que me correría en ese mismo instante.

- Ahhh… Hmm… Yoochun… - No sabía cuánto rato más aguantaría, me sentía venir en cualquier momento.

- Espera… Ah... es…pera… ahhh - No hizo caso y volvió a succionar fuertemente, logrando hacerme llegar al clímax. Un gemido particularmente fuerte salió de mi boca, seguido de la salida de mi semen y caí al suelo, ya que no pude mantenerme en pie y traté de regular mi respiración.
Yoochun me miró, sonrió y tragó mi semen lo que hizo que me sonrojara más. Lo que quedó en su barbilla y en la comisura de sus labios lo limpió con un dedo y se levantó.
Lo seguí con la mirada y vi como lo esparcía en la cerradura de la puerta. Esta se abrió inmediatamente.

- Bien, ¡Vamos! - Miró su reloj - Estamos mucho más atrasados aún -
- Ehh… espera, déjame descansar un… rato… - susurré sin energías
- No hay tiempo para eso, será mejor que te apures o la puerta se cerrará y tendrás que masturbarte solo, Y eso no será divertido… Pero como quieras ¡Nos vemos luego! - Dijo y salió corriendo.

Me quedé ahí sentado un largo rato, luego de volver a vestirme me quedé ahí, con ganas inmensas de dormir.

- ¡Si no vas a salir voy a cerrarme! Ya me está dando frío -

Miré a todos lados buscando a quién me había hablado, pero no vi a nadie.

- ¿Quién es? -
- ¡Yo! ¿Quién más? -
- ¿Quién es yo? - Esto me parecía un tanto absurdo, quizás estaba alucinando por el orgasmo que tuve hace poco.
- ¡En la puerta! -

Me levanté y caminé hacia la puerta ¡Era la cerradura! ¡Me estaba hablando!

- Ehh… ¿Hola? -
- Nada de hola niño, solo vete ¡Y rápido! -
- Lo siento… ah…adiós -

Caminé hacía afuera y la puerta se cerró fuertemente a mis espaldas.

- ¡¿YooChun?! -

No respondió, demonios, ahora tendría que caminar solo ¡Y en este lugar me puede pasar cualquier cosa!

Caminé y caminé hasta que caí rendido por ahí, me dolían mucho los pies.

- Comida… tengo hambre… - Me quejé sobando mi pobre estómago el cual reclamaba por alimento.

Caminé otro poco hasta que algo cayó sobre mi cabeza.

- Pero que… -

Miré al suelo y ¡Aleluya! ¡Era fruta! Comida, estoy salvado. La tomé y la limpié para comerla.

- Yo que tu no comería eso -

Esa voz se me hacía familiar, miré hacia uno de los árboles y ahí estaba de nuevo ese tipo gato, el cual me sonrió.

- Tu otra vez… ¿Por qué no puedo comerla? -
- No lo sé… - Sonrió y desapareció - ¿O si lo sé? - Me di vuelta para mirarlo - Quizás lo sepa… - Volvió a desaparecer y a aparecer sentado en una roca.
- Deja de fastidiarme… -

Lo ignoré y seguí mi camino, el rió.

- Oh, ok, pero no por mucho tiempo… - y desapareció, sonriente.

Seguí caminando con la fruta en mi mano, cuando no había rastro de él la lleve a mi boca para comerla y…

- ¡Puaj! - la escupí - Tenía razón… sabe horrible… -

Seguí caminando bosque adentro con ese asqueroso sabor en mi boca, hasta que de pronto escuché música proveniente de algún lado…

Llegué y…

***************









Changmin en el Pais de las Maravillas cap 2
Yunho, el gato risón



Seguí caminando bosque adentro hasta que de pronto escuché música proveniente de algún lugar.

Llegué y me acerqué hacia donde se escuchaba la música.

- ¿Una casa en medio del bosque? – Susurré algo desconfiado, quedando frente a la puerta – ¡Oh!, ¡Quizás haya comida! –

Toqué el timbre esperando a que alguien abriera la puerta, pero nada. Volví a tocar repetidas veces pero nadie abría.

- ¡¿Hay alguien aquí?! –

Nadie contesto, pero si había música debía haber gente ¿No? Cuando golpeé la puerta esta se abrió completamente.

- Está abierta… - Me asomé por la puerta y grité, pero nadie contestó, así que entré - ¿Hola? –

Caminé lentamente, había una escalera enorme al medio de la habitación por la cual subí. De pronto un delicioso aroma inundó mi nariz.

- Oh… comida… -

Caminé como hipnotizado hacia la habitación de donde venía ese exquisito aroma y cuando entré mis ojos brillaron.

- Woah… - Miré la mesa que había dentro de la habitación, ¡Estaba llena de comida! ¡Era impresionante! – ¿Hay alguien aquí? – pregunté nuevamente pero como esperaba nadie contestó.

Me acerqué a la única silla que había y encontré una carta que decía “Léeme”, así que la abrí.

- “Te estaba esperando Minnie” - ¿Minnie? ¿Soy yo? – supongo que era yo, solo mi nombre aquí tiene un Min, aunque bueno… tampoco he conocido a mucha gente, solo a ese conejo Yoochun y al gato el cual todavía no se su nombre.

Me senté en la silla y miré a mi alrededor. Si estaba esa carta entonces sería para mi, o eso creo.

- Bah, como sea… - Tomé un pastelito y me lo comí, ¡Estaba delicioso! Seguí comiendo y saciando mi hambre hasta cuando me di cuenta de que ya no podía comer más – Oh, delicioso… - Susurré y comencé a sentir un extraño sueño.

Cuando me di cuenta estaba en una cama, me había quedado dormido… De seguro le pusieron algo a la comida, intenté levantarme pero algo no estaba bien, lo mismo me pasó cuando intente hablar.
Mis manos estaban amarradas a la cama y un incomodo pañuelo me cubría la boca, imposibilitándome el habla.

- ¡Hmmm! – intenté soltarme pero nada ¿Cómo pude ser tan idiota? Obviamente no debí confiarme, pero ¡Tenia tanta hambre!

- Al fin despiertas, dormilón – Esa voz de nuevo, ¡Era ese gato molestoso! – Oh cierto, no puedes hablar… creo que te haré esto más cómodo… - se acercó a mí y me sacó el pañuelo que cubría mi boca.
- ¿Por qué me molestas tanto? – pregunté, él me sonrió y subió a la cama sentándose sobre mi regazo.
- Debo hacerlo –
- ¿Cómo que debes? ¡No es cierto! ¡Ni siquiera sé quién eres! –
- Soy Yunho, tonto… Y si es cierto, debo hacerlo –
- No soy tonto, y me llamo Changmin –
- Lo sé, Minnie… - acercó su rostro al mío y yo lo alejé, intentando resistirme – Oh, no seas orgulloso… -
- ¿Orgulloso? ¡No voy a dejar que me violes así como lo hizo el conejo! –
- ¡Oh! ¿También lo hizo contigo? ¿Te dolió? – Preguntó mientras sonreía coquetamente.
- N… no, él no… -
- Ya veo… ¿Solo oral? – Asentí avergonzado – Entonces luego te espera algo mucho mejor –
- Cállate, mejor suéltame y deja que me vaya ¿Te parece? –
- Nah, mejor vamos a divertirnos un rato… - sonrió coqueto y yo me sonrojé ferozmente.
- ¡Claro que no! – intenté esconder mi rostro pero él tomó mi barbilla con una mano, obligándome a mirarlo.
- No seas testarudo. ¿Si lo hiciste con Yoochun porque no conmigo? –
- ¿Crees que ando de promiscuo teniendo sexo con quien primero vea? Ahhh… - gemí sin querer cuando, sin darme cuenta, introdujo su mano en mi pantalón, comenzando a frotar insistentemente mi miembro. – N… no… basta… - tiré mis manos intentando soltarme pero obviamente no pude.
- Se que lo disfrutas, no soy tonto… - comenzó a frotar mas fuerte mi miembro y a lamer mis labios, los cuales mordía fuertemente para evitar gemir.
- Vamos gime… se que quieres hacerlo – Sonrió y comenzó a mover su mano mucho más rápido ¡Era inhumando! ¡Nadie puede moverse tan rápido!
- N… no, no lo ahhh… no… - Movía mi cuerpo de un lado a otro intentando que me soltara, pero solo recibí un fuerte apretón que hizo que me corriera en su mano. Un último gemido salió de mi boca y me rendí… Dejé de forzar mis lastimadas muecas y de mover mi cuerpo.
- No creas que ya terminamos… -

Lo miré confundido, muy confundido y mis ojos se dirigieron por inercia a su entrepierna notando su evidente erección.

-¡No te atreverás! – Exclamé asustándome un poco, volviendo a mover mi cuerpo de un lado a otro intentando soltarme.
- Oh si, si lo haré… - Comenzó a bajar mis pantalones y mi ropa interior. Cerré mis piernas fuertemente pero él tenía más fuerza que yo y las abrió, posicionándose entre ellas.
- D… déjame… - Le rogué y solté un grito cuando sentí sus dedos en mi entrada, introduciéndolos rápidamente y comenzando a moverlos de adentro hacia fuera.
- Ahh… ahhh… Hmm… por favor… - Seguía negándome y quejándome aunque en el fondo, luego de que introdujo un tercer dedo, comenzaba a ser placentero.
- Quiero que gimas mi nombre… - susurró sensualmente en mi oído, lamiéndolo lentamente.
- No lo haré… - Me quedé mudo cuando lo vi bajando sus pantalones, dejándome apreciar su anatomía completamente y mi vista se posó en su erguido miembro. Mi corazón comenzó a latir a 1000 por segundo.
- Si lo hago rápido no dolerá tanto – sonrió
- ¿Q… que cosa? ¡¡Ahhh!! ¡Yunho!! - Su miembro caliente me penetró de una estocada. Comenzó a moverse dentro de mí rápidamente y mi miembro comenzó a levantarse nuevamente. Los hombres no somos poli-orgásmicos, ¡¿Cómo diablos puedo excitarme nuevamente?!
- Oh, funciono… -
- ¿Q… qué? Ahhh… - entrecerré mis ojos por la excitación y por sus embestidas que apenas me dejaban respirar… Quería más, necesitaba más, sentirlo cada vez más adentro.
- Lo que le… puse a la comida… Míralo… está erguido y orgulloso nuevamente – habló entrecortadamente, embistiéndome con más fuerza.
- Eres un… un… desgraciado… -
- Aún así lo disfrutas… hmm… -

Comenzó a masturbarme nuevamente y a tocarme completamente… mi piel ardía con cada roce.

- N… no es justo… yo también quiero… tocar… Ahhh… - Me quejé tirando mis muñecas, intentando soltarme.
- Me golpearas – Dio una embestida más fuerte y grité.
- N… no… no lo haré… oh mierda… -
- ¿Cómo s… se si no lo harás? –
- ¡Solo suéltame de una vez! –

Yunho sonrió y con una mano desamarro los nudos que impedían que mis manos se movieran. Apenas las sentí libres rodeé su cuello y acerqué mi rostro al mío, atacando sus labios lujuriosamente. El gimió por el fuerte e inesperado contacto.

- Más fuerte… - gemí en su oído.
- Así me gusta… un Changmin entregado… y… ahhh…. – Mordí su cuello fuertemente. Ya no sentía ni una pizca de dolor. Todo lo contrario. …el hizo caso a mi petición, salió de mi interior y me penetró fuertemente. Grité de placer.
Comenzó a mover cada vez más fuerte su mano, mi cuerpo ardía, la temperatura aumentaba cada vez más cuando me sentía venir… hasta que me corrí en su mano nuevamente. Luego sentí algo viscoso y caliente desparramándose en mi interior, seguido del gemido más sensual que haya escuchado jamás.

Me quedé quieto intentando regular y calmar mi agitada respiración. Ya van tres orgasmos a lo largo del día, quizás quede tonto luego de esto.

- Quedaré traumado el resto de mi vida… - …el rió.
- Aún así será un trauma placentero… y tendrás erecciones cada vez que lo recuerdes. –
- No fastidies, baboso –
- Wow, hacía bastante tiempo que no me divertía tanto. – sonrió saliendo de mi interior, gemí suavemente y se recostó a mi lado.
- Y yo nunca, hasta hace unas horas era virgen – reí irónico.
- Oh, eso lo hace aún más sexy –
- Creo que en este lugar son todos unos malditos y violadores sexys –
- ¿Te parezco sexy? –
- No voy a mentirte… - le sonreí coqueto y él me devolvió la sonrisa.

Nos quedamos recostados uno junto al otro largo rato, sin decir nada. Estaba muy cansado como para entablar conversaciones, y creo que Yunho pensaba lo mismo. Luego de más o menos una hora que estuvimos en la misma posición, Yunho se giró mirándome.

- Puedes darte una ducha si quieres… -
- Oh si, la necesito… -

Me levanté y me di la ducha, aproveché que estaba en el baño y me curé la rodilla, la cual tenía lastimada luego de la caída. Luego me vestí con una ropa que me encontré en una de las habitaciones y dejé lavando la mía.
Cuando volví a la habitación me encontré con algo que me pareció verdaderamente adorable. Yunho dormía placenteramente en la cama, acurrucado de una manera muy extraña, igual a un gato. Ya se había vestido. Mis ojos brillaron como cuando vi la cola de Yoochun, pero esta vez fue al ver la larga cola de Yunho, ¡Y sus orejas! ¡Oh! ¡Pero qué adorable!

Me acerqué lentamente sentándome a su lado, mis manos, como si tuvieran vida propia, se movieron hasta tocar sus orejas.

- Suavecitas… - sonreí idiotamente, mis manos dejaron sus orejas para dirigirse a su cola – Woh… genial… - Mi sonrisa creció, continué con lo que hacía cuando sentí que Yunho se movía, lo miré pero seguía durmiendo. Volví a tocar sus orejas, él sonrió y… ¡Comenzó a ronronear! ¡Oh, voy a morir de amor! Es demasiado adorable… Aunque luego me golpeé mentalmente al recordar que este “gatito adorable” fue el que me violó hace un rato… Y no pude evitar reír, haciendo que el susodicho despertara.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó estirándose cuan gato era.
- Juego contigo… - respondí tranquilamente, jugando con su cola la cual se movía lentamente.
- ¿No tienes nada más entretenido que hacer? –
- Ehh… Déjame pensarlo… No, nada - sonreí saltando sobre la cama para alcanzar sus orejas. …l se movió para que no lo lograra pero caí sobre él, rodando ambos cama abajo – Ouch… ¡Ya perdí la cuenta de cuantas veces me he golpeado a lo largo del día! –
- Oye, ¿Y esa ropa? – me preguntó mirándome de pies a cabeza.
- La encontré, la mía se está lavando, he tenido mucha actividad física y no me gusta estar sucio. –
- Entiendo, de todos modos puedes quedártela… No es mía pero no creo que alguien vaya a preocuparse por ella –
- Ok, como quieras… ya me voy entonces –
- ¿A dónde vas? –
- No sé, a buscar una salida supongo. Quiero volver a mi… - Me quedé callado un rato y medité sobre mi respuesta. No quería volver a casa, ¿A quién engañaba? ¡Ya no tenía hogar! Me fui de ahí y definitivamente no volveré.
- No tienes hogar, ¿No? –
- Cállate, me las arreglaré solo… - me levanté algo enfadado, no con él, sino conmigo mismo.
- Como quieras… -
Me levanté y salí de la habitación, con rumbo a la cocina. Si quería buscar una salida de seguro sería un largo camino. Y no pensaba en volver a comer esas asquerosas frutas que había en el bosque.

Llené un bolso que encontré (Si, lo encontré, si no le importaba la ropa tampoco le importaría el bolso) con provisiones, guardé mi ropa lavada y salí de la casa.
Cuando ya había salido sentí un movimiento en las hojas de los árboles pero lo ignore. “El viento” pensé. Seguí caminando y volví a escuchar el ruido, paré en seco y el ruido cesó. Sonreí. “Creo que ya se quien es”.

- ¿Hay alguien ahí? – pregunté con un temor actuado, si hay algo que se me hace fácil es mentir. Como era de esperarse no recibí respuesta. Seguí caminando. El ruido se repitió varias veces detrás mío. Sonreí y me giré rápidamente. No había nadie. – Si crees que no se que eres tú estás muy equivocado. –
- ¡Oye! Así no es divertido… - saltó del árbol quedando a mi lado, con un puchero en el rostro.
- ¿Deseas algo, Yunho? –
-La verdad no… es solo que… - se quedó callado un rato – Estoy aburrido y no sé qué hacer… -
- ¿Y quieres venir conmigo? – Sonreí
- ¡No! – Orgullo. Claro que quiere venir conmigo, ¿Cree que soy tonto?
- Entonces seguiré mi camino… - comencé a caminar y escuché como se quejaba por lo bajo.
- ¡Oh! – Me di vuelta para mirarlo - ¿Pasa algo? – pregunté

El sonrió, parecía haber recordado algo. Comenzó a caminar hacia mí, quedando ambos frente a frente. Iba a preguntar pero sentí sus labios sobre los míos y mi corazón comenzó a latir nuevamente a 1000 por segundo.
Lo empujé y me alejé totalmente avergonzado y sonrojado (No podía verme pero el calor intenso en mis mejillas me delataba)

- ¿Q… qué demonios te pasa? ¿Por qué hiciste eso? – Exclamé
- No se… solo me dieron ganas de hacerlo – Rió – De todos modos… no puedes irte aún –

Lo miré preguntándole con la mirada porque. El sonrió nuevamente.

- Tienes que venir conmigo… Me mandaron a buscarte –
- ¿Quién? –
- Todo a su tiempo, pequeño… -

Caminó hacia mí, pasó por mi lado y siguió el camino que yo tenía. Suspiré y lo seguí, no tenía nada más que hacer ¿Y para que mentir? No conozco el camino ni sé como regresar de donde vine.

Luego de un rato comencé a sentir hambre y saqué una barra de dulce que saqué de la casa. Yunho me miró y frunció el ceño.

- ¿Me robaste comida? – preguntó y yo abrí el envoltorio, comiendo un poco del dulce.
- Tenías bastante así que no te afectará, no seas tacaño. –
- Como sea… -
- ¡¡Changmin!! –

Yunho y yo miramos hacia donde se escuchaba esa voz.

- ¡Yoochun! –

El nombrado corrió hacia mí, tomó mi rostro entre sus manos y me besó repetidas veces. Me alejé rápidamente de él y me sonrojé.

- ¡Deja de hacer eso! –

Escuché la risa estrepitosa de Yunho y fruncí el ceño, molesto.

- Ay, no seas así… - se cruzó de brazos - Estaba buscándote, tonto… Te desapareciste de la nada ¡Aún queda mucho camino y estamos muy atrasados! –
- ¡Oye! ¡Tú fuiste el que desapareció! ¡No me eches la culpa a mí! –
- Bien, entonces yo ya me voy… Cuídalo, Yoochun – Yunho le guiñó el ojo y Yoochun le respondió con una coqueta sonrisa. ¡Todos aquí son unos degenerados!

Yunho salto a un árbol y desapareció con una sonrisa en su rostro. Yoochun me tomó de la mano para comenzar a correr pero yo apreté su colita esponjosa.

- ¡Dije que no tocaras mi cola! – Se alejó
- ¿Si tu puedes besarme porque no puedo yo tocarte la cola? – pregunté haciendo un puchero.
- Porque tu disfrutas los besos, a mi me duele que me aprietes la cola, ¿Entiendes? –
- ¡¡Yo no lo disfruto!! - Grité totalmente sonrojado. El me tomó de la mano riendo y comenzó a correr.

Corrimos un largo camino hasta que llegamos a un extraño lugar, había alguien ahí que cuando nos vio corrió hacia nosotros.

- ¡Changmin! ¡Te estaba esperando! –


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Changmin en el Pais de las Maravillas cap 3
Junsu, el sombrero loco




Corrimos un largo camino hasta que llegamos a un extraño lugar, había alguien ahí que cuando nos vio corrió hacia nosotros.

- ¡Changmin! ¡Te estaba esperando! –
- ¿Ah? –

Miré a Yoochun el cual le sonrió al tipo que ahora estaba frente a nosotros. Creo que es el más normal que he visto hasta ahora. No tenía orejas ni cola de ningún tipo, solo un sombrero de copa muy elegante y una taza de té en una mano.

- Ven, vamos. Ya es hora del té – sonrió tomándome de la mano, llevándome hacia una gran mesa.
- ¿Hora del té? Pero… -
- Pero nada, pequeño – Me sirvió una taza de té y sonrió – Bébela –
- Gracias, pero… -
- Bébela – Me miró con mirada asesina, así que solo tomé de la taza - ¡Bien! ¿A que está delicioso? –
- Ehm… si, gracias – Iba a tomar nuevamente pero él me quitó la taza lanzándola lejos, lo miré confundido y volvió a darme otra taza de té.

Luego de varias tazas de té arrojadas a quien sabe dónde, Yoochun y el chico se sentaron uno a cada lado mío.

- Oh, pero que maleducado. Soy Junsu - sonrió dándome la mano y agitándola enérgicamente.
- Changmin – respondí
- Lo sé, tonto –

¿Por qué a todos les gusta decirme tonto? Ya me está cansando ese maldito apodo.

- Creo que es tarde… Debería irme – sonreí algo nervioso levantándome, pero la mano de Junsu me detuvo.
- Deberías, Si. Pero aún no puedes. – Me sonrió, pero aún así no quito ese silente mensaje de “Si te vas de mato” o peor aún “Si te vas te violo”
- En serio, debo irme –
- No, no debes – Sonrió Yoochun
- ¿Y no se suponía que estamos atrasados? – Me excusé
-Si, pero puedo hacerme un tiempo para estas… situaciones – Eso último lo dijo con un tono de voz muy… sexual para mi gusto.

“Esto se pondrá peligroso” Pensé, asustándome bastante.

- No, en serio debo… - El chico del sombrero, Junsu, se acercó a mí y me besó, me alejé pero esta vez no me quejé. No ganaba absolutamente nada con hacerlo.

Como no demostré señales de molestia o algo así, volvió a besarme, de pronto sentí unas manos ajenas a las suyas (estas sujetaban mi rostro) posarse en mis caderas, miré de reojo por sobre mi hombro y era Yoochun, el cual comenzó a lamer mi cuello. Ya no tenía energías para negarme, así que lo único que hice fue posar mis manos en el bien formado trasero de Junsu, acercando sus caderas a las mías (Si, me volví un degenerado como ellos)

- Oh… - sonrió Junsu entre mis labios, cerré los ojos lentamente. Las manos de Yoochun se deslizaron lentamente hasta mi entrepierna, frotando suavemente… Un suspiro se escapó de mi garganta cuando Yoochun mordió y lamió el lóbulo de mi oreja izquierda.
- Tu punto débil, ¿Eh? – sonrió, escalofríos recorrieron todo mi cuerpo y el calor comenzó a acumularse allá abajo nuevamente.
- ¿Por qué me… hacen esto? – Pregunté
- Lo ordena el Rey –
- ¡Junsu! – Gritó Yoochun
-¿Rey? ¿Qué Rey? Hmm… - pregunté siendo interrumpido por Yoochun quien mordió mi cuello.
- Nadie… No hay ningún Rey – Dijo nervioso Yoochun
- ¿Entonces quien los mandó a buscarme? –
- El Rey de corazones claro está –Respondió Junsu tapando su boca al segundo después
- ¡¡Junsu!! – Yoochun le dio un zape en la cabeza.
- ¡Perdón! ¡Hace muchas preguntas! – Se quejó sobándose
- ¡Tengo derecho a saber! Oh mierda… - gemí cuando la mano de Yoochun se escabulló dentro de mis pantalones, comenzando a frotar mi creciente erección directamente.
- No… solo tienes derecho a gemir y disfrutarlo… nada más – susurró Junsu quien, de un solo movimiento, bajó mis pantalones.
- Exacto – respondió Yoochun quien bajó los pantalones de Junsu, dejándome apreciar su miembro erguido y latente. - Ahora… gime… - Tomó el miembro de Junsu y el mío con una mano y comenzó a frotarlos entre sí, sacándome varios gemidos y jadeos. El único apoyo que encontré fue a él mismo, así que me sujeté de su cuello levantando mi brazo. …el mordió y besó mi cuello, moviendo sus caderas simulando una penetración. A los segundos pude sentir su dureza detrás de mí. – Vamos a divertirnos… - susurró y se giró dejándonos a ambos (Junsu y yo) contra la mesa. – Junsu, recuéstate… - susurró sensualmente, Junsu obedeció – Minnie… - se acercó más lamiendo el lóbulo de mi oreja, sacándome otro suspiro. – Ponte en cuatro… sobre él –
- ¡¿Estás loco?! – exclamé totalmente avergonzado.
- Solo hazlo – sus dedos rozaron mi entrada y gemí involuntariamente… Solo me resigné y obedecí, posicionándome entre las piernas de Junsu, quien se masturbaba bajo mi cuerpo.

Al verlo así, con sus mejillas encendidas, su cuerpo levemente perlado por una fina capa de sudor, esa lujuria en sus ojos y su rosada lengua lamiendo sus labios sensualmente… No pude evitar pensar en que se veía extremadamente apetecible y… ¿Comestible? Al segundo después me abofeteé mentalmente.
Mi cuerpo temblaba, no solo por la excitación, sino que también estaba extremadamente avergonzado y nervioso. De pronto Junsu gimió fuertemente, y me di cuenta de que Yoochun metía tres de sus dedos rápidamente en él.

- Junsu… dile a Changminnie lo que quieres… - Susurró Yoochun, ese tono de voz tan sensual que tenía me excitaba aún más y hacía que mi erección doliera.
- Te quiero dentro… de mí… ahora… Hmm – ordenó abriendo más sus piernas, gimiendo repetidas veces, mi corazón latió aún más rápido.
- P… pero… ¡Ahhhhhhh! – Los dedos de Yoochun comenzaron a entrar y salir de mí con gran rapidez.
- Hazlo… -

¿Cuándo Yoochun se había vuelto tan posesivo y controlador? Sé que no lo conozco hace mucho y que luego de hacerme una felación no lo vi más hasta ahora, pero por lo menos el rato que estuve con él se veía tierno y adorable (Como se supone que son los conejos)

- ¡Mete de una vez tu gran…! ¡Ahhh! – La orden tan subida de tono que me dio Junsu me sacó de mis pensamientos pero no alcancé a responder absolutamente nada porque Yoochun tomó mi miembro con una mano y me hizo entrar en Junsu. Enseguida sentí la estreches de este rodear mi erección la cual comenzó a doler como mil demonios (Nota mental: No quedarme con una tremenda erección durante mucho rato, luego duele)
- Mierdamierdamierdamierdamierdamierda… - susurré mordiendo mi labio fuertemente para no gritar. Los brazos de Junsu se estiraron hasta rodear mi cuello, uniendo sus labios con los míos justo cuando Yoochun me penetró de una estocada.
- ¡¡Hmmm!! – sus labios ahogaron el grito que ahora SI iba a salir y Yoochun comenzó a moverse lentamente dentro de mí. Esto es literalmente un trío. Y ni siquiera con una chica o dos, sino que con dos hombres ¡Yo no soy homosexual! ¿Por qué hago esto? ¿Por qué no me defiendo? ¿Y porque demonios se siente tan… tan bien? De verdad no lo entiendo. No me entiendo. ¡No entiendo nada!

Las lágrimas brotaron de mis ojos… No quiero seguir con esto. No quiero porque lo disfruto demasiado. ¡Odio sentirme así de bien!

- Los odio… Ahhh… - gemí. Junsu acercó su rostro al mío, secando las saladas gotas que corrían por mis mejillas con sus labios.

El final estaba cerca. Las fuertes embestidas de Yoochun me obligaban a hacer lo mismo en Junsu. Esperaba que luego de esto me dejaran al fin tranquilo.
Una última embestida hizo que me corriera en el interior de Junsu, lo mismo con Yoochun pero en mi interior y Junsu se corrió en mi mano.
Caí sobre él, jadeando constantemente, Yoochun salió de mi interior y se levantó, tomó unas servilletas que estaban sobre la mesa y se limpió… Yo salí de Junsu e hice lo mismo, luego lo ayudé a él.
Me quedé en silencio. Largo rato, solo me vestí y me quedé callado.

- ¿Changmin? – preguntó Yoochun, yo no contesté. Estaba enojado. Estaba realmente molesto pero conmigo mismo. Fui demasiado débil y me rendí. Pero no pasará de nuevo. – Changminnie, ¿Estas enojado? – preguntó nuevamente.
- Hmm… - respondí cortante, giré mi cabeza molesto, pero Yoochun acercó su rostro al mío depositando un suave beso en mis labios, el cual hizo que todo mi maldito enojo se fuera. - ¿Podrías dejar de hacer eso? – Dije sin ganas
- Perdón, pero tus labios saben ricos – respondió y yo me sonrojé.
- ¡Insisto! ¡Son todos unos degenerados! –

Yoochun comenzó a reír a carcajadas, yo crucé mis brazos haciéndome el ofendido pero terminé riendo junto con él.

- Yoochun, ya es tarde, deberían irse. – Me giré para mirar a Junsu, Yoochun hizo lo mismo – Además, quiero dormir. Váyanse. – Rió
- Cierto – respondió mirando su reloj, me tomó de la mano, se acercó a Junsu y lo besó tiernamente - ¡Adiós Junsu! – se despidió y comenzó a correr arrastrándome con él.

…el se despidió de ambos y lo perdimos de vista. Luego de correr un rato miré a Yoochun dudoso.

- Ese beso no fue como los que me das a mí. ¿Tú y él son novios o…? – La risa de Yoochun me interrumpió, y noté como sus mejillas se sonrojaban fuertemente.
- ¿Novios? No – sonrió avergonzado. Yo reí.
- Pero te gusta. –
- Puede ser… - se sonrojó aún más e intentó esconder su rostro. Yo reí y paré en seco. - ¿Qué pasa? – me preguntó
- Estoy cansado, no corramos… - le pedí poniendo la cara más tierna que pude y al parecer funcionó.
- Hmmm, ok, pero solo porque yo también estoy cansado – se excusó y yo reí.
- Si claro –

Seguimos caminando un rato hasta que el tema anterior volvió a mi mente.

- ¿Por qué no le dices? –
- ¿Qué cosa? –
- Que te gusta –
- ¿A quién? –
- No te hagas el tonto -
- Y tu no digas tonterías – sus mejillas se sonrojaron nuevamente.
- Vamos, ambos sabemos que estás loco por él. Así que tendrás que decirle. Me lo debes por todo lo que me has hecho –
- ¿Y qué ganas con que lo haga? –
- ¿Yo? Nada, pero me sentiría bien sabiendo que ambos son novios. Tu le gustas – sonreí y él también.
- Pues lo pensaré –

Seguimos caminando hasta que al fin salimos de ese maldito bosque y comenzamos a caminar por un pequeño pueblito. Se parecía mucho a donde vivía. La sonrisa que tenía se fue de mi cara.

- ¿Extrañas a tu familia? – preguntó sin soltar mi mano, al darme cuenta de esto me sonrojé pero no la solté.
- Hmm… No sé, creo que no – respondí
- Ah… -

Nos quedamos callados un largo rato hasta que él se detuvo.

- Tengo que adelantarme –
- ¿Qué? ¡¿Me dejarás solo?! – Exclamé algo asustado.
- Tranquilo, desde aquí en adelante nadie te hará nada. Además es un camino corto – intentó tranquilizarme.
- ¡Pero me dejaras solo! – Me quejé
- Ya te dije que no te pasará nada –
- ¡Me voy a moriiiiiiir! –
- ¡Tranquilízate! – se acercó a mí y me besó, pero cuando se alejó levante mis brazos y lo acerqué nuevamente a mí. ¿Por qué lo hice? No lo sé. …el se alejó de mí con rapidez y sonreí al ver como el rojo se acumulaba en sus mejillas. - ¿Y… y eso? –
- Tenía derecho a intentarlo ¿No? – sonreí y él me devolvió el gesto, revolviendo mi cabello.
- Aprendes rápido, pequeño. Bien, me largo, tengo muchas cosas que preparar –
- Promete que nadie más intentará violarme –
- Lo juro, son órdenes del Rey –
- ¿Rey? –
- No, nada. ¡Ya me voy! – comenzó a correr rápidamente hasta que lo perdí de vista.
- ¿Qué? ¡Espera! Espera… desgraciado – susurré y me quedé ahí parado, cruzado de brazos.

Miré al cielo y me di cuenta de que empezaba a oscurecer, así que caminé más rápido, ¿Y a dónde? Ni idea. Oh, soy genial.

- Comida… - susurré luego de caminar mucho rato y cuando el sol ya se había puesto completamente.
- ¡Alto ahí! –

Miré a todos lados buscando esa voz pero por la oscuridad que se formó no pude ver.

- ¿Quién es? – pregunté pero una brillante luz blanca se encendió, dejándome literalmente ciego.
- Alto ahí, estás en territorio privado. – cuando mis pobres ojos se acostumbraron a la luz pude ver a los hombres que me habían rodeado. ¡Eran soldados! Y más extrañó aún, sus trajes tenían forma de cartas.
- ¿Territorio privado? – Pregunté nuevamente y una espada me pico la espalda - ¡Auch! –
- ¡No tienes permiso de hablar! –
- Pero… -
- ¡Pero nada! ¡Tienes derecho a guardar silencio! ¡Todo lo que digas será usado en tu contra! – Dijo uno
- Serás llevado ante la corte por intento de robo – Dijo otro
- ¡Yo no intento robar nada! –
- Estás arrestado, intruso – Uno de los soldados me esposó.
- ¡No hice nada malo! – Me quejé e intenté forcejear pero no sirvió de nada. Si era una broma de verdad ya no era gracioso.
- Déjenlo – Miré por donde venía esa voz.
- Pero señor… - dijeron los soldados
- Es una orden –

Era la voz de un hombre. La voz más melodiosa y hermosa que haya escuchado, cada sílaba que pronunciaba era como un suave y angelical canto. Realmente quedé embelesado al escucharlo.
Cuando por fin se acercó lo suficiente como para mirarlo mis ojos se abrieron de par en par. Era realmente…










Changmin en el Pais de las Maravillas cap 4
El rey de corazones (parte 1)






Cuando por fin se acercó lo suficiente como para mirarlo mis ojos se abrieron de par en par. Era realmente… No lo sé, al verlo quedé sin palabras. Totalmente mudo y sin darme cuenta mi corazón comenzó a latir muy rápido y mis mejillas se sonrojaron al instante.

Si, suena gay, pero era el hombre más hermoso que haya visto alguna vez.

- Lo sentimos mucho señor – dijeron los soldados sumamente nerviosos y él los miró serio.
- Pueden retirarse -

Los hombres se fueron y él me sonrió, levantando su mano invitándome a tomarla.

- Ven, te estaba esperando –
- ¿Y tú eres…? –
- Tranquilo, todo a su tiempo – Su fina mano cubierta por un guate de cuero envolvió la mía y sentí que me moriría. ¡Si hasta parecía una chiquilla enamorada con el galán de sus sueños!
- ¿Dónde me llevas? – pregunté ilusamente, tragando saliva muy nervioso.
- Solo ven, debes estar cansado. Tengo una habitación preparada para ti y un baño de agua caliente te espera – Ahí fue cuando caí en el asunto, él debía ser el Rey que tanto querían esconderme Yoochun y Junsu. El Rey de corazones creo que era.

No dije nada más y caminé guiado por su fina figura, su mano no soltaba la mía y a pesar del guante que separaba nuestro tacto podía fácilmente sentir la calidez de su piel.

- Woah… - susurré impresionado al quedar frente a una puerta rota, la cual giraba lentamente, de manera extraña. Alcé mi vista y contemple el castillo de ladrillos con una curiosa forma en espiral. Luego el Rey me dijo que el lugar en el que estaba anteriormente era ni más ni menos que el jardín real.

Entramos, el Rey encendió una luz y caminamos por los pasillos antiguos llenos de cuadros, cada uno más hermoso que el anterior. En el suelo habían aves, muy extrañas pero de hermosos colores. Hasta parecía que me sonreían. Cortinas de seda colgaban de las paredes. Espejos, muchos espejos cada uno distinto al otro. Las alfombras rojas en un pasillo, azules en otro, habitaciones por aquí y por allá. Era el lugar más hermoso que jamás haya visto. Realmente bello.
Miré hacia una de las paredes de seda, una tarántula se deslizaba lentamente, como si flotara. El rey se volteó para mirarme y rió.

-Siéntate…- Me indicó, apuntando delicadamente a una antigua silla mecedora. Yo obedecí y me senté. Se giró dándome la espalda. – Cierra tus ojos… -
-¿A dónde vas? –
- Espera en la mecedora. No abras tus ojos hasta que cuente siete. –
- ¿Por qué? –
- No los abras por ningún motivo…Si abres tus ojos… no podrás regresar -

Mi corazón comenzó a doler. No sé porque pero una tristeza enorme me envolvió.

- Ok… - asentí y bajé mi cabeza, con los ojos cerrados.
- Uno… - susurró y el dolor en mi pecho se hizo más fuerte – Dos… - sentí sus pasos acercarse a mí, lentamente. – Tres… - Se me hizo un nudo en la garganta y un sabor amargo llenó mi boca. – Cuatro… - Su suave voz se volvió dolorosa, desgarrando mi alma. – Cinco… - El eco del pasillo resonaba en mis oídos. Era insoportable. Ese silencioso eco me torturaba. – Seis… - Las lágrimas comenzaron a bañar mis mejillas. Levanté mis manos y tapé mis oídos. Y aunque mis ojos se mantenían cerrados, pude ver como lentamente abría sus labios… Y sin siquiera emitir un sonido, pronunció silenciosamente -… Siete… -
Sentí sus brazos rodearme y la tristeza que se había acumulado en mi corazón desapareció. Una paz inexplicable me envolvió, sentí una cálida luz rodearme y todo se apagó.

~~~~~~~~

Abrí mis ojos lentamente. El sol entraba por los grandes ventanales de las paredes. Me estiré y suspiré. Todo estaba muy cambiado, el sol brillaba, los pájaros cantaban afuera. ¿Qué hora sería? ¿Dónde estaría el Rey? Recordé luego que ni siquiera sabía su nombre.
Me levanté y me fijé en un detalle. Estaba en pijama y sentía mi cabello muy limpio. Mi ropa estaba doblada a los pies de la cama.
Salí de esta, la ordené y salí de la habitación en busca del Rey. Todo estaba distinto. Ya no había pájaros sonrientes, ni cuadros hermosos, ni espejos, ni paredes de seda. Todo era normal. Completamente normal.

- Así está mucho mejor… - susurré para mí mismo, porque realmente, a pesar de lo hermoso que se veía ayer el castillo, me entristecía bastante.

Seguí caminando, revisando habitaciones, explorando todo el lugar. Giré la manilla de una de las tantas puertas pero esta no se abrió. – Extraño… - seguí intentando abrir la puerta. No estaba cerrada, estaba atorada. Cuando golpeé la puerta con mi cuerpo está se abrió y sentí una mano posarse en mi hombro. Lo que me hizo gritar del susto.

- Tranquilo, tonto – Esa voz… Era…
- ¡Yunho! – Exclamé sorprendido - ¿Qué haces aquí? –
- Puedo estar en cualquier lado, ¿Sabes? –
- Entiendo… Ehm, ¿Has visto al Rey? –
-¿Ya lo conociste? –
- Si, pero solo un poco. Ni siquiera se su nombre –
- Nadie lo sabe –
- ¿Nadie? ¿Por qué? –
- No lo sé. Bueno… Supongo que a alguien se lo habrá dicho alguna vez, no conozco a nadie. Solo sé que su nombre solo se lo dice a la gente que es muy especial para él –
- Entiendo… De todos modos ¿Lo has visto? –
- Si, ven conmigo –

Me tomó de la mano y me llevó a una habitación. En las puertas estaban dos soldados.

- Solicito permiso para ver al Rey – dijo él
- Adelante –

Ambos entramos, de verdad cuando la gente habla de un Rey me imagino a un hombre sentado en su trono, con un cetro y su larga capa y una corona, ordenando cosas a la gente. Pero eso no fue lo que vimos cuando entramos.
Nos acercamos a él y vimos que en sus manos tenía lo que parecían unas partituras, mientras él tarareaba una melodía. Al escuchar su voz al cantar sentí una estampida de mariposas (ok, las mariposas no son estampidas pero así lo sentí) en el estomago, revoloteando y diciéndome “¡Míralo! ¡Es hermoso! ¡Enamórate de una vez, baboso!” pero no, Shim Changmin no se enamorará de un hombre.
Reí como una chiquilla enamorada cuando ve a su chico ideal jugando fútbol, pero no porque él jugara, sino porque cuando nos vio saltó del susto, soltó sus hojas, se sonrojo y se enderezó (Si, estaba sentado de una manera muy rara, como si su trono fuera una cama)

- Perdón, no los escuché – se disculpó recogiendo las hojas, yo lo ayudé con unas cuantas
- Yo debería disculparme por interrumpirlo, Señor – Yunho hizo una reverencia
- Te he dicho miles de veces que no me trates ni de Señor ni de Usted, me siento viejo – rió y nuevamente esas mariposas revolotearon en mi estomago.
- Perdón, era para demostrar cortesía ante las visitas – Yunho me miró y rió – Como sea, el pequeño te buscaba –
- Oh, ¿Y para qué sería? – Me miró nuevamente con ese aire casi maternal y me sonrojé
- S… solo quería saber dónde estabas… Cantas muy lindo – susurré idiotamente. Bien hecho Changmin ¿No podías decir algo que no sonara a chiquilla enamorada?
- Pues aquí me tienes – respondió él, sonriente – Y gracias por el cumplido… -
- Entonces me retiro – Yunho hizo una reverencia nuevamente, antes de marcharse se acercó a mí y susurró en mi oído “Pone en práctica todo lo que hiciste ayer”, yo me sonrojé y él se fue.
- ¿Y bien? – Se estiró
- Bueno, yo… - Tomó mi muñeca rápidamente, me giró de una manera rara y me jaló hacia él, quedando yo sentado entre sus piernas. Su pecho que subía y bajaba calmadamente al compás de su respiración se movía suavemente contra mi espalda, y luego pasó sus brazos por mi cuello, rodeándome con ellos. Yo no hice nada más que sonrojarme, avergonzarme, y sonreír como idiota. No me iba a salir de ahí, claro que no. Se sentía rico. Su aroma inundó todos mis sentidos. Cerré mis ojos y me relajé, recostándome suavemente contra él.
- ¿Dormiste bien? – preguntó, y un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando sentí su respiración chocar contra mi cuello.
- S… si, gracias… - Un tierno beso de su parte rozó mi cuello y suspiré.
- Me alegro… -
- ¿Oye? –
- ¿Dime? – Hundió su cara en el espacio entre mi hombro y mi cuello y reí - ¿De qué te ríes? – Preguntó de manera infantil
- Tu respiración da cosquillas – reí - ¿Puedo saber tu nombre? – pregunté inocentemente

El Rey se quedó callado largo rato y luego sonrió, a pesar de que no lo podía ver lo sentí.

- Jaejoong… - respondió, yo sonreí y mi sentí realmente especial, luego de haber recordado las palabras de Yunho “Solo sé que su nombre solo se lo dice a la gente que es muy especial para él”
- Jae-hyung… - susurré de manera infantil y me acurruqué entre sus brazos - ¿Te puedo llamar así? –
- Si puedes… -
- Hmm… - Luego de un rato caí en lo que estaba pasando. Yo mismo dije que no me gustan los hombres y que nunca me gustará uno. ¿Por qué demonios sigo entonces en esta posición? Una relación entre dos hombres no es normal y…Ah, al diablo con la moral y todo eso. – ¿Por qué me mandaste a buscar? – pregunté curioso, el rió
- Una vez te vi… - susurró, jugando con un mechón de mi cabello – Te vi y nunca más te pude sacar de mi cabeza –
- ¿Por qué? – Pregunté girándome un poco para mirarlo a la cara
- ¿Acaso nunca te has mirado en un espejo? ¡Mírate! ¡Eres el chico más lindo y adorable que he visto! – mis mejillas se encendieron rápidamente.
- Lo dudo – sonreí tímido
- Pues así fue… Es como el cuento de La Cenicienta. Bueno, aunque no nos conocimos en una fiesta. – rió
- Así es… - Me quedé mirándolo fijamente, observando su rostro. Apreciándolo como si de una obra de arte se tratase. Mis manos por inercia se movieron hasta rozar su mejilla con mis dedos. Y era realmente suave. El abrió sus ojos sorprendido y cuando me di cuenta me encontraba besando sus labios de una manera suave y delicada. Mis brazos se habían movido quien sabe cuando hasta rodear su cuello y las suyas se posaron en mi espalda. Me moví hasta quedar sentado sobre Jaejoong, mis piernas a cada lado de sus caderas. Y luego de un largo beso me separé para poder respirar. Lo miré emocionado, confundido, avergonzado. Pero más que nada feliz. Aquel vacío que siempre sentí, ese agujero que no llenaba con nada… sentía que al fin estaba lleno, al fin estaba completa esa parte que faltaba en mí.
No dije nada y uní nuevamente mis labios con los suyos. Esta vez de una manera más hambrienta. Eran deliciosos. Nos levantamos como pudimos y caminamos hasta la puerta. Al llegar nos alejamos y Jaejoong me tomó en brazos, puso sus manos en mi trasero para sujetarme y caminó conmigo a cuestas hasta una habitación. Entramos y cerró la puerta tras nosotros. Volvimos a besarnos. Sus besos ahora cambiaron de rumbo hacia mi cuello, me recostó suavemente sobre la cama. Sus manos me tocaban como si tocara una delicada pieza de cristal, la cual se podía romper en cualquier momento. Si, las otras veces lo disfruté (Con Yoochun, Yunho y Junsu), pero esto era distinto. Era especial.

- Jaejoong… - suspiré cuando sus delicados dedos quitaron mi camisa y comenzaron a viajar por mi pecho bajando a mi estomago y luego por mi vientre.
- ¿Si? – preguntó besando mi mandíbula, sus mejillas estaban casi tan sonrojadas como las mías (O eso me imagino)
- Nada… - sonreí y mis manos quitaron el delgado abrigo que traía, para luego quitar también su camisa. Sus labios húmedos y calientes viajaron por todo mi pecho sacándome varios suspiros y jadeos. Mordí mi labio en un vano intento por no gemir, pero fallé bíblicamente cuando su rosada lengua se paseó por sobre la sensible piel de mis pezones.

El calor comenzaba a incrementar en nuestros cuerpos. Y más aún allá abajo, donde comenzaba a ponerse animoso. Moví mis manos pero no hacia él, sino que hacia mí mismo para quitar mis pantalones. Jaejoong sonrió y me ayudó.

- ¿Quieres seguir? No te voy a obligar… -
- Adelante… -

Lamí sus labios para luego bajar a su cuello, sus clavículas, su pecho; volviéndome loco por la degustación de los distintos sabores de su piel en cada sitio.
Mi entrepierna ya había despertado casi por completo, y pude percatarme de Jaejoong estaba en el mismo estado. Así que le hice el favor y quité sus pantalones, quedando ambos solo en ropa interior.

- Hmm… - gemí al sentir su dureza. Comenzó luego a mover sus caderas contra las mías, dándome más placer. Abrí mis piernas para sentir más su hombría. Hasta que decidió quitar las únicas prendas que impedían el que nos tocáramos y sintiéramos al cien por ciento.
Quedamos ambos totalmente desnudos y Jaejoong tomó nuestros miembros con una mano, masajeándolos a la par, frotándolos entre sí. Uno que otro gemido escapó de mi garganta, y sus labios se posaron suavemente sobre los míos, moviéndolos suave y torpemente como si fuera la primera vez que besaba a alguien. De pronto me sentí húmedo, pequeñas gotas de pre-semen corrían desde la punta de nuestros miembros totalmente erectos, empapando su mano. El sonido de su agitada respiración hacía eco en mi mente, quedando grabada en ella. El aroma a almizcle en sus hombros, su espalda, todo su cuerpo… inundaba mis sentidos. Me embriagaba… Me hacia desear más y más.

De pronto dejó nuestras erecciones y yo abrí más mis piernas, tome una de sus manos, la acerqué a mi rostro y lamí sus dedos sensualmente (O eso intenté) hasta dejarlos totalmente humectados. El me sonrió, llevó dos dedos a mi entrada y los introdujo lentamente en mí. Un suspiro salió de mi boca pero no me quejé. Quizás por el hecho de que ya me estaba acostumbrando, o por la extrema suavidad que usaba. Sus dedos salían y entraban de mí con cada vez más velocidad. Luego introdujo un tercer dedo, y comenzó a moverlos en forma de círculos. Rápidamente pero sin quitar esa delicadeza con la que había hecho todo hasta ahora.

Lo miré fijamente, hablándole con la mirada, pidiéndole que entrara en mí. …el me entendió y retiró sus dedos. Sentí la punta de su miembro rozar mi entrada y gemí. Tomé aire y me penetró.
Un gemido casi grito salió de mi boca. Estiré mis brazos y abracé a Jae, acercándolo a mí para sentirlo más cerca. Yo mismo empecé a mover dificultosamente mis caderas para más contacto, el continuó con lo que yo empecé y comenzó a embestirme. En un principio lentamente, pero luego su velocidad incremento.

Lo besé repetidas veces, él gimió en mi oído… Pero para mí…Jaejoong no estaba gimiendo. Estaba cantando suaves y angelicales notas musicales en mi oído. Deleitándolos. Volviéndome adicto a él y a su voz.
Sus embestidas se hicieron cada vez más fuertes. Comenzó también a masajear mi miembro, haciendo que en poco tiempo terminara lo que había empezado. Haciendo que me corriera en su mano. …el continuó hasta que no pudo más, gimió sensualmente en mi oído y cayó rendido. De nuevo sentí esa extraña sensación de algo viscoso y caliente derramarse en mi interior.

- Changmin… - suspiró – Changminnie… bebe… - susurró sonriendo, las mariposas volvieron a revolotear en mi estomago al escucharlo hablar de esa manera tan endemoniadamente adorable.
- ¿Si? – mi respiración comenzaba a normalizarse.
- ¿Quieres… – hizo una pausa y sonrió - … quedarte conmigo? –
- ¿Contigo? – Pregunté impresionado y me sonrojé – Pero… -
- Quiero que te quedes aquí… Puedes vivir aquí… conmigo – me besó delicadamente y salió de mi interior, para recostarse a mi lado.
- Contigo… - susurré e imágenes de cómo sería mi vida viviendo en este castillo aparecieron en mi mente. Y por alguna razón todas las imágenes nos involucraban a Jaejoong y a mí en relaciones amorosas y acarameladas. Me sonrojé ante el pensamiento y sonreí. – No quiero serte una carga… -
- No lo serías… -
- ¿Puedo pensarlo un poco? – Pregunté confundido
- El tiempo que quieras – me sonrió y se acurrucó a mi lado. Suspiró y cerró sus ojos.


Miré el reloj de cristal que colgaba de la pared. Han pasado 3 horas. Jaejoong se quedó dormido a mi lado, y como me gustaría hacer lo mismo… pero no puedo, solo he podido pensar en lo que me pidió él.

“Una vida junto a él…”

Podría tomarlo en cuenta y quedarme con él. La comida es rica aquí, es todo muy lindo, pero…

“¿Y si me enamoro de él?”

Si, me asustaba eso… Pero era tan obvio. Las mariposas que siento en el estomago cuando lo miro, cuando lo veo y escucho reír, lo escucho cantar, cuando me habla. Todo me hace sentir en las nubes. En el paraíso.

“Me da miedo enamorarme… “

Me da miedo porque, en primer lugar, es hombre… y segundo… No quiero terminar como mis padres. Siempre peleando, siempre discutiendo, siempre llorando, siempre sufriendo… Y no quiero ser como mi padre, ni que él lo sea…

Siempre golpeó a mi madre, al igual que a mí. Mi madre se fue de la casa y mi padre se volvió a casar. Odio a esa mujer. Era el mismísimo demonio.

Sin darme cuenta una lágrima corrió por mi mejilla, dándoles paso a las demás. Un sollozo escapó de mi boca, la cual tapé al instante. Jaejoong abrió sus ojos, y al verme casi saltó de preocupación.

- Minnie… ¿Qué pasa? – esa actitud maternal hizo que mis lágrimas y sollozos incrementaran. Lo miré y sin responder me abalancé a sus brazos.
- Si quiero… si quiero quedarme… quiero quedarme aquí… - lloré – No quiero volver a esa casa, Jaejoong… -

…el me abrazó fuertemente y un tierno “Gracias... todo estará bien desde ahora… no te abandonaré” salió de sus labios, para besarme suavemente “…Te lo prometo”.
Me quedé horas en sus brazos. Horas sintiendo su aroma, su piel desnuda contra la mía. Su calidez. Y cuando el sueño me envolvió me di cuenta…

“Amo a Jaejoong…”

Sonreí ante el pensamiento y me dormí en sus brazos.

~~~~~~~~~

Una risita me sacó de mi sueño, pero no quise abrir mis ojos. Algo rozó mi rostro y otra risa resonó en mis oídos.

- Shh… guarda silencio, va a despertar – susurró alguien riendo.
- Perdón, pero… jajaja… - rió bajito, intentado acallar su risa.

Abrí mis ojos para ver qué demonios pasaba y me sorprendí. Eran Yoochun y Yunho y… ¡¿un marcador?!

- ¡¡Waah!! – grité levantándome rápidamente, luego recordé que me había dormido desnudo pero para mi sorpresa tenía puesto un suave pijama con aroma a Jaejoong. - ¿¿Qué demonios hacen?? –

Ambos me miraron serios, una sonrisa se dibujó en sus rostros y comenzaron a reír a carcajadas. Corrí a un espejo que había junto a la puerta y me encontré con mi rostro todo rayado.

- ¡¡Mi cara!! – grité, sus risas no cesaban.

- Oh, te ves tan sexy – rió Yunho y la risa escandalosa de Yoochun se hizo más fuerte.
- Ajajajaja Ahhh mi estomago… - se quejó Yoochun
- Son de verdad unos desgraciados –

Entré al baño de la habitación y lavé mi cara. Cuando salí los miré a ambos algo dudoso.

- ¿Qué hacen aquí? –
- Vinimos y ya… - Sonrieron ambos.

Recordé que algo faltaba, miré a la cama y no había nadie ahí.

- ¿Y Ja… el Rey? – pregunté
- No sé, cuando llegamos estabas solo. – respondió Yunho
- ¡No me digas que dormiste con él! – Preguntó Yoochun
- ¡¿Eh?! – los colores se me subieron al rostro en ese instante.
- ¿Con el Rey también? ¡Eres un pervertido! – dijo Yunho
- Si, eres un pervertido. Tienes sexo con todos. Incluso me obligaste a mí y a Junsu a hacértelo – se cruzó de brazos Yoochun
- También me obligó a mí – respondió Yunho, también cruzándose de brazos.
- ¡¿Qué los obligué?! ¡Son unos descarados! ¡Ustedes me violaron! – grité totalmente escandalizado.
- Yunho, ¿tu serías capaz de semejante barbaridad? – preguntó Yoochun haciéndose el inocente
- Claro que no, ¿Y tu Yoochun? –
- ¡Jamás! Soy una persona demasiado pura e inocente como para hacer algo así. – Me miró con cara de perrito abandonado y suspiré.
- Son unos… Aish… -

Me puse unas pantuflas que encontré y salí de la habitación en busca de Jae-hyung. Recuerdos de la actividad con Jaejoong aparecieron en mi mente y mis mejillas se sonrojaron, para dar paso a una sonrisa idiota.

- Hola, Minnie –

Me giré encontrándome con Junsu y sonreí.

- Hola, Junsu. ¿Qué haces aquí? –
- Venía con los chicos pero los perdí de vista y ya no sé donde están. ¿Los has visto? –
- Ajá – asentí con la cabeza y apunté a la puerta de la habitación – Están ahí. Estaban molestándome mientras dormía. – Junsu rió.
- Entiendo, gracias. ¿Buscas al Rey? –
- Sip, ¿Lo has visto? –
- La verdad es que no. Los soldados tampoco saben dónde está así que creí que tu también estarías buscándolo. –
- ¿…el no está? – pregunté preocupado.
- No, pero hay rumores de que escapó del castillo y de que no volverá –
- ¡¿Qué?! –

*******












Changmin en el Pais de las Maravillas cap 5
El rey de corazones (parte 2)





- Entiendo, gracias. ¿Buscas al Rey? –
- Sip, ¿Lo has visto? –
- La verdad es que no. Los soldados tampoco saben dónde está así que creí que tu también estarías buscándolo. –
- ¿…el no está? – pregunté preocupado.
- No, pero hay rumores de que escapó del castillo y de que no volverá –
- ¡¿Qué?! – Grité exaltado - ¡No es cierto! ¡…el no haría eso! –
- ¿Changmin? –
- No, no puede dejarme solo… - susurré y corrí en su búsqueda.

“No puede dejarme solo. Prometió que estaría conmigo. Y que todo estaría bien.” Corrí y corrí sin rumbo, con la esperanza de encontrarlo.

Pero nada.

- Jaejoong… - sentí ganas de llorar, como cuando era pequeño y perdía a mi madre. Miré por uno de los grandes ventanales en el pasillo y noté que el cielo estaba ya completamente oscuro y un precioso manto de estrellas lo cubría. Era realmente hermoso. Caminé buscando una salida hasta que di con una. Salí al jardín real y suspiré. Ahí es donde lo había visto por primera vez. Es cierto, no lo conozco hace más de dos días pero el tiempo que pasé con él se me hizo más que suficiente para quererlo.

Me senté en una banca de piedra que quedaba justo debajo de un árbol, cuyas ramas caían sobre esta. Suspiré y miré al cielo. Luego de un rato cerré mis ojos, abracé mis rodillas y deje escapar las lágrimas que hace rato amenazaban con salir, hasta que escuché una voz.

- ¡Changmin! –
- ¿Jae? Ah… Yoochun – lo miré algo decepcionado, secando rápidamente mis lágrimas.
- Perdón por no ser la persona a la que esperabas pero… - respiró profundo, parece como si hubiese corrido una maratón.
- ¿Pero qué? Dime –
- Encontraron esto en el castillo – me dio un papel rosa, cuando lo recibí el aroma a perfume lleno mis sentidos.
- Puaj… que olor – La alejé de mí un poco, para luego acercarla y leerla, lo cual me costó un poco a causa de la oscuridad.



“Querido niño lindo:
Ahora mismo debes estar muy preocupado por tu queridísimo hyung, pero despreocúpate.
…el está conmigo en este instante. Parece que no está muy feliz, ¿Pero qué importa? Cuando esté muerto no sufrirá más.
No te daré más información porque así sería aburrido, lindo. Solo te advertiré que tienes solo una semana si quieres salvar a tu novio.
Si no llegas, Tantán, adiós a Jaejoongie ^^!
Saludos y muchos besos, cariño.
El Príncipe Heechul”


Mis ojos se humedecieron nuevamente cuando terminé de leer la carta.

- Debe ser una broma… - susurré frotando mis ojos antes de que las lágrimas escaparan.
- Oh no, conozco a ese Príncipe Heechul. Es muy excéntrico y si dijo eso es capaz de hacerlo.
- No puede ser… ¿Pero qué culpa tiene Jae-hyung? – El sonrió enternecido.
- Te dijo su nombre… - susurró, yo me sonroje y asentí – Verás… Heechul le tiene algo de envidia a Jaejoong. Siempre lo ha encontrado hermoso, y por ende, su competencia –

“Entiendo el porqué… Es hermoso” pensé y sonreí.

- Entonces quiere… - susurré
- Deshacerse de él… - completó mi frase, y bajó la mirada. Me levanté de la banca y caminé con rumbo al castillo.
- Ehh, ¿Dónde vas? –
- A buscarlo, necesito cosas si quiero salir a buscarlo. –
- Pero no sabes dónde queda –

Cierto. Me devolví y lo tomé del brazo.

- Entonces me acompañarás. –

Caminamos hacia la habitación en donde estaba mis cosas. En el camino nos encontramos con Yunho y Junsu.

- ¿Dónde van? – Preguntó Junsu
- A donde vamos querrás decir. Ustedes también vienen - respondí
- ¿Qué? – dijo Yunho

No respondí, entré a la habitación donde estaba mi bolso (originalmente el bolso de Yunho), salí, corrí a la cocina, tomé algo de comida y volví a su lado.

- Listo – sonreí
- ¿Alguien podría decirme donde vamos? – preguntó Junsu muy confundido. Yoochun pasó su brazo por su cuello y le sonrió. Luego le susurró algo al oído.
- ¡¿Qué el Rey qué?! –
- Silencio, no hagas tanto escándalo. – Dijo Yoochun tapando la boca de Junsu con una mano – No queremos que todo el mundo se entere. Se armaría un caos. –
-Oh, lo siento – Se disculpó Junsu con una cara muy adorable y noté como Yoochun se sonrojó ferozmente. Lo miré, le sonreí coqueto, el me miró y se sonrojó aún más.
- Bien, Ahora está muy oscuro así que mañana saldremos en su búsqueda – dije
- ¡Si! – respondieron los tres y al otro día, apenas despertamos, emprendimos nuestro viaje en busca de Jaejoong.

Cuando salimos del pueblito nos adentramos en el bosque y mis mejillas se sonrojaron al recordar todo lo que me pasó en ese lugar. Moví mi cabeza de un lado a otro intentando espantar esos recuerdos y seguí caminando.

Caminamos horas y horas y mis pies ya estaban muy cansados.
- Yoochun, ¿Qué hora es? –
- Veamos… - miró su reloj – Las 4:30 –
- Woah… hemos caminado mucho, salimos como a las 10 y algo de la mañana – dijo un impresionado Yunho.
- Estoy muy cansado – se quejó Junsu.

Un ruido ensordecedor comenzó a escucharse a lo lejos. Nos acercamos al lugar de donde provenía el ruido y Junsu chilló emocionado, con un grito que me pareció igual a un delfín.

- ¡Miren, miren! ¡¡Es una cascada!! – gritó emocionado y corrió hacia ella.
- ¡Genial! – gritamos nosotros y lo seguimos. Al llegar Junsu ya se había quitado los zapatos y los calcetines y se metió al agua.
- ¡Ah! ¡Está helada! – gritó muy emocionado y comenzó a saltar en el agua, salpicando a Yunho, el cual gritó de una manera rara, algo así como un “Miau” y se sacudió igual que un gato mojado.
- ¡Junsu, me las pagarás! – Se metió al agua y ambos comenzaron a salpicarse. Yoochun se sentó en una roca y sonrió enternecido. Me senté junto a él.
- ¿Aún no le dices? –
- ¿Q… que? – tartamudeó.
- No te hagas… que te gusta – reí. El miró a Junsu fijamente y suspiró. – Deberías decirle –
- No lo haré -
- Dile… - me quejé de manera infantil.
- No – se sonrojó
- ¡Dile! –
- ¡No! –
- ¡¡DILE!! –
- ¡¡No!! –

Junsu y Yunho nos miraron entre impresionados y traumados por nuestros gritos escandalosos.

- ¡¿Y porque no quieres decirle?! –
- ¡Porque no y ya! –
- ¡Eres un estúpido! -
- ¡Y tu un terco e idiota! –
- ¿Yoochun? ¿Qué pasa? –

Nos giramos ambos encontrándonos con un preocupado Junsu, Yoochun lo miró y se sonrojó.

- No… nada –
- Oh, ok –
- ¡No es cierto! ¡Por favor, Yoochun! No puedes ser tan tonto –
- ¡Changmin! ¡Guarda silencio de una vez! –

Me levanté enojado, me dirigí hacia Yunho y lo tomé del brazo, llevándomelo conmigo.

- Iremos a buscar leña, dormiremos aquí esta noche –
- Ehh… Sí, claro – respondió confundido y nos adentramos en el bosque, dejando a Junsu y a Yoochun solos.

Cuando ya nos habíamos alejado bastante Yunho me detuvo.

- Minnie, ¿Qué paso? –
- Nada… - Refunfuñé molesto.
- No creo que se hayan peleado por “nada” –
- Es que… ¡Yoochun me desespera! –
- Entiendo, quieres que se le declare a Junsu –
- ¿Eh? ¿Lo sabías? – el sonrió y asintió.
- Lo supe desde la primera vez que los vi juntos. Yoochun ha estado muy enamorado de él desde hace como 2 años. Todos nos hemos dado cuenta, menos el mismo Junsu claro está. …el es… muy inocente, por no decir idiota – rió
- Ohh… -
- Yo también… siempre he querido que se le declare. Pero aunque no lo parezca, Chunnie es muy tímido. Así que no se declararan fácilmente.
- Pero lo besó, ¿Cómo no se va a atrever a declararse entonces? –
- Verás… En el pueblo donde vivimos, eso de besarse es más que nada una tradición. Da lo mismo si es hombre o mujer. Es algo así para demostrarnos la igualdad entre ambos sexos. Podemos querer a una mujer como a un hombre. No es raro ante nuestros ojos –
- Entiendo… Pues para mí sí que era raro. – Yunho rió.
- Claro, de dónde vienes la homosexualidad y todo eso es algo aberrante –
- Créeme que sí. Si mi padre se enterara de que tuve… sexo con hombres y que… me enamore de uno… Wow, me mataría – Me sonrojé
- Cierto, pero desde ahora tenemos como orden no tocarte. –
- Oh, ¿Si? –
- Si, Cuando alguien se enamora está prohibido tocarla. Pues va en contra de nuestros principios impedir que el amor de esa persona aflore. –
- Ohh… - sonreí y de pronto Yunho me abrazó
- Demonios, ¡eres tan adorable! ¡Qué bien que no está prohibido abrazarte! –
- Jajaja… ehh… ¿Gracias? – Reí - ¿No se suponía que debíamos traer leña? –
- Cierto –

Ambos comenzamos a buscar leña como habíamos dicho. Y luego de un rato caminamos hacia la orilla del río en donde nos encontrábamos.

- … Y es por eso que… - dejé de contarle mi súper historia a Yunho, quedé totalmente mudo al observar aquello frente a mis ojos y una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en mi rostro.
- ¿Changmin? ¿Qué pasa? –
- Shh… - lo hice callar, lo tomé de la mano y nos escondimos detrás de un árbol, luego le señalé aquello que de verdad me hizo sentir muy feliz.

Eran Junsu y Yoochun, estaban sentados a la orilla del río, tomados de la mano y besándose tiernamente. Una tímida sonrisa adornó el rostro de Yoochun cuando se alejaron, y Junsu esbozó una sonrisa de completa felicidad. Se miraron fijamente y se abrazaron.

- A-do-ra-ble – susurró Yunho, sonriendo.
- Kyaaa… ¡Que lindos! –
- ¡Lo logró! – Susurró feliz Yunho – ¡Se le declaró!
- ¡Genial! – lo abracé y comenzamos a saltar como idiotas, y en consecuencia tiramos toda la leña que habíamos recogido.
- ¿Chicos? ¿Son ustedes? – era la voz de Junsu.
- Ehh... s…si, perdón – me disculpe recogiendo la leña y saliendo de nuestro escondite.
- Oh… - susurró sonrojado Yoochun, alejándose lentamente de Junsu. - ¿Nos… vieron? –
- Si, pero tranquilícense… - Respondí intentando parecer tranquilo. Pero no lo logré y chillé como niña - ¡Es que son tan adorables! –

Ambos nos sonrieron sonrojados y luego de eso ayudaron a hacer la fogata. Ya estaba todo oscuro pero gracias al fuego que danzaba en la hoguera podíamos alumbrar el lugar donde estábamos. Yoochun y Yunho ya estaban durmiendo, y creía que Junsu igual. Miré al cielo estrellado y suspiré pesadamente.

- Estará bien, no te preocupes -
- Junsu, estabas despierto… - Me sonrió y se sentó a mi lado. - ¿Yoochun ya se te…? – su risa me interrumpió.
- Si… -
- Que bien… -
- ¿Por eso estaban peleando? – yo asentí. El me abrazó y me besó en la cabeza – Gracias… gracias a su pelea ahora me siento tan feliz… -
- No es nada –

Luego de un rato Junsu se encontraba durmiendo junto a Yoochun, el cual también abrazaba y babeaba el brazo de Yunho. Sonreí ante el acto, pero mi sonrisa se torció al recordar.

“Solo una semana… Ya pasó un día. Quedan 6 días. Jaejoong…”

Cerré mis ojos fuertemente para evitar llorar, hasta que el mítico Morfeo se aburrió de mí y me abofeteo, haciéndome dormir.

~~~~

- ¡¡Ahhh!! – un grito de dolor me sacó de mis sueños, salté del susto, me levanté y mire a Yoochun quien se sobaba el brazo. ¿Cómo diablos llegué a su lado? No lo sé, creo que me muevo mucho cuando duermo.
- ¿Qué pasó? – pregunté frotando mis ojos, algo somnoliento.
- ¿Cómo que “Que paso”? ¡Me mordiste! – Yunho y Junsu comenzaron a reír.
- Oh… ¡Ohhh perdón! – Grité totalmente avergonzado – Soñaba que comía un gran banquete y… había carne – completé la frase con simpleza. Las risas de Yunho y Junsu se hicieron aún más fuertes.
- Ahhh Dios, reír tanto no es sano – se quejó Yunho –
- De verdad eres peligroso – Dijo Yoochun y reí al ver su cara.

Luego de comer algo continuamos con nuestro camino. Caminamos horas hasta que salimos del bosque y el paisaje cambio drásticamente a un desierto de nieve.
- Pero que… -
- Espera, debes ir con cuidado. No es bueno parar aquí – Dijo Yunho
- Pero porq… ¡¡Waah!! – no alcancé a decir nada más. Apenas pisé el suelo de hielo este se quebró, hundiendo mi pierna izquierda.
- ¡Cuidado! – gritaron los tres y menos mal que alcanzaron a sujetarme. Me sacaron y caímos en la tierra. Enseguida comencé a quejarme.
- ¿Minnie? ¿Qué pasa? – preguntó Yoochun preocupado
- Quema... quema... – me quejé, por muy extraño que suene. Si, era hielo pero al meter mi pierna en el comenzó a quemarme horriblemente. Y nuevamente comencé a llorar.
- Tranquilo, pequeño – Me calmó Junsu, se sacó su chaqueta, la rasgó y la empapó con agua de una cantimplora. Luego la envolvió en mi pierna.
- Ya estarás bien, del otro lado de este desierto de hielo hay otro pueblo, ahí te curarán. Ahora sube a mi espalda – Dijo Yunho, yo obedecí.
- Perdón, no sirvo para nada –
- No digas tonterías. No es tu culpa, este mundo es muy distinto al tuyo – me tranquilizó
- Es cierto, la naturaleza es inteligente ¿Sabias? El hielo supo que no eras de aquí y por eso no te aceptó – dijo Yoochun
- Yo te cargaré, así que despreocúpate –

Sonreí. Yunho comenzó a caminar conmigo a cuestas, Yoochun y Junsu detrás de nosotros, tomados de la mano. Me sentía tan feliz por ellos, pero a la vez… tan triste por no poder estar con Jaejoong.

- Debes estar cansado, estás cargando a una vaca – Yunho rió
- ¿¿Una vaca?? ¡Pero si eres como una pluma! – comenzó a reír y yo le seguí.

Cuando ya nos quedaba solo un poco para terminar de cruzar el desierto d hielo aparecieron volando sobre nosotros unos extraño pájaros negros y muy, muy feos. No los tomamos en cuenta y seguimos nuestro camino, cuando de pronto…

- ¡¡Ataquen!! –
- ¡¿Qué?! – Gritamos todos al unísono.








Changmin en el Pais de las Maravillas cap 6
¿Donde está Jae? ~ un día en la vida de Junsu~





En esta corta semana han pasado realmente muchas cosas, y he de admitir que muchas de estas me dejaran quizás algo traumado. Como sea, primero conocimos al pequeño Changmin, luego se enamora de Jaejoong y Yoochun… ¡Yoochun se me declaró!

Ahora mismo nos encontrábamos caminando por el desierto de hielo, para poder llegar al otro lado (Ohh, que inteligente soy) y poder seguir con la búsqueda del Rey. Íbamos bien hasta que de pronto…

- ¡¡Ataquen!!
- ¡¿Qué?! – gritamos todos.

Nos giramos en dirección a esas cosas-Pájaros y ¡Comenzaron a escupirnos! ¡Y vaya que dolía! Aunque de todos modos eso no es lo más importante, sino que era peor que estos pájaros feos nos hablaran. ¡Si hasta eran como un ejército de soldados en guerra! Puedo ver el rostro impresionado de Changmin, y lo justifico porque él viene de otro lugar. Aunque eso no impide el hecho de que me haya asustado con esos pájaros.

- ¡No los dejen escapar!- gritó uno y cinco de ellos comenzaron a escupirnos. Luego cinco más… y cinco más… ¡Al final eran cientos!

Nosotros comenzamos a correr desesperados, intentando llegar al otro lado del maldito desierto. Pero graciosamente este desierto del demonio nunca terminaba. Era primera vez que caminaba por aquí pero me habían mencionado que era largo… ¡Jamás creí que tanto!

- ¡¡Yunho!! – Se quejó Changmin siendo sacudido para todos lados por ir sobre su espalda - ¡No avanzamos! –
- ¡Lo sé! – Se quejó igual que él.
- ¡Yoochun! ¡Haz algo! – Grité
- ¡Solo corre y cállate! – Me gritó Yoochun corriendo a toda velocidad. No es justo, él es un conejo, puede correr más rápido. Espera… Yunho es un gato… ¡También corre más rápido! ¡Y Changmin va sobre él! ¿Por qué soy el único en desventaja? A veces no es bueno ser normal… (Tomando en cuenta el significado de Normal en este lugar)
- ¡Demonios, no puedo correr así! Junsu, cárgalo tú – Antes de que pudiera reclamar o siquiera decir algo Yunho me lanzó sin cuidado a Changmin, alcancé a reaccionar y lo tomé en brazos como dos recién casados y seguí corriendo. Acto seguido Yunho comenzó a correr más rápido, de manera extraña y muy felina.
- ¡Falta poco! – gritó Yoochun.

Seguimos corriendo y corriendo hasta que al fin tocamos tierra firme y los pajarracos se detuvieron.

- Los perdimos ¡Retirada!


Nos quedamos tirados en el suelo, entre unos arbustos, jadeando con fuerzas… descansando para recobrar fuerzas.

- ¡Desde hoy odio los pájaros! –gritó Minnie cuando lo senté en el suelo, porque aún lo tenía entre mis brazos.
- ¿Cómo está tu pierna? – preguntó Yoochun, sacándole el pedazo de mi chaqueta (La cual rasgué hace poco) de la pierna para mojarlo y envolverlo en ella nuevamente.
- Mejor, supongo… Ya no arde – la movió
- Yo te cargo ahora – Dijo Yoochun y lo subió a su espalda.
- Siento de verdad molestarlos tanto – se disculpó y él rió.
- No te preocupes pequeño, eres como nuestro hermano menor así que te cuidaremos – le respondió y yo sonreí
- Además – continué – Debemos llevarte sano y salvo hasta Jaejoong… Si algo te pasa no nos dará más de comer – Me quejé, recordando la deliciosa comida que hace para nosotros.
- Cierto – dijeron Yunho y Yoochun

Comenzamos a caminar nuevamente, Changmin dejó caer sus brazos a ambos lados de su cuerpo siendo cargado por Yoochun, de pronto vi como una sonrisa maléfica se formaba en su rostro y miraba la cola de Yoochun con un endemoniado brillo en los ojos.

- ¡Ahh! – Gritó agudamente Yoochun, Changmin había apretado su esponjada cola - ¡Demonios! ¡No hagas eso!
- Es que es taaaaan suavecita – se quejó.
- Te gusta tocar mi trasero, pervertido. – le dijo Yoochun
- ¿Pervertido yo?
- ¡Sí! ¡Intentas violarme!
- ¡Oh! ¡Bienvenido a mi mundo, Señor violador de niños inocentes y virginales!
- ¡No dijiste eso cuando estábamos en “eso”!
- ¡No me quedaba otra!
- ¡¿No te quedaba otra que gemir como gato en celo?!
- Oye, eso es hiriente… - se quejó Yunho
- ¡Tú no entiendes! – le gritó Min a Chunnie.
- ¡CALLENSE AMBOS EN ESTE INSTANTE! – grité de pronto y todos se quedaron callados. – Así está mejor – me crucé de brazos y seguí caminando.

Luego de un rato decidimos parar en un pequeño pueblo para curar la pierna de Changminnie, y descansar esta noche.

- ¿Qué les parece esa posada? – apunté una cuyo letrero tenía un nombre muy raro, “Bolero”
- Me suena a cabaret – rió Yoochun
- Luego veremos el tema de la posada, ahora llevemos a Changmin a ver a un doctor – Dijo Yunho

Dicho esto nos dirigimos a una farmacia para comprar un no sé qué. Algo que dijo el doctor lo cual Changmin ignoró completamente, estaba muy entretenido riéndose de un niño al que le ponían una inyección… pero luego no rió más cuando le pusieron una también a él.

- Aún duele… - sobó su brazo e infló sus mejillas, haciendo un puchero.
- No te quejes, te pasa por reírte del niño ese – Lo regañé.
- ¡Ja! – dio vuelta su rostro, enojado.

Finalmente, luego de comprar las cosas que necesitamos fuimos a la posada buscado habitaciones (finalmente fuimos a Bolero)

- Solo tenemos una habitación, con dos camas – Dijo el posadero. Miré a Yoochun, este me miró y me sonrió de una manera muy rara (casi pervertida) y me tomó de la mano. En seguida yo me sonrojé.
- No se preocupe – sonrió Yoochun y le pagó.

Primero comimos algo… lamentablemente no se comparaba en lo más mínimo con la comida que preparaba Jaejoong.

- Ya probarás la comida de Jae y verás que esto no es nada – dijo Yunho limpiando su boca.
- Lo imagino… - susurró Changmin
- ¡Uhhhh te sonrojaste! – Lo molestó Yoochun.

Cuando ya estábamos satisfechos nos fuimos a nuestra habitación, Chunnie seguía sonriendo de manera rara cada vez que me miraba, haciendo que me sintiera totalmente cohibido.

- Bien – dijo Yoochun sentándose en una cama – Junsu y yo dormiremos juntos – sonrió de oreja a oreja y yo me sonrojé como tomate – Así que ustedes dormirán en la otra cama.

- Ok, no hay nada que hacer – suspiró Min resignado y Yunho rió. Y luego, como lo acordamos, nos acostamos a dormir en parejas. Yunho se durmió apenas tocó la almohada con su cabeza, estaba muy cansado. Parece que Changmin también, no lo sé. Yo intentaba dormir, pero me sentía muy nervioso con la cercanía del cuerpo de Yoochun.

Miré hacia la ventana, la blanca y brillante luna alumbraba tenuemente la habitación, debían ser ya las 2 de la mañana cuando comencé a sentir sueño al fin, pero Yoochun me despertó…

- Susu… - susurró acercándose a mi oído.
- ¿S…si? – pregunté nervioso y él, en un rápido movimiento se subió sobre mí.
- ¿Quieres hacer una pequeña travesura?...
- ¿Q…Qué? ¿De qué hablas? Hmmm… - me interrumpió con un beso feroz y muy sexy.
- Shh…Ven… - se levantó y me tomó de la mano, llevándome con él. Entramos al baño y cerró la puerta tras él, pero sin llave. – Me gustas… - dijo de pronto y yo me sonrojé.
- ¡Ya lo sé! ¡No es necesario que me lo digas tan de repente!
- Pero me gustas en serio… - hizo un puchero y no pude resistirme a besar sus labios suavemente.

Comenzamos a profundizar el beso de a poco, la tela delgada del pijama me dejaba sentir casi por completo su cuerpo rozando el mío, lo que me hacía estremecer. Luego de un largo beso nos alejamos para poder respirar, pero no me dio descanso y besó mi cuello, para luego morderlo y lamerlo, dejando pequeñas marcas en él.

Suspiré al sentir sus manos posarse en mi trasero, acercando mis caderas a las suyas, moviéndolas suavemente, excitándome cada vez más. Abrió la parte de arriba de mi pijama con una lentitud que llegaba a ser dolorosa, al terminar de abrirla me miró fijamente y besó mi pecho, y al igual que mi pecho lo lamió y mordió, dejando pequeñas marcas.

- Eres mío… Solo mío…

Suspiré al sentir sus labios gruesos, tibios y húmedos sobre mi pezón izquierdo, y gemí cuando lo mordió. Bajó lentamente y con su mano masajeó suavemente mi entrepierna, la cual estaba casi despierta por completo.

- Hmm… Chunnie…
- Te amo, Susu – sonrió

Comenzó a bajar lentamente mi pantalón y sonrió al ver mi erección, la tomó con una mano y lamió la punta, tapé mi boca con una mano para acallar un gemido que quería salir de mi garganta, porque obviamente nos escucharían los chicos. Pero a Yoochun no le importó y abrió su boca para introducir mi miembro en su boca, comenzando a moverla de adelante hacia atrás, dando pequeñas succiones y mordiendo suavemente al llegar a la punta.

- Hmm… ughh… Y-yoochun… - mordí mi labio para acallar mis gemidos, haciéndoseme casi imposible.

De pronto sentimos un ruido fuera del baño, pero lo ignoramos. Yoochun siguió con lo suyo cuando la puerta se abrió, seguida de un grito.

- ¡¡Wahh!! ¡¿Qué están haciendo?!

Miramos en dirección a la puerta y ahí estaba parado Changmin totalmente sonrojado, con una pierna hacia atrás como si fuera a salir corriendo.

- ¡¡C-changmin!! – grité y Minnie sonrió de una manera muy pervertida.
- Vaya, Yoochun. Se te da bien eso de las felaciones, ¿No? – Yo me sonrojé ferozmente y alejé a Yoochun de mi entrepierna para taparme.
- ¿Y qué? ¿Estás celoso porque no eres tú? – sonrió Yoochun y yo me sonrojé más.
- ¡Yoochun!
- Bueno – me interrumpió Changmin – tendré que venir más tarde al baño. Diviértanse y asegúrense de no dejar manchas – rió y salió del baño. Yoochun se incorporó y sonrió.
- ¿En que estábamos? – sonrió lascivamente y se dirigió nuevamente a mi entrepierna, yo lo alejé.
- Es-espera… ¿Piensas seguir? – pregunté sonrojado.
- Claro que sí. ¿Por qué?
- N… no puedo… -
- ¿Qué? ¿Por qué? ¿Solo porque nos vio Changmin? ¡Vamos! ¡No seas así!
- ¡No puedo! ¡Ya me desconcentré y...! – me callé. Mi corazón latía a mil por segundo. – ¡Me da vergüenza!
- ¡Junsu! Vamos, no seas así – se acercó para besarme pero yo lo volví a alejar. Realmente me sentía avergonzado de que Changmin nos hubiese encontrado.
- ¡No! ¡Yo te dije que nos podrían encontrar! – me levanté y me vestí, importándome muy poco tener aún la tremenda erección entre las piernas.
- ¡¿Me dejarás así nada más?! – señaló su abultada entrepierna, yo lo ignoré y me dirigí hacia la puerta. Yoochun maldijo por lo bajo y salí.

Al segundo después sentí la ducha abriéndose y como corría el agua. Yo me dirigí hacia la cama de Changmin y Yunho, y sacudí suavemente al primero.

- Minnie… Minnie… ¿Estás despierto?
- Hmm… Si… - se giró dándome la espalda.
- Vamos, Minnie. Por favor.
- ¿Qué pasa? – se giró nuevamente y me miró, frotando sus ojos.
- ¿Puedes hacerme un favor?
- ¿Qué cosa? – bostezó y se sentó en la cama. [Miyu: Que miedo, escribí eso y bostecé xD]
- ¿Puedes dormir tú con Yoochun?
- Oh, frustraciones sexuales. – Miró mi entrepierna y yo me sonrojé – Deberías atender eso
- Nah, bajará solo.
- Como sea, perdón por la interrupción – todo lo que decía parecía más dicho por un robot, ya que sus ojos se cerraban y se abrían todo el rato y hablaba muy raro.
- No te preocupes. Entonces… ¿Puedes?
- Está bien… - dijo con voz de resignación, se levantó y se acostó en la otra cama.
- Gracias, buenas noches… - susurré para no despertar a Yunho, quien dormía placenteramente, y me acosté a su lado.

Me quedé despierto largo rato, escuché cuando Yoochun salió de la ducha (Debió haber entrado para atender la erección con la que lo dejé) y como susurró algo al ver a Changmin en nuestra cama, suspiró y se acostó a dormir. Mi entrepierna ya había bajado completamente y ya estaba más tranquilo, pudiendo así dormir al fin.

~~~

- ¡Despierten todos! – gritó la alegre voz de Yunho, aplaudiendo para despertarnos.
- Hmm… - me quejé y me moví en la cama. Hasta que me decidí a levantarme. Eran las 8 de la mañana y tenía mucho sueño. Sentía que no había dormido casi nada. Miré a mi alrededor y estaban ya todos levantados así que me fui a dar una ducha y me vestí rápidamente.

Miré a Yoochun, quien al verme giró la cara enojado. Pero era de esperarse, no quise terminar con lo que hacíamos ayer. Yunho nos miró extrañados y Changmin rió.

- ¡Bien! ¡Debemos apresurarnos para poder llegar rápido al castillo de ese Príncipe Gay Heechul! – dije y todos rieron, menos Yoochun, quien tomó sus cosas muy amurrado. Suspiré y luego de tomar desayuno salimos en busca de Jaejoong.

Seguimos caminando rápidamente cuando tropecé con algo, creí que me caería pero algo me sujeto. Miré de reojo y era Yoochun, quien al darse cuenta de lo que había hecho se alejó rápidamente.

- Yoochun… Vamos, no estés así – le dije suavemente. Comenzando ambos a caminar más lento que Yunho y Changmin.
- Hmm… - respondió Yoochun y agachó la cabeza.
- No quiero que estés enojado conmigo… Ni que me dejes de querer – dije, mi voz quebrándose al decir aquello último.
- N… no… - Dijo Yoochun, yo lo miré expectante, intentando recibir el porqué de su negación. – Yo no te he dejado de querer… es solo que… -
- Estás enojado conmigo, y lo entiendo, y lo siento mucho, pero me sentí muy avergonzado cuando Changmin nos vio y…
- ¿Te doy vergüenza?
- ¡No! ¡No es eso! Es solo que… - me sonrojé – Me da vergüenza que me vean con alguien tan… TAN bello como tú… No soy digno de ti… – dije sonriendo tímidamente y Yoochun se sonrojó.
- Tonto… No puedo enojarme contigo – rió y me abrazó, yo correspondí su abrazo y me besó rápidamente, para luego tomarme la mano y seguir caminando junto a él.

El camino esta vez se hizo bastante corto, cuando menos nos dimos cuenta nos encontramos con un letrero que decía en letras rosadas chillonas “Castillo del Príncipe Heechul… Muy cerca”

- ¿Cuánto es “Muy cerca”? – preguntó Minnie.
- Muy cerca es… ahí – le respondió Yoochun, apuntando frente a nosotros, de la nada apareció un gran castillo con un gran jardín.
- ¡Jaejoong! – gritó Changmin y comenzó a correr rápidamente.
- ¡Minnie! ¡No corras! – gritó Yunho y corrió tras él. Yoochun y yo hicimos lo mismo.

Corrimos por casi todo el jardín hasta que vimos la gran puerta del castillo, pero por desgracia aparecieron unos guardias los cuales nos rodearon.

- Diablos… - susurró Yunho, quien se paró frente a Changmin en manera de protección.

Los guardas nos esposaron rápidamente a Yunho, Yoochun y a mí y cuando iban por Changmin escuchamos una risa psicópata y muy escandalosa.

- ¡¡Al fin llegan!! ¡Muajajaja! ¡Los estaba esperando!

******












Changmin en el Pais de las Maravillas cap 7
¡Este mundo está loco!





Al fin, luego del largo viaje llegamos al psicodélico castillo de muchos colores chillones. Lo primero que hice al verlo fue correr como idiota en busca de Jaejoong.

- ¡Minnie! ¡No corras! – me gritó Yunho, pero lo ignoré.

Corrí casi todo el jardín hasta que la gran puerta del castillo se hizo visible, pero antes de llegar a ella aparecieron miles de guardias muy afeminados los cuales nos rodearon.

- Diablos… - Oí quejarse a Yunho, quien se paró frente a mi rápidamente igual que un padre protege a su hijo.

Los guardias esposaron en un dos por tres a Junsu, Yoochun y Yunho; y cuando iban por mi se escuchó una psicópata y muy escandalosa risa.

- ¡¡Al fin llegan!! ¡Muajajaja! ¡Los estaba esperando!

Nuestras miradas se posaron sobre el hombre (¿Hombre?) que reía en la puerta del castillo. Su cabello era chillonamente anaranjado-rojizo, su piel blanca y tersa. Sus manos se posaban gaymente sobre su fina cintura. En un rápido movimiento se acercó a mí y acarició mi rostro haciéndome sentir escalofríos al instante, para luego abrazarme con fuerza.

- Ay, lindo. Demoraste mucho ¿Sabes? – Sonrió y miró a los guardias - ¡A ellos llévenselos! Ya saben que hacer, yo me encargo de este pequeñín.

Dicho esto los guardias se llevaron a los chicos los cuales, a pesar de forcejear, fueron detenidos por ellos.

- Puedes decirme Heechul si quieres, o hyung, o hermanito. Como te plazca.
- Ehh… ¿Ok? – respondí confundido.

Me tomó de la mano y comenzó a caminar casi arrastrándome, por el hecho de que yo no quería caminar.

- ¿Dónde me llevas?
- Tranquilo, no te haré nada.

Caminamos en silencio hasta quedar frente a una puerta rosa brillante. Nos detuvimos y lo miré expectante.

- ¡Buenas noches!

No alcancé a decir nada porque Heechul me tiró una cosa rara en la cara, algo así como arena, pero más fino (¿Polvo de hadas? No me extrañaría viniendo de él), lo cual me hizo caer dormido al instante.

~*~

Me estiré lentamente en la suave cama en la que me encontraba, para alarmarme enseguida al recordar que estaba en el castillo del enemigo (Gay enemigo…). Me levanté rápidamente y golpeé la puerta que estaba cerrada.

- ¿¡Hay alguien ahí?! - Nadie contesto y volví a gritar. - ¡¿Hola?! ¡Sáquenme de aquí!

Tras comprobar, luego de varios golpes a la puerta, que nadie me abriría comencé a desesperarme, me senté en el suelo a pensar. No iba a quedarme aquí esperando como tonto a que le hicieran algo a Jaejoong o a los chicos, no podía.

- Bien, ya me cansé… - dije en voz alta levantándome del suelo rápidamente. Intenté abrir la puerta comprobando por última vez que estaba cerrada y luego examiné detenidamente la habitación buscando algo que me sirviera para abrirla.

¡Era definitivo! ¡Estaba aburridísimo de ser el tonto sumiso que obedece en todo y se deja hacer cualquier cosa! Así que ¡O salgo de aquí o me dejo de llamar Shim Changmin!

- Ya verás todos, conocerán al verdadero Changmin y se arrepentirán – dije nuevamente en voz alta mientras tomaba una silla, para golpearla con fuerza contra la cerradura de la puerta, la cual aún no se abría. Tomé otra cosa (Era más duro pero no me fijé que era) y volví a golpear la cerradura. Cuando iba por otro objeto escuché un fuerte chillido.
- ¡Por favor! ¡No seas tan bruto! ¡Me abriré!

Miré a todos lados buscando la voz que me hablaba hasta que di con lo más obvio (En realidad lo más raro… pero este mundo es así… Raaaaaro) La cerradura…

- ¡Dios mío! ¡Los jóvenes de hoy son demasiado bestias! ¡Unos animales! – se quejó mientras se abría, dejándome la salida libre.
- Woh… Gracias, y… Lo siento – me disculpé
- ¡Jum! Solo vete – se quejó orgullosa y se cerró con fuerza una vez estuve afuera.



Pensé, mientras caminaba con sigilo por los pasillos, hasta dar por accidente con un guardia grande y corpulento.

- ¡Oye! ¿Qué haces aquí? – gritó, pero antes de que pudiese hacer otra cosa yo salí corriendo.

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Seguí corriendo, pero el castillo era demasiado grande. Debí haber corrido en círculos todo el rato porque estoy seguro de haber visto el mismo cuadro al menos unas 4 veces.

- ¡¡Yunho!! ¡Ayúdame! – gritó alguien. ¡Era la voz de Jaejoong! Venía de uno de los tantos pasillos así que me apresuré a encontrarlo. Quedé afuera de una gran puerta con un letrero que decía “No entrar. No insista”

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Abrí la puerta con fuerza y grité el nombre de Jaejoong, pero… ¿Qué demonios pasaba aquí?... Globos, serpentinas… cosas coloridas de decoración…

- ¡Changminnie! – gritó Jaejoong al verme y todos los chicos se giraron a mirarme. ¡Estaban todos aquí! ¡No entiendo nada…!
- ¿Qué… que pasa aquí? – pregunté confundido.
- ¡Ay, lindo! ¡Era una sorpresa! No debías verlo aún – gritó escandalosamente Heechul, moviendo sus brazos con exageración.
- ¿Ver… que? – pregunté más confundido aún.
- Esto… - respondió Jaejoong – Te estábamos preparando una fiesta sorpresa y… Bueno, creo que ya no es tan sorpresa – rió.
- ¿Fiesta sorpresa? ¿Por qué?...
- Por tu cumpleaños, tonto…
- ¿Cumpleaños?... – Me quedé callado largo rato. ¿Qué día era hoy?... ¡Oh, cierto! ¡Si era mi cumpleaños! Lo había olvidado – Oh… pero…. Creí que… Heechul te había raptado…
- Bueno, fue algo parecido… - rió Jaejoong – Pero luego me dijo su idea de hacerte una fiesta sorpresa y me pareció algo genial.
- Me mintieron…
- ¡No! ¡No te mentimos, cariño! – dijo Heechul.
- Dijiste que lo matarías…

Todos se quedaron callados, Jaejoong miró feo a Heechul, con cara de “Eso no estaba en el trato” o algo así… Como sea, era oficial… ¡ESTABA TOTALMENTE ENOJADO!

- Bebé, no se que te habrá dicho este afeminado, pero no era mi intención mentirte… - dijo Jaejoong, pero lo ignoré.
- ¿Cómo que afeminado? ¿Acaso no te has mirado a un espejo? – se defendió Heechul. Yo miré a Yunho.
- Ustedes sabían esto ¿Cierto? – Su silencio me bastó como respuesta – Me voy a casa… - dije totalmente enojado, dando media vuelta y comenzando a caminar.
- ¿Qué? Espera, Minnie… - me detuvo Jaejoong.
- ¡¡DIJE QUE ME VOY A CASA!! – grité, golpeé su mano y salí corriendo.

No recordaba la última vez que había estado tan recondenadamente molesto en toda mi vida… Creo que nunca, pero ¡Demonios! ¡Me habían mentido! ¡Y de manera tan descarada! Estaba tan preocupado por Jaejoong y ahora me salen con la burrada de que me hacían una fiesta y no se que otra sandez… Definitivamente me iría a mi casa.

- Changmin… - Llamó una voz tras de mi. Era Jaejoong. Yo lo ignoré y seguí caminando. – Changmin, por favor… No puedes irte.
- Oh, si. Si puedo… Y eso haré.
- Por favor, se que estás molesto…
- Furioso.
- Lo se, pero por favor no te vayas así nada más… - me rogó. Yo me giré y lo miré. – De verdad lo siento… Lo siento mucho.
- ¿Y que te hace pensar que te perdonaré tan fácilmente? – dije con frialdad y noté como su rostro tomaba una expresión dolorosa, frunciendo el ceño.
- Haré lo que quieras… Haremos lo que quieras, en serio… pero no te vayas.
- Lo pensaré… Ahora llévenme de vuelta a tu maldito castillo para llevarme mis cosas – dije sin pensar, no tenía nada que llevarme, ¿Oh si?...
- Te hice un pastel de chocolate…

Me detuve en seco. ¿Pastel de chocolate?... De verdad tenía hambre, necesitaba comer algo… Necesitaba azúcar… Necesitaba comer algo dañino para mi organismo… ¡Porque lo dañino es lo más delicioso!

- Está bien… comeré, pero luego de eso me llevarás de vuelta – Sentencié, nuevamente dando media vuelta y caminando hacia él.
- Ok… - respondió y me llevó hacia la habitación en donde todos los chicos esperaban.

Apenas llegué ignoré al resto, me senté y comencé a comer pastel. ¡Demonios! Estaba… Delicioso…

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Pensé mientras devoraba en último trozo en mi plato. Luego me percaté de las miradas que se posaban sobre mí. En realidad no quería irme, los chicos me caían muy bien… Y Jaejoong… Jaejoong era tan… ¡Pero estaba molesto! Lo que hicieron me molestó demasiado… Me dolió que me mintieran de esa manera así que tendrían que convencerme para que me quede… Quedaba un largo camino así que tendrán que ver como se las arreglan si quieren que me quede.

Luego de comer algo de torta y otras cosas ricas que había nos fuimos del castillo de Heechul, antes de irme el chico afeminado de cabello extremadamente rojo me abrazó con fuerza (¿Y de donde sacó esa fuerza alguien tan delgado y delicado?) y me besó en la mejilla.

- No te enojes, ¿Si?... – me susurró en el oído – De alguna manera Jaejoong te pagará lo que hizo, ¿No? – dijo de manera pervertida y yo me sonrojé. – Prueba también con Yunho… él si que está bueno, ¿No crees? – me dijo por última vez y rió, para luego entrar a su castillo… Comencé a caminar, pensando en las babosadas que me dijo.

Seguimos nuestro camino en silencio largo rato y comencé a mirar a Yunho. De verdad es bastante atractivo. Es alto, tiene buen cuerpo… Y pensándolo bien… Es el que está más abandonado últimamente. Yoochun ya se le declaró a Junsu así que supongo que desde ahora tendrán sexo desenfrenado y salvaje a toda hora (Tomando en cuenta la actitud de Yoochun)… Yo…bueno, estoy con Jaejoong… Pero él está solo.

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Reí malicioso para mis adentros y seguí caminando. Yoochun se me acercó lentamente y me miró a los ojos.

- ¿Sigues enojado?... – Yo no le contesté – Vamos, Minnie… No seas así – Dijo él pero volví a ignorarlo… - Dejaré que toques mi cola o mis orejas… - me rogó.
- ¿Cuándo quiera? – mis ojos brillaron y en mi rostro se dibujó nuevamente una sonrisa idiota.
- ¡Yo dejaré que lo hagas cuando quieras! – gritó Junsu, con su voz chillona de delfín. Yoochun le dio un golpe en el brazo.
- Ok, están perdonados los dos… - comencé a reír y miré de reojo a Yunho y Jaejoong, quienes venían detrás de nosotros. Ambos iban serios, como no sabiendo que decir… Yo sonreí, cuando lleguemos al castillo les diré lo que deben hacer.

Seguimos caminando, yo hablaba con Yoochun y Junsu, mientras que Jaejoong y Yunho se mantenían callados tras nosotros.

- ¿Piensas perdonarlos? – me preguntó Junsu en voz baja.
- Tengo algo pensado… - dije sonriendo.
- ¡Cochino! – me dijo Yoochun. Yo lo miré esperando una explicación (De todos modos… Creo que tenía razón) – ¡Piensas montar un trío pervertido y muy sexoso! ¡Como una porno gay barata!
- ¿Qué te hace pensar eso?
- Tu cara de gozador te delata – Dijo seriamente y Junsu comenzó a reír a carcajadas.
- ¿Cara de gozador?... ¿Eso existe? – Lo miré confundido, Junsu seguía riendo.
- No puedo creer las idioteces que se te ocurren, Chunnie – rió Junsu.
- No, es en serio. Eres un pequeño pervertido. – me dijo Yoochun, seriamente. – Te haces el difícil, pero eres un pervertido fácil.
- ¡Oye! Yo no soy el que anda regalando felaciones por la vida.
- Es algo que se hacer bien, estoy orgulloso de mis dones – dijo con aire de grandeza. Yo reí.
- ¿Se puede estar orgulloso de eso? – preguntó Junsu y Yoochun rió.
- Puedes estar orgulloso de hacerlo… O puedes disfrutarlo cuando te lo hacen – Lo miró pervertidamente y Junsu se sonrojó.
- Degenerado – reí y seguí caminando.

Finalmente, luego de un largo camino que de todas maneras se hizo más corto que antes, de haber comido algo en el camino y haber pasado una noche en la misma posada de antes, llegamos al castillo de Jaejoong. Yo entré rápidamente y me dirigí a la habitación en donde dormí. Ahí estaba el bolso y las cosas que le había robado a Yunho en esa casa que ni siquiera se si era de él o no.

- ¿Minnie?... – dijo una voz tras de mi. Obviamente era Jaejoong… pero para hacerme el importante lo ignoré (Aunque en el fondo quisiera tirarme sobre él y comérmelo a besos) – Minnie, por favor… Escúchame.
- ¿Por qué habría de hacerlo? – me detuve y lo miré con la expresión más engreída que pude hacer.
- Porque… Porque quiero que me escuches. – dijo poniendo expresión de tristeza.

¡Demonios! ¿Cómo puedo resistirme si me pone esa carita? Tan adorable y tan... ¡No! ¡Yo estoy enojado! No puedo rendirme.

- Te escucho… - respondí con frialdad.
- En serio… Quiero que me disculpes. Entiendo que estés enojado, y perdón por haberte preocupado tanto… Pero en serio, pensé que una fiesta sorpresa sería una buena idea luego de todo lo que has pasado aquí y…
- Llama a Yunho.
- ¿Ah?... – preguntó confundido.
- Ve a buscarlo, estaré en mi habitación. – comencé a caminar hacia dicho lugar y Jaejoong caminó en dirección contraria, con expresión confundida.

Pasó el rato, estuve sentado en mi cama, cantando cualquier canción para entretenerme de alguna manera.

- *insertar letra de Choosey Lover*~~~~
- ¿Minnie?

Me levanté con rapidez para encontrarme con Yunho y Jaejoong quienes me miraban confundidos. Yo sonreí.

- Aquí estamos… - dijo Jaejoong.
- Bien…
- ¿Qué pasa? – preguntó Yunho y yo sonreí.
- Recuerdo claramente que Jaejoong me dijo en el castillo de Heechul “Haremos lo que quieras” ¿No? – sonreí y Jaejoong asintió.
- Si… Lo dije. – respondió aún no entendiendo a lo que me refería.
- Changmin… - susurró Yunho sonrojándose al instante. Al parecer él si entendió.
- Pues tendrán que cumplir eso si quieren que los perdone…

Me acerqué lentamente a los dos, le di la mirada más sensual que pude a Jaejoong y en un rápido movimiento atrapé la boca de Yunho con la mía, haciéndole gemir con suavidad cuando introduje mi lengua en esa deliciosa y húmeda cavidad. Me alejé luego de un rato para observar la expresión sorprendida de Jaejoong, al cual besé de la misma manera.

- Creo que… ya entendí a lo que te referías… - dijo Jaejoong en mi oído, su voz agitada a causa del reciente beso, aún con un dejo de sorpresa en su voz.
- Así me gusta… - reí y volví a besarlo.
- ¿Estás seguro? – Yunho besó mi cuello – Cuando empiece… no me detendré aunque lo pidas…
- ¿Crees que te pediré que te detengas? Ahh – gemí cuando Jaejoong mordió mi cuello con fuerza. Al instante sentí un ardor en él, pero lo ignoré.

Nos movimos con dificultad hasta chocar con la cama y caer sobre ella. Yunho abrió mi camisa, haciendo que todos los botones de esta saltaran desparramándose por la habitación. Luego se movió de una manera extraña hasta quedar detrás de mí y Jaejoong por delante.

- Oh, extrañaba esto… - Susurró lascivamente Jaejoong mientras comenzaba a morder mi pezón derecho. Yo gemí suavemente. Yunho giró con suavidad mi rostro, besándome con lujuria, nuestras lenguas jugueteando una con la otra.

Llevé mi mano a mi cuello, comprobando lo que creía. Tenía sangre, Jaejoong había mordido muy fuerte… Pero por alguna extraña razón aquello me excitaba aún más (Soy un maldito masoquista)

- Jaejoong… Eres un animal… - Retiré su camisa y comencé a lamer su cuello. Degustando nuevamente el sabor de su piel… Luego bajé a su clavícula, su pecho… Jalé el piercing de su pezón y luego lo mordí y succioné.

Jaejoong gimió y en un rápido movimiento se deshizo de toda la ropa de Yunho, desde la cintura hacia arriba. …el mismo se quitó el pantalón quedando solo en ropa interior, y luego quitó el mío propio.

Comenzó a mover sus caderas contra mi trasero, y pude sentir luego de un rato su creciente erección, lo que me hizo gemir. Jaejoong bajó con una lentitud casi dolorosa, dejando un camino de saliva por todo mi pecho hasta mi estómago. Hundió su lengua en mi ombligo lo que me hizo gemir con fuerza.

Yunho siguió besando mi cuello, y pasó su lengua por la herida que había dejado Jaejoong.

- Ahhh... - Gemí al sentir su áspera lengua calmando el ardor en mi cuello. Moví mi mano hasta posarla en su entrepierna y comencé a frotar, recibiendo suaves y muy sensuales gemidos por su parte en mi oído.

Jaejoong me miró seductoramente y comenzó a lamer mis caderas, mientras acariciaba con la yema de sus dedos. El calor en mi entrepierna comenzaba a hacerse insoportable. Necesitaba que me diera placer o sentía que explotaría.

- Jaejoong... Tócame... - gemí acariciando sus hombros, Jaejoong rió y comenzó a bajar lentamente la tela de mi ropa interior, para dejar al descubierto mi erección. Acarició la punta con la yema de sus dedos, lo que me hizo casi olvidar como respirar. Mi rostro estaba ardiendo, al igual que todo mi cuerpo.

Yunho continuaba sus embestidas contra mi trasero y mi mano, enseguida sentí como su ropa interior se humedecía.

- Quítatelos... - le ordené y él me hizo caso. Jaejoong tomó bruscamente mi miembro con una mano y lo introdujo en su boca, comenzando a masturbarme con su lengua y sus labios carnosos que... que… Oh dios mío...

Su mano se movía de arriba hacia abajo con gran rapidez, mientras movía su cabeza al mismo ritmo. Tomé la mano de Yunho y lamí sus dedos con lentitud, su aliento caliente chocaba contra mi cuello haciéndome jadear. Cuando sus dedos estaban lo suficientemente humectados los llevó hasta mi entrada y los metió rápidamente, sacándome un grito de dolor y placer al mismo tiempo. Enseguida comenzó a moverlos rápidamente en forma de círculos, para luego agregar otro dedo. Abrí mis piernas para que se le hiciera más cómodo a ambos.

Mi respiración se hacía cada vez más agitada e irregular, cada vez que Jaejoong daba una succión dejaba de respirar... Casi lo olvidaba. Mi mente estaba en blanco, solo sentía placer. Nada más que eso.

Alejé a Jaejoong de mi entrepierna y le quité los pantalones y la ropa interior, recordando que él era el único que no había saciado sus necesidades. Lo atraje hacia mí y lo senté sobre mi regazo, dejando una pierna a cada lado de mi cintura. Tomé mi miembro con una mano y lo penetré de una estocada, sin siquiera haberlo preparado antes. Un grito salió de su boca para luego esconder su rostro en mi cuello.

- L... Lo siento... - me disculpé, sintiendo como sus lágrimas humedecían mi hombro.
- Solo no t…te muevas... ¡¡No te muevas!! - gritó cuando intenté acomodarme para la comodidad de Yunho.
- ¿Quieres que me salga?... - suspiré en su oído y el movió su cabeza en forma de negación.
- Mierda... creo que estoy sangrando... - dijo mordiendo su labio, enseguida comencé a sentirme culpable.
- De verdad lo siento... ¡AHHH! - grité cuando Yunho entró con fuerza en mí sin avisar.
- Creo que ya estoy bien… puedes moverte – Dijo Jaejoong y me besó tiernamente. Yunho movió sus caderas contra mí, entrando y saliendo con lentitud. Un jadeo salió de mi boca… Volvió a moverse más fuerte contra mí haciendo que por inercia me moviera en el interior de Jaejoong.


Comencé a embestir con más fuerza a Jaejoong, el cual mantenía su espalda curvada hacia atrás, con una expresión de total entrega… Al igual que las mías las embestidas de Yunho se hicieron feroces, como un animal teniendo sexo… Lo cual me excitaba aún más. Besé nuevamente a Jaejoong y tomé su erección para comenzar a masturbarla con fuerza. Sus gemidos se hicieron más fuertes y sonoros, algo adoloridos… Creo que dejamos su erección demasiado tiempo sin ser atendida.

Las manos de Yunho acariciaban con suavidad mis piernas y mis muslos, haciendo que mi piel se erizara con sus toques. Acerqué su cabeza a la mía para besarlo, pero al sentir sus orejas… realmente me sentí zoofílico. ¡Como si estuviese teniendo sexo con un gato de verdad! De todos modos… Ignoré aquello y seguí besándolo. Las piernas de Jaejoong rodearon mi cintura y la de Yunho… Enseguida comencé a lamer y succionar su cuello, dejando pequeñas marcas rojas en él…

Mi calor corporal incrementó considerablemente. Estaba llegando al clímax. Mis gemidos se hicieron más y más sonoros hasta que sucedió… Llegué al orgasmo, corriéndome en el interior de Jaejoong. Yunho siguió embistiéndome, pero comenzó a disminuir la velocidad… Hasta quedarse quieto en mi interior. Me miró algo tímido.

- ¿Puedo… con Jaejoong?... – susurró y yo asentí. Lentamente salió de mi interior, yo me hice a un lado y me recosté en la suave cama, intentando calmar mi respiración. Observé como Jaejoong se acercaba a Yunho, y al igual que conmigo, ubicó ambas piernas a cada lado de su cintura. Yunho se movió y se giró, dejando a Jaejoong recostado sobre la cama, a mi lado, y lo penetró con fuerza, comenzando a embestirlo mientras que con una mano se encargaba de masturbarlo.

Jaejoong me miró con lujuria, gimiendo con fuerza. Acercó mi rostro al suyo y me besó, jugueteando con mi lengua. Luego se alejó y besó a Yunho, acariciando su espalda, su cintura, sus muslos, sus piernas… No pasó mucho tiempo para que Jae llegara a su límite, derramando su esencia en la mano de Yunho, quien segundos después dejó escapar un gemido extremadamente sensual y sonoro, lo que indicó que él también había terminado.

Se quedaron quietos un rato, calmando sus respiraciones. Luego Yunho se salió del interior de Jaejoong y se recostó a mi lado, dejándome entre ambos.

- ¿Y bien?... – preguntó Jaejoong acariciando mi rostro y regalándome una hermosa sonrisa. - ¿Cambiaste de opinión?
- No lo se… debo pensarlo – reí y Jaejoong me dio un golpe en el brazo. – ¡Ouch! ¡No seas bruto! – lo golpeé también. – Está bien… lo admito…-

Ambos me miraron extrañados, yo me quedé callado largo rato mirando al techo… Cerré los ojos y reí pervertidamente.

- Definitivamente… Si esto se repite, me quedo sin negarme…
- Eres un pervertido – me dijo Jaejoong, levantándose y sentándose sobre mi regazo, para besarme. Yunho comenzó a reír.

En realidad no me molestaría… Con tremendos pedazos de sensualidad… ¿Quién se negaría a quedarse? Honestamente, terminaré volviéndome un adicto al sexo… Solo con estos dos.

Y si tengo algo que decir finalmente es que… ¡Este mundo está loco!













Changmin en el Pais de las Maravillas cap sp.
La Idiotez bajo el Sombrero






“Y Dios dijo: Traigan toda la comida que haya en el castillo y en los alrededores y alimenten a Changmin, el demente que se quedó a vivir aquí a cambio de sexo. Amén”

Ok, eso es exagerado pero… ¡¿Cuánto puede comer esa bestia?! Es inhumano. O sea… Yo jamás lograría comer tanto y ahora mismo lo observo como engulle todos los platos que le traen como si no hubiese un mañana.

Honestamente yo no me quejo porque Jae es el que le insistió en que se quedara, así que él deberá aguantarse el hecho de que el “pequeño” e “inocente” Minnie se lo devore todo.

Han pasado más o menos tres días desde que llegó. Y tres días desde los cuales me he sentido con una gran… GRAN urgencia sexual. Y es que desde ese día en que Changmin nos sorprendió a Junsu y a mí en el baño no nos hemos vuelto a tocar ni nada por el estilo. ¿Y por qué? A Junsu le da vergüenza. ¡Vergüenza!

- Tooooonto~ - dijo de pronto Changmin, lanzándome algo con la cuchara.
- ¡No me lances comida! ¿Qué no te enseñaron modales tus padres?
- Hmmm… - se detuvo a pensar. – No – sonrió y volvió a tirarme puré de papas.
- Eres un cerdito~ - me reí de él, imitando a dicho animal.
- Y tú eres… un conejo…
- ¡Oh!… ¡¿En serio?! ¡Te juro que si no me lo dices no me doy cuenta! – dije falsamente asombrado.
- ¡Un conejo feo! ¡Déjame terminar!
- Sabes que eso no es cierto. Tú me adoras, te excito. Acéptalo – le mandé un besito por el aire (Algo muy gay por cierto) y él fingió un escalofrío.
- Si claro… no hagas esas cosas, estoy comiendo – dijo con asco y bebió del jugo que tenía. Jaejoong solo nos miró con cara de “Tarados…”

Desde que Changmin decidió quedarse honestamente todo aquí ha sido más divertido. Siempre terminamos inventando juegos entre todos y más de algo termina roto. Algunos guardias de Jaejoong varias veces nos han regañado, incluso el mismo Jae, pero eso lo hace más divertido.

- ¿Soy yo o el trasero de Junsu está cada día más grande? – dijo de pronto Changmin, (cuando el susodicho se levantó para alcanzar la comida) con una voz tan seria que no pude evitar atorarme con las palomitas de maíz que comía y estallar en risas.
- ¡Oye! ¡No me molestes, palmera! – se quejó Junsu, sonrojándose y tirándole un puñado de palomitas en la cara.
- No desperdicies la comida – se quejó esta vez Yunho quitándoles el plato e intentando ver algo de la aburrida obra real a la que Jaejoong nos había obligado ir (¿Y se preguntarán por qué comíamos palomitas en una Obra de Teatro de la realeza? Yo también me pregunto lo mismo).
- Esto es un asco… - se quejó Changmin por quinta vez en menos de 3 minutos.
- Tú también lo eres y la obra no se queja de ti. – reí y Changmin me miró entrecerrando los ojos, algo así como una mirada asesina.
- Estás conspirando en mí contra, rata. – Solo reí al escuchar eso y volví a comer palomitas de maíz.

Al fin la obra terminó y pudimos irnos de ese endemoniado lugar, lleno de gente de clase alta y sombreros ridículos.

- ¿Se dieron cuenta de la cantidad de animales muertos que tenía el sombrero de la señora frente a nosotros? – preguntó Changmin, apoderándose de lo último que quedaba de las palomitas.
- Ajajajaja ¿Y viste a la señora que traía un perro salchicha enrollado al cuello? ¡Eso si que era gracioso! – rió Yunho.
- ¡Yo la vi! Me dio mucha risa, casi no podía ver la obra – rió esta vez Junsu.
- Miren el vestido de esa señora… - dije en voz baja – Se envolvió con las cortinas de la casa de su abuela. – reí y los chicos hicieron lo mismo.

Volvimos a una de las habitaciones del palacio para descansar un rato, soportar la aburrida obra nos había dado sueño. Entramos a una al azar y los lanzamos sobre la cama.

- Necesito un masaje… - se quejó Changmin lanzándose sobre mi. – Hazme uno.
- Hmm, mejor no. – reí y me lo saqué de encima. – Creo que estás engordando, Minnie.
- ¡No es cierto! – volvió a lanzarse sobre mi – Hazme un masaje.
- ¿Y si mejor te hago otra cosa? – le insinué con voz coqueta y él se alejó de mi de inmediato.
- ¡Cochino! ¡Junsu, mira lo que está haciendo! ¡Te está engañando!
- ¡No digas tonterías! – le respondí yo, golpeándolo con una almohada. Junsu solo comenzó a reír a carcajadas, seguido de Yunho.
- ¡Es cierto! – respondió Changmin golpeándome con otra almohada.
- ¡Sabes que no! – lo golpeé y él se me tiró encima, apretando mi cola. - ¡No hagas eso! ¡Me tocas el trasero!
- Que asco… - se quejó Changmin, esta vez tirando mi oreja izquierda.

De pronto entró Jaejoong y nos miró algo traumado, mientras Junsu y Yunho reían a carcajadas.

- Ehh… Chicos. Déjense de tonterías y escúchenme - Habló Jaejoong con voz firme; Changmin y yo nos separamos y lo miramos expectantes, junto a Junsu y Yunho. - Tenemos una invitación para el... castillo de Heechul así que... - miró a Changmin de reojo. Supongo que le da miedo que el chico de las orejas gigantes se moleste de nuevo por lo que sucedió hace un tiempo.
- ¿Invitación a qué? - preguntó Junsu, curioso, y por la cara que puso (Tan adorable) no pude evitar pellizcarle una mejilla, haciendo que se quejara.
- No lo se, cosas locas que se le ocurren. Ya saben como es él. - volvió a mirar a Changmin, y yo hice lo mismo.
- ¿Habrá comida? Si hay comida voy gustoso - sonrió Changmin, con aquel brillo en sus ojos cuando menciona o escucha la palabra comida.
- Si, Minnie, si habrá comida. - suspiró Jaejoong entre resignado y aliviado y Changmin se puso de pie.
- ¿Entonces qué esperamos?

Lo quedé mirando y comencé a reír, el mocoso me cae muy bien (Aunque a veces me den ganas de golpearlo).

- ¿De qué te ríes? - preguntó Changmin, jalando una de mis orejas.
- ¡Ah! ¡Dueledueledueleduele! ¡No hagas eso! - le golpeé la mano y él me sacó la lengua.
- Estoy pensando seriamente que ustedes dos de verdad se gustan. – dijo seriamente Yunho, y Changmin rió a carcajadas.
- Si, claro. – siguió riendo Changmin. - ¿Cuándo nos vamos?
- Ahora – sonrió Jae.

No dijimos nada más y nos levantamos para arreglar algunas cosas para el viaje. Terminamos también obligando a Jaejoong a que nos fuéramos caminando los cinco juntos. Él insistió en que así demoraríamos más pero ¿Qué importaba? Tendríamos que dormir una noche al aire libre y llegaríamos al otro día temprano si caminábamos rápido.

Así que finalmente solo aceptó el trato y salimos camino al palacio del “hombre” más amanerado del mundo. Heechul.

Caminamos y caminamos y caminamos... Luego caminamos, seguimos caminando y entre todas esas cosas... caminamos.

- Me duelen los pies. Tengo hambre. Estoy cansado. - se quejaba Changmin cada cinco minutos.
- Cállate, ¿Quieres? - le dijo Yunho algo irritado y Changmin apoyó todo su peso en su espalda.
- Cárgame... - dijo con cara de total relajo y entrega, apoyando todo su peso en el de Yunho.
- Claro que no, pesas mucho Changmin.
- Hmmm - se quejó de nuevo Changmin, casi como un berrinche y siguió caminando cansado.
- Les dije que no nos fuéramos caminando... - dijo Jaejoong bostezando.

Cuando ya comenzaba a oscurecer llegamos a un lugar que se me hizo bastante familiar. Este lugar era... era. ¡Oh! ¡Ya lo recordé! Este lugar es donde...

- ¡¿Y por qué no quieres decirle?! - me gritó Changmin.
- ¡Porque no y ya!- le contesté, comenzando a irritarme.
- ¡Eres un estúpido!
- ¡Y tú un terco y un idiota!
- ¿Yoochun? ¿Qué pasa?

Me giré al mismo tiempo que lo hizo Changmin, encontrándonos con Junsu quien nos miraba preocupado. No pude evitar sonrojarme y negué con la cabeza.

- No... nada
- Oh, ok. - respondió y noté que no me creyó demasiado.
- ¡No es cierto! ¡Por favor, Yoochun! No puedes ser tan tonto
- ¡Changmin! ¡Guarda silencio de una vez!

Changmin me miró totalmente molesto y sin decir nada se levantó, caminó hacia Yunho y lo tomó con fuerza del brazo, arrastrándolo con él.

- Iremos a buscar leña, dormiremos aquí esta noche. - sentenció Changmin y Yunho lo miró confundido.
- Ehh... Si, claro. - contestó y se dejó arrastrar por el menor, desapareciendo entre los árboles.

Suspiré con fuerza y me senté a la orilla del río, metiendo mis pies en el agua fría.

- Yoochun, ¿Estás seguro que no te pasa nada?
- Hmmm... Junsu, ¿Puedo decirte algo sin que te enojes y sin que yo te de asco?
- ¿Qué cosa? ¿Que te tiras gases cuando duermes? eso ya lo sabía. - se sentó a mi lado y yo reí.
- N-no, eso no. - tomé aire y lo miré fijamente. No soy una niñita tímida, debía sacar mis dotes de casanova. - Junsu... - solté con la mejor voz que pude, y noté como Junsu temblaba y un leve sonrojo se apoderaba de sus mejillas.
- ¿Si?

Yo me acerqué lentamente a él, sintiendo cada vez su rostro más cerca. No es primera vez que lo beso ¿No? Claro que esta vez sería con otro tipo de sentimientos, pero que va... ¡No es la primera vez y punto!

- Junsu, ya estoy cansado de esconder esto y es hora de que lo sepas. - hablé con total seguridad. Junsu tragó saliva. - Desde hace ya bastante tiempo yo te he estado mirando con otros ojos.
- ¿Otros ojos? - preguntó Junsu, se le notaba confundido. - Eso... - Yo me sonrojé, pensando en que quizás me rechazaría. - Eso es imposible, Chunnie. A no ser que le saques los ojos a otra persona y te los pongas tú no puedes mirarme con otros ojos.

En ese momento sentí como un ladrillo caía sobre mi cabeza y me llegaban miles de patadas por la espalda. ¿Podía alguien ser tan...? Realmente la idiotez bajo ese sombrero me impresionaba.

- No, Junsu. No entiendes. - suspiré, intentando controlarme. - Yo, lo que siento por ti no es lo mismo que siento por otras personas.
- ¿Te caigo mejor yo? - preguntó con inocencia (¿O idiotez? Quien sabe)
- Eres tan… - me quedé callado y froté mi sien derecha con dos dedos - Mira, Junsu. Eh... - intenté buscar un ejemplo que sirviera y le hiciera entender. - ¿Por qué tu mamá se casó con tu papá?
- Porque... Porque estaba enamorada de él.
- Bien. Eso es lo mismo que siento yo. - le aclaré, mirándolo a los ojos.
- ¿Te gusta mi papá? - me miró aún más confundido y quizás con asco y trauma. Le daría un golpe en... en... ¡Donde más le duela!
- ¡¡Dios mío Junsu!! ¿Como no lo entiendes? ¡Me gustas! ¡Me gustas mucho! ¡Me gustas TÚ y solo TÚ! ¡En este mismo instante te abrazaría y besaría hasta no poder más! - grité casi con desesperación, zamarreándolo por completo.
- Woh... - fue lo único que dijo, sus ojos felinos abiertos como dos platos los cuales me miraban fijamente, totalmente impresionado.

Silencio. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda y pude imaginar que esta escena debía verse como una imagen congelada con plantas rodadoras como esas de las películas Estadounidenses de vaqueros y...

- Junsu... – “Eres increíblemente idiota” pensé.
- ¿Si? - respondió, con una expresión totalmente relajada. Como si todo aquello que le dije no le hubiese llegado. O como si le hubiese entrado por un oído y salido por el otro.
- ¿Puedo besarte?
- Bueno.

Dicho esto me le acerqué con rapidez (Casi desesperación) y besé sus labios con suavidad. Sentí como su cuerpo se tensaba y temblaba suavemente. Abrí un ojo y vi como sus manos se movían, buscando las mías (Quizás al fin había entendido todo). Finalmente envolvió mi mano derecha con sus dedos suaves y los apretó. Sonreí y cerré mis ojos, dejándome llevar. Este beso era tan distinto a todos los otros que había dado en toda mi vida.

Me alejé de él luego de un rato, en sus mejillas podía ver un leve sonrojo y una sonrisa se dibujo en sus labios, gesto el cual imité. Nos miramos fijamente y nos abrazamos con fuerza.

- Yoochun, ¿Estás vivo? - sentí una voz tras de mi. Era Yunho.
- Oh, perdón.
- ¿Estabas en trance o algo así?
- Tuve un flash back.
- Entiendo. - rió y dejó un montón de leña en el suelo. (¿Cuándo había ido a buscarla?)
- ¿Te ayudo con eso? – le pregunté.
- Ok, gracias.

Luego de ayudar con la leña y prender la fogata los primeros en dormirse fueron Jaejoong y Yunho. Changmin como siempre seguía despierto solo para molestar y finalmente Junsu cayó dormido, a mi lado. Como yo no tenía sueño tuve que quedarme conversando con Changmin.

- Duérmete ya. Los niñitos buenos deben dormirse temprano. – Reí.
- Vete al infierno. – respondió riendo. Yo sonreí y me acomodé acurrucándome junto a junsu. Y finalmente, luego de unas dos horas, Changmin se durmió

La fogata se apagó sola, pero yo seguía sin dormir. Solo miraba al cielo y a ratos a Junsu, quien dormía placenteramente. De pronto recordé algo y una sonrisa quizás pervertida se formó en mi rostro. Moví suavemente el cuerpo de Junsu, susurrándole al oído.

- Susu, despierta…
- Hmm… - se quejó y giró su cuerpo, dándome la espalda.
- Susu. – volví a moverlo, esta vez un poco más fuerte.
- Cinco minutos más…
- Junsu.
- 3 minutos…
- Junsu~
- Solo 1…
- Junsu por Dios… - le pellizqué las mejillas y las estiré con fuerza, haciendo que al fin despertara.
- ¿Qué pasa? – se sobó los ojos y yo le tapé la boca.
- Shhh, solo sígueme.

Dicho esto lo tomé de un brazo y lo arrastré conmigo, sin quitar mi mano de su boca. Él se quejó un poco pero se quedó callado finalmente y solo me siguió. Cuando nos alejamos lo suficiente a mi parecer saqué mi mano de su boca e hice que se sentara.

- ¿Qué pasa? – preguntó bostezando un poco.
- Estuve recordando algo.
- ¿Y me trajiste a este lugar para eso? Tengo frío.
- No te preocupes, se te quitará en un momento. ¿Recuerdas ese día en la posada Bolero?
- ¿Recordar qué cos…? ¡Ah! – se sonrojó y yo sonreí ampliamente. - ¡¿No estarás pensando en…?!
- Si, exacto. No grites, por favor.
- ¡Yoochun! Ahora no, no podemos. Estamos a mitad del bosque, los chicos están cerca, y…
- ¿Y eso no lo hace más excitante aún? – me acerqué a él, aprisionando su cuerpo contra el tronco de un árbol.
- Yoochun, es en serio. No podemos… - lo interrumpí con un beso fuerte, el gimió a causa del contacto inesperado (Y quizás un poco bruto).
- Junsu. Desde ese día no he desahogado urgencias con nadie y siento que en cualquier momento explotaré. Por favor, déjame al menos solo esta noche.
- Yoochun…
- ¡Por favooooooor! – llegué al punto de rogarle. Intenté hacer el puchero más lindo que pude y terminé por convencerlo. Ya que de un segundo a otro me encontraba yo sobre su cuerpo, besando su cuello con lujuria, oyendo pequeños y cortitos gemidos de su parte.

Al parecer la urgencia que tenía era demasiado grande porque al oír los jadeos que Junsu dejaba escapar cuando mis labios comenzaron a recorrer todo su pecho mi entrepierna comenzó a despertar. El calor se acumulaba rápidamente en ella.

- Y-Yoochun… - jadeó con suavidad.
- Recuerdo claramente… - lo besé en los labios. – Que alguien dijo… - volví a besarlo –…que no quería… - otro beso. –…hacer esto.
- No te quejes o t… te dejo como ese día. – intentó hacerse el rudo.
- Si claro… - volví a besarlo y me ubiqué entre sus piernas, para tener más comodidad.

Pude notar como su entrepierna había despertado y se frotaba contra la mía a través de nuestra ropa. Al ver la cara de placer de Junsu volví a mover mis caderas contra las suyas repetidas veces.

Realmente escuchar a Junsu gimiendo y saber que yo era el causante de ello me enloquecía. ¿No es acaso hermoso tener al delfín bajo mi cuerpo, a mi merced?

- Había esperado esto durante mucho tiempo... - le susurré en el oído, mordiendo luego el lóbulo de su oreja.
- Honestamente... - respondió con su voz entrecortada - Yo también...
- ¿Y por qué demonios no me lo pediste? - le quité el abrigo y la camisa. Continué besándolo lentamente, bajando por su cuello hasta su pecho, deteniéndome para lamer uno de sus pezones. Él gimió.
- P-porque... No lo se... - rió tímido. Con rapidez me alejó de su cuerpo y comenzó a desvestirme, tirando mi ropa por ahí.
- Oye... No la tires tan lejos. - reí aguantándome el gemido que quiso escapar de mi garganta cuando con más fuerza de la necesaria mordió mi cuello. Su mano se movió juguetonamente hasta mi entrepierna y comenzó a frotar con total descaro. - P...pervertido.

Seguimos besándonos, sintiendo nuestros cuerpos cerca del otro y como el calor corporal incrementaba, haciéndonos olvidar completamente el frío.

De pronto oímos un ruido. Era... Era Yunho, se había levantado.

- Yoochun... - le tapé la boca y lo empujé, escondiéndonos detrás de un arbusto. - Sgfsags - dijo, aún con mi mano cubriendo su boca.
- Shhh... - lo hice callar.

Observé desde entre las hojas del arbusto como Yunho se levantaba y miraba a ambos lados, se frotaba los ojos y caminaba hacia un arbusto. Gemí con fuerza cuando sentí que la mano de Junsu volvía a frotar mi erección a través del pantalón y tapé mi boca rápidamente.

- No hagas eso... - le dije mordiéndome el labio, pero él no me hizo caso y siguió frotando.
- Es para que no te enfríes... - rió.

Volví y mirar a Yunho. Parece que se había levantado para ir al baño o algo. Al rato se devolvió y volvió a acostarse (En realidad se lanzó) sobre Changmin, quien se quejó y siguió durmiendo.

- ¿En qué estábamos? - puse mis manos sobre el rostro de Junsu y lo besé con fuerza, empujándolo y cayendo sobre él.

Nuevamente me posicioné entre sus piernas y abrí su pantalón, bajándolo hasta sus rodillas. Besé su pecho nuevamente y fui bajando con lentitud, pero al momento de llegar a su vientre Junsu me detuvo. Lo miré dudoso y él solo me empujó cambiando los roles, haciéndome quedar a mi bajo su cuerpo.

- Yo quiero hacer eso... - dijo leyendo mi mente y así sin más me quitó los pantalones y la ropa interior, dejándome desnudo y con aquella graciosa sensación del frío envolviendo nuestros cuerpos calientes y sudorosos.
- Susu... Que tierno eres - me burlé, mordiendo mi labio cuando sus manos suaves tomaron mi miembro con suavidad, moviéndose de arriba a abajo.
- Estás muy duro... Realmente necesitabas esto urgentemente esto. - dijo con tranquilidad mientras me masturbaba.
- Pero tú no me d-dejabas... Hacer nada. - me quejé en parte por lo que dije y por otro lado por el gran placer que estaba sintiendo.
- Te lo compensaré...

Sin decir nada más, Junsu dejó de mover sus manos y se agachó acercando su rostro a mi erección, la cual sin pudor alguno lamió completamente. Me mordí el labio tan fuerte que terminé sangrando, pero no fue suficiente ya que terminé gimiendo al sentir sus labios y su lengua recorrer toda la extensión de mi miembro. (Intentaba acallar lo más posible los gemidos, ya que no quería despertar a los demás)

Mi mano se apoyó sobre la cabeza de Junsu, acercándolo más a mi, mientras acariciaba su cabello.

- Junsu... Ah.

Luego de un rato su rostro se alejó de mi erección y me sonrojé al ver como de la comisura de sus labios corría un hilo de pre-semen. Lo acerqué a mi y sin asco alguno (¿Por qué habría de tenerlo? Era mío) lamí sus labios y lo besé. Finalmente terminé de desvestirlo y tomé su miembro erecto con una mano, masturbándolo con rapidez. Un gemido algo agudo escapó de su boca y escondió su rostro entre mi cuello y mi hombro.

- Intenta no hacer tanto... tanto ruido. - le aconsejé, sin dejar de tocarlo. Él asintió sin alejar su rostro de mi cuello.

Volví a empujarlo con suavidad y sin dejar de masturbarlo lo recosté en el suelo, ubicándome yo entre sus piernas. Lamí dos dedos lo más que pude y abrí sus piernas, para que se sintiera más cómodo.

- Si te duele mucho dímelo...
- Ok... - suspiró cuando rosé su entrada con un dedo, el cual introduje con lentitud. Junsu no se quejó así que comencé a moverlo dentro de él en forma de círculos.

Luego de un rato de lo mismo introduje otro dedo y noté como la expresión de Junsu cambiaba a una de incomodidad. Me acerqué y besé su frente, sin dejar de atender su erección.

- ¿Duele? - le pregunté.
- N-no... Solo se siente raro.
- Ok.

Introduje un tercer dedo en él y pude oír un quejido bajito de su parte. Cerró sus ojos y mordió su labio. De a poco noté como su respiración comenzaba a cambiar, al igual que su expresión. Ahora su expresión era más de placer. Cuando sentí que ya estaba listo retiré mis dedos y tomé mi miembro con mi mano libre, posicionándola para entrar en él.

- Respira profundo, Susu. - Le dije. Junsu asintió, tomé aire y entré en él lentamente.
- Ahhhhh - Se tapó la boca acallando el largo gemido que quizo salir de ella. Yo besé su frente y sin dejar de masajear su erección moví mis caderas, dando la primera estocada.
- ¿D-duele mucho? - pregunté sin dejar de moverme, aún con dificultad a causa de su estrechez.
- No... Adelante, sigue. - Abrió sus piernas lo más que pudo y rodeó mi cintura con ellas, acercándome más a él.

Seguí moviéndome en su interior, recibiendo suaves y cortos gemidos y quejidos de su parte. Mientras más estocadas daba más fácil me era moverme, y el placer comenzaba a envolverme completamente.

Besé repetidas veces sus labios, sin dejar en ningún momento de masturbarlo. La bella expresión de total placer que se formaba en su rostro cada vez que arremetía contra sus caderas.

Uní mis labios con los suyos para evitar que nuestros gemidos se hicieran demasiado sonoros y despertaran a los chicos. Honestamente no quería que ninguno (Menos Changmin) nos descubrieran. Era tonto quizás, por el hecho de que el nosotros mismos le dimos sexo al niño palmera, pero en este caso era distinto.

En realidad él es muy fastidioso. No quería soportar sus bromas.

- Y-yoochun... - Habló con dificultad, ya que no alejó su boca de la mía. Nuestras lenguas jugueteaban, intentando obtener mayor territorio en la boca del otro. - Más rápido, Yoochun... - rodeó mi cuello con sus brazos y me acercó más a él.
- Como pidas... - Le di un beso rápido y con rapidez salí de su interior, para volver a embestirlo con fuerza. Junsu hizo un sonido raro (Así como tragándose un gemido) y mordió mi cuello. Su cuerpo tembló con suavidad y en seguida sentí algo caliente derramarse en mi vientre.

Seguí embistiéndolo con quizás más fuerza de la necesaria. Mi calor corporal era ya insoportable y comenzaba a ver borroso... Hasta que me corrí en su interior. Caí completamente exhausto sobre su cuerpo, intentando regular nuestras respiraciones.

- Gracias... - dijo de pronto Junsu, riendo. Yo lo miré extrañado.
- ¿P-por qué?
- No lo se... Me gustó.
- Pervertido. - reí y volví a besarlo. De pronto sentimos una risa trás nosotros. No puede ser... No será.
- Lindo espectáculo.

Me giré encontrándome con quien temía encontrarme. ¡¿Por qué demonios siempre tiene que ser él?!

- Changmin... - susurré, lanzándole una mirada asesina. El susodicho comenzó a reír a carcajadas.
- Ojala tuviera una cámara aquí. - rió acercándose. Intenté taparme como pude y al mirar la cara de Junsu noté el sonrojo que adornaba sus mejillas y su expresión de "Trágame tierra". Changmin se agachó rápidamente y apretó mi cola, sacándome un grito.
- ¡Maldición! ¡No hagas eso! - le grité sin la posibilidad de levantarme, estando completamente desnudo y cansado. Changmin solo rió a carcajadas y se fue hacia donde estaban los chicos.

Realmente a veces odio al mocoso. ¿Pero a quién engaño? Me hace reir bastante y por mucho que quiera a Junsu... me encanta molestarlo junto al chico de las orejas monumentales.

Oh si, cierto. Finalmente, luego de vestirnos y soportar un arsenal de burlas de parte de Changmin nos dirigimos hacia el castillo de Heechul y descubrimos que la maldita invitación era para una fiesta que se le había ocurrido hacer de la nada. Este tipo está loco... pero ¿Qué cosa no está loca en este mundo?

Me alegra bastante vivir aquí…

...

Y Changmin es un idiota.




Fin



1 comentarios:

no-loveless dijo...

lol!

Este Changmin estuvo demasiado divertido. :-D

Yo también quiero tocar la colita de Yoochun y las orejas de Yunho :-S!

Me encanto que todos se cenaran a Changmin lol"

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